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Un agente de la Guardia Civil /EP

Andreu Coll, el joven de Mallorca que asesinó a su padre imitando su videojuego favorito

El objetivo del crimen era disfrutar de la herencia de 50 millones del empresario

3 min

Andreu Coll Tur asesinó a su padre, Andreu Coll Bennàssar, el 30 de junio de 2013 en Mallorca. El joven de 18 años, cometió el crimen de madrugada en compañía de un amigo, que estaba enamorado de él, al que había conocido jugando al Call of Duty.

Ambos le asestaron 40 golpes con un palo de madera que contenía varios clavos de 10 centímetros con la misión de disfrutar de los 50 millones de la herencia de Coll Bennàssar. Tras confesar los hechos ante el juez y pedir perdón por el asesinato, el vástago del malogrado fue condenado a una pena de 17,5 años de prisión, mientras que su compañero a una  de 16,5 años. Por el momento, no se les ha concedido ningún permiso de libertad temporal.

Un primer intento de asesinato

Los informes psiquiátricos concluyeron que ni Andreu ni Francisco Abas Rodríguez, un zaragozano de 20 años, estudiante de transporte sanitario, presentaban ningún trastorno ni alucinación derivada del consumo masivo de videojuegos. En este sentido, consideran que los asesinos eran conscientes de sus actos cuando planearon el crimen y lo cometieron.

De hecho, ambos  intentaron acabar con la vida de Andreu en una primera ocasión, tan solo 24 horas antes, cuando le subministraron una gran cantidad de somníferos en un bizcocho que le prepararon. Tras caer en un profundo sueño, los jóvenes le golpearon con un bate de beisbol, fingiendo un robo.

El crimen

Coll dejó entrever a su hermana que podría haber sido su hijo quien hubiera realizado este ataque. Al día siguiente, el hijo del empresario y su amigo perpetrarían el asalto definitivo que acabaría con su vida.Andreu Coll hijo hizo subir a su padre para que le ayudara con el móvil. Fue entonces, cuando Abas le dio el primer golpe.

Una vez  muerto, los jóvenes reconocen que se ducharon, limpiaron el cadáver del empresario con la manguera del jardín, le cambiaron de ropa y le robaron el Rolex, un anillo y una cartera con 12.000 euros. Tres días después, la Guardia Civil les detuvo al escuchar una conversación entre ambos. En ella, el zaragozano confesaba a su amigo que la hermana del fallecido se olía algo.