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Una foto del niño durante la conversación con el monitor / Youtube

Un monitor aterroriza a un niño instantes previos a lanzarse por una tirolina

Las imágenes se han hecho virales y las redes han condenado la actitud del adulto que consigue que el menor entre en pánico

5 min

El humor adulto puede costarle caro a un monitor de un recinto de actividades al aire libre. La conversación que mantuvo, y grabó, con uno de los niños que se disponía a tirarse de una tirolina se ha hecho viral en las redes sociales. Algunos tildan la situación de humorística, pero el mal rato que pasó el menor es "imperdonable" para muchos usuarios de la red. Lo que se suponía que iba a ser un día lleno de aventuras, acabó por ser un maltrago para el menor.

La conversación se da instantes previos a que el pequeño, de entre 9 y 11 años en alguna localidad de Andalucía, salte de la tirolina. A una altura de unos 30 metros, el encargado de la atracción dedica un minuto a aterrorizar al pequeño. Una vez ya tiene el casco puesto y está sujeto con el arnés, el monitor le da unas últimas instrucciones de seguridad para conseguir un aterrizaje perfecto. Unas indicaciones llenas de sarcasmo. 

Conversación 

Antes de que el menor se disponga a sentir la adrenalina de lanzarse, el instructor le explica las normas de seguridad.

Empieza por un: "En caso de que te caigas, que no es la primera vez que ocurre, cierras la boca y cierras los ojos" y continúa: "Tienes casco que es de plástico malo, pero algo te va amortiguar e intenta siempre caerte en las ruedas." Dándole a entender que no se salvará si cae en la tierra, algo que constata cuando añade: "No todos han muerto, un montón de niños caen a lo largo de los años...". Ante la mirada aterrorizada del menor, el monitor continúa: "En caso de que se rompa la cuerda...", pero en esos momentos el menor ya está lo suficientemente amedentrado como para negarse a saltar: "Ya no quiero, me estás asustando".

"Me encanta cuando hacen pucheros, tío"

Ni corto, ni perezoso, el monitor continúa con su discurso particular y le pregunta: "¿Tú firmaste el papel?". "¿Qué papel?" le replica el niño. "Un papel amarillo del seguro que deberían haber firmado tus padres y tú. Va tú tírate que yo creo que no va a pasar na'".

La víctima del monitor se agarra con fuerza a la cuerda con la evidente expresión de pánico en su rostro. Rechaza totalmente a lanzarse. Con el niño apunto de llorar, decide burlarse algo más de su víctima. "¿Tú eres hijo único?, ¿Tienes mas hermanos o perros?". Como quitándole importancia a su muerte en caso que se diera. Para concluir su broma, le pregunta al niño: "¿Tú sabes rezar?" Pues reza algo tío".

Finalmente el menor se lanza, acongojado y agarrado a la cuerda como si le fuera la vida. Mientras observa como el pequeño se desliza, espeta: "Me encanta cuando hacen pucheros, tío". Afortunadamente, el menor aterrizó sin problemas y no sufrió daños, pero las redes sociales han criticado duramente el comportamiento infantil y poco profesional del monitor. Convirtió una magnífica experiencia, en un mal rato para un niño inocente. 

Constitutivo de un delito

La actuación del monitor puede constituir un delito. Pese a que el vídeo empezó a circular por WhatsApp, no es la primera vez que situaciones como esta se hacen virales a través de chats privados o en grupo. Es el nuevo delito de moda. Bullying social 2.0. Compartir las imágenes de un menor pudiendo reconocerlo plenamente es un delito. La privacidad infantil queda totalmente mermada. De momento, no sea ha identificado al adulto, pero el caso apunta a ser mediático.