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Avión de Sichuan Airlines / ANNA ZVEREVA - FLICKR

Un piloto salva a su compañero de la muerte tras romperse el parabrisas del avión

El hombre fue succionado por la despresurización y llegó a tener medio cuerpo fuera del avión, que volaba a 10.000 metros de altura

3 min

Hace unos días lo que debía ser un viaje más entre las ciudades chinas de Chongqing y Lhasa, capital de Tíbet, casi acaba en tragedia debido a un incidente durante el vuelo. En el Airbus A319 de Sichuan Airlines la tripulación estaba a punto de servir el desayuno a los 119 pasajeros que viajaban tranquilamente a bordo cuando de repente algo sucedió en la cabina.

El parabrisas del avión empezó a resquebrejarse hasta que, tras un gran ruido, el cristal estalló. La cabina sufrió un gran cambio de presión y el copiloto fuera absorbido, quedando con medio cuerpo fuera del avión.

Un accidente a 10.000 metros de altura

“No hubo ninguna señal de advertencia. El parabrisas se rajó e hizo un ruido muy fuerte. Cuando me giré, vi que mi copiloto había sido succionado por la despresurización y que tenía medio cuerpo fuera”, relató el piloto, Liu Chuanjian, a medios locales. “Todo en la cabina estaba flotando en el aire. La mayor parte del equipamiento había dejado de funcionar y no podía escuchar la radio. El avión temblaba con tanta fuerza que era muy difícil de controlar. Afortunadamente él tenía el cinturón de seguridad abrochado y eso fue lo que le salvó”.

El avión de Sichuan Airlines volaba en ese momento a 10.000 metros de altura, lo que dejó al copiloto expuesto a temperaturas bajo cero. A esto hay que unir los golpes y las heridas que le produjeron los continuos movimientos del avión mientras trataba de regresar a su posición. Además, la velocidad con la que el viento impactaba en su cara le impedía respirar.

Dispositivo de emergencia

Afortunadamente, con la ayuda de su compañero el copiloto pudo regresar a la cabina con apenas unas heridas sin gravedad en su rostro. El piloto se hizo cargo de la situación, activando el dispositivo de emergencia. Descendió el avión hasta los 3.000 metros en apenas unos minutos para evitar que tanto la temperatura como la falta de oxígeno provocara males mayores.

Entre los pasajeros también se vivieron instantes de pánico. “No sabíamos lo que estaba pasando y nos entró el pánico. Las máscaras de oxígeno cayeron y experimentamos unos segundos de caída libre antes de que se estabilizara de nuevo”, narró uno de ellos.