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Paulina Rubio, ex esposa de Nicolás Vallejo-Nágera /INSTAGRAM

Paulina Rubio habla sin tapujos sobre su divorcio con Nicolás Vallejo-Nágera

La cantante tilda de "tóxica" su relación con el empresario madrileño y reconoce que confío en él cuando, según ella, no debería haberlo hecho

3 min

Cada vez que habla, sube el pan: Paulina Rubio sigue sin aprender la lección. En los últimos años, la chica dorada se ha visto envuelta en numerosas polémicas por los escándalos que ella misma ha protagonizado.

Inmersa, en una encarnizada batalla legal contra su exmarido, Nicolás Vallejo-Nágera, por la custodia de su hijo en común, la cantante se ha ido de la lengua en el programa Hoy de Telemundo. Al parecer, Pau acudió al espacio de Pati Chapoy para presentar su nuevo sencillo, Yo soy, sin embargo, no pudo evitar dejar al descubierto algunos de los aspectos más íntimos de su matrimonio. ¿Qué le ha contado?

Relación tóxica 

Ni corta ni perezosa, Rubio ha calificado de “relación tóxica” su historia con el empresario madrileño, a la vez que ha dejado entrever unas actitudes y aficiones un tanto extrañas por parte de él. “Yo creo que fue algo inevitable, prefería no estar con él a tener algo tan tóxico, sobre todo, porque sentía que no era necesario”, afirmó la mexicana.

En este sentido, Paulina reconoce que confío en él, y que fue su madre quien le advirtió de que no estaba haciendo las cosas bien: “Yo por amor fuí muy confiada, en ese momento, mi mamá me decía: ‘Tienes que hacer las cosas más organizadas’, pero así salieron las cosas al principio”. A qué se refería con ello es todo un misterio.

Una relación a base de demandas

A la espera de saber si Colate, quien tuvo que trasladarse a Miami para poder ver a su hijo, vuelve a emprender acciones legales contra ella a raíz de sus últimas insinuaciones, lo cierto es que la cantante debe abonarle cada mes la friolera de 5.000 euros en concepto de manutención del pequeño Andrea. Un dinero que muchas veces el hermano de Samanta Vallejo-Nágera ha denunciado que no ha recibido.

La pareja, que se casó en 2007, en Cancún, puso punto y final a su historia de amor en 2012. No obstante, no firmaronel acuerdo de divorcio hasta 2014. Desde entonces, las demandas cruzadas entre ambos en los tribunales no han dejado de sucederse.