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Ana Obregón / MEDIASET

[VÍDEO] Ana Obregón recuerda el momento en que le anunciaron la enfermedad de su hijo Aless

La presentadora relata todo lo que hizo para salvar la vida del empresario desde el día que le detectaron un cáncer

3 min

Ana Obregón ha vuelto a recordar con todo lujo de detalles cómo fue uno de sus peores momentos de la vida: el día en que le diagnosticaron a su hijo Aless, un cáncer.

Era un Sarcoma de Ewing, un cáncer que sólo da a niños y gente joven, “muy agresivo y no muy usual”, detalla la actriz. El joven y ella combatieron con él, desde el primer día.

Noche fatal

Recuerda que cuando se le detectaron fue en el fin de rodaje de Paquita Salas. El empresario la llamó porque tenía mucho dolor y fueron de urgencias. Ya venían de muchas revisiones en los que no le detectaron nada pero esa noche lo hicieron.

“A las doce de la noche lo metían en el quirófano. El padre se había ido, yo esperando y viene sólo el médico, me pidió que sentara”, recuerda, y le contó la noticia. Eran la 1.30 de la mañana cuando le comunicaron que le detectaron un tumor. “No sabía qué hacer. Viene mi hijo sedado, llamo corriendo el padre. Llorando como una Magdalena y no entendía nada”, confiesa Ana.

Confesión a su hijo

El médico les dijo que podría ser benigno y allí tuvieron esperanza. Hicieron la biopsia. “Fueron diez días tremendos”, confiesa. Los resultados no fueron muy esperanzadores. ”Me llaman y me dicen: ‘es malo y muy agresivo'”. En ese momento tomó una decisión: “No voy a llorar”.

El padre, Alessandro Lequio, vino llorando, cuenta y le dije: “Vete a casa de mi hermana, aquí no va a llorar nadie”. Fue ella quien se lo contó a su hijo. Y ella no lloró en ningún momento, algo que sorprendió incluso a su hijo.

Viaje a Estados Unidos

A partir de allí movió cielo y tierra para curar a su hijo. Sabía que su cáncer se combatía con quimioterapia y radioterapia, aunque había una nueva, la prototerapia. Llamó al doctor Josep Baselga, “me volví loca para buscar su teléfono y estaba en Nueva York” y allí se fue.

El tratamiento fue efectivo en un primer momento. El tumor se redujo un 95% y la esperanza les invadió, antes de conocer el triste final. Por eso, Obregón lanza un mensaje: “Cuando un tiene un dolor extraño hay que ir muchas veces al médico y hacerse muchas pruebas”.