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Un joven con un móvil / EFE

Declaran culpable de homicidio a un hombre por el suicidio de un menor tras enviarle 119 mensajes

El jurado popular considera que el hombre "era sabedor de la angustia que le estaba causando"

7 min

Un jurado popular ha declarado culpable de homicidio a Vicente Paradís, un hombre de 62 años, después de que enviara 119 mensajes de acoso a un menor de edad y que este se suicidara. Según el veredicto, "era sabedor de la angustia que le estaba causando". El Fiscal pide 14 años de cárcel para el condenado y la acusación, 15 años.

Iván tenía tan sólo 17 años cuando decidió quitarse la vida. Se tiró por el patio interior del piso donde vivía con sus padres. Las primeras hipótesis apuntaban al suicidio, pero el volcado del contenido de su móvil ocho meses después de los hechos dio un giro al caso.

Acoso constante

La policía descubrió que ese 1 de diciembre de 2016, una persona se dedicó a hostigar y amenazar al adolescente con mensajes como: “te voy a enseñar a no hacer perder el tiempo”, “lo sentirás porque mañana por la mañana esto estará en manos de mi abogado”, “te voy a enseñar a no fastidiar”, “te juro que te vas a comer un buen marrón”, “vas a llorar lágrimas de sangre delante de los jueces y de tus padres”, “voy a por ti”, “voy a arruinar a tus padres por tu culpa”.

Siete horas incesantes de acoso en el que el joven, que había contactado con Vicente Paradís a través de una página de contactos, pidió al hombre, 40 años mayor que él, que se detuviera, que no hiciera nada y lo dejara en paz. “Por favor, no lo hagas”, "no lo volveré a hacer", “haré lo que quieras”, fueron algunas de sus palabras. Iván llegó a advertirle que se quitaría la vida si decía o hacía algo.

Imputaciones

Paradís no se detuvo. “¿Quieres saltar ahora?”, “pobre de ti, la que te va a caer encima”, “eres menor, mejor para mí, por meterte en una página de mayores”, “tú te metiste en este problema y lo vas a pagar”, “si eres menor, tengo las de ganar”, “atente a las consecuencias” , “tengo toda la conversación y la voy a publicar con tu número de teléfono”, “ahora me río yo”, “haber visto Bob Esponja y no esto”, “ahora te empieza a ti el malestar”, “menudo escándalo te voy a liar”, “ya te tienen rastreado, un besazo colega”...

Al conocer esta situación, los padres no dudaron en poner el caso en manos de la justicia, quien aceptó el caso. Estos últimos días, la Audiencia de Castellón ha visto comparecer al acusado, los padres y testigos del caso. El hombre, que ahora tiene 62 años y con antecedentes por abuso sexual en 2004, se enfrenta a una acusación por la presunta comisión de un delito de homicidio pese a no haber coincidido nunca con el joven.

Versiones y deliberación

Los familiares y sus abogados se basan en la imputación objetiva que el Tribunal Supremo explica de la siguiente manera: "si la víctima no se hubiera encontrado en la situación creada por el autor, no se hubiera producido el resultado que finalmente tuvo lugar”. Claro que también optan por el homicidio imprudente, es decir, “el que por imprudencia grave causare la muerte de otro”.

La defensa niega la mayor, la misma conversación. Consideran que las pruebas, es decir, el móvil no estuvo custodiado durante estos ocho meses que permaneció en un cajón de la comisaría antes de que se produjera el volcado. Claro que durante ese tiempo nunca se consideró el homicidio, sino que siempre se pensó en el suicidio. Asimismo, aseguran que durante un día y un poco más, el acusado prestó el teléfono a otra persona, un hecho que difiere de la primera declaración de Paradís en la que confesó haber enviado esos mensajes. También aseguran que era un chico que mentía a sus padres y que fumaba porros, así como algo retraído. Sus padres lo desmienten, sólo era un joven que exploraba su sexualidad jugaba al fútbol, iba al conservatorio a recibir clases de piano, pertenecía a una peña y salía con sus amigos. 

Con todas estas pruebas y testimonios, un jurado popular compuesto por seis hombres y tres mujeres se ha reunidodesde este miércoles para deliberar. El fiscal lo tiene claro, "el menor no se encuentra entre nosotros por culpa del acusado”, ni siquiera "sabía que no tenía ninguna posibilidad de denunciarlo ni de arruinar a sus padres”. La defensa por su parte mantiene la hipótesis inicial de suicidio y niega el envío de mensajes: “el acusado no mató al menor, el menor se suicidó”.