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Despedido por mentir en su CV sobre sus capacidades /EP

Despedido por mentir en su CV sobre sus capacidades

El contratado afirmó cumplir con los requisitos físicos requeridos cuando presentaba una invalidez superior al 33%

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El fallo emitido por Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León avala el despedido de un hombre que mintió en su currículum y que consiguió una plaza de repartidor en una empresa de mensajería y paquetería. Afirmó que cumplía con las capacidades físicas que se requerían para el puesto, cuando en realidad tenía un certificado que le reconocía una incapacidad superior al 33%.

Aunque el procesado dejó constancia de la minusvalía que sufría en el documento, para la justicia, el engaño constituye una transgresión de la buena fe contractual que justifica la expulsión.

“Incapacidad superior al 33%"

Los hechos ocurrieron en el mes de junio del año pasado, en pleno confinamiento. Debido a la situación de excepcionalidad vivida durante el primer estado de alarma, la empresa no pudo llevar a cabo reconocimiento médico previo presencial para constatar que el candidato cumplía con los requisitos para el puesto. Con todo, finalmente, lo hizo varias semanas después y contra la voluntad del interesado.

Asimismo, el trabajador firmó al incorporarse una declaración de responsabilidad en la que manifestaba no presentar limitaciones médicas para la manipulación manual de cargas y se comprometió a informar de cualquier variación en su diagnostico. El informe de los exámenes practicados por la mercantil revela que el sujeto contratado era apto con restricciones y se le aconsejaba no cargar mercancías de más de siete quilogramos.

Amenazas y despido

Al ser conocedora de la situación, la entidad decidió reubicarle en otro departamento para evitar problemas mayores. Fue entonces cuando la parte contratada amenazó con denunciarles ante la Inspección de Trabajo por no tener licencia ni los permisos necesarios para estar en activo mientras manifestaba a sus compañeros la voluntad de coger la baja para que la empresa no pudiera despedirle y le pagara por no trabajar. Dos meses después fue despedido.

La Sala considera que mentir sobre las capacidades físicas para desempeñar un trabajo "es propio de conductas de engaño u ocultación, destinadas a conseguir y mantener el vínculo laboral sobre unas condiciones de capacidad irreales y parcialmente incompatibles con las exigencias del puesto desempeñado".