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Imagen de Ambiciones y Jesulín de Ubrique /IDEALISTA

Jesulín de Ubrique alquila Ambiciones para la celebración de eventos exclusivos

En 1990, el torero pagó 90 millones de pesetas por la finca que a fecha de hoy está siendo sometida a una reforma integral

3 min

Adiós a Ambiciones. Jesulín de Ubrique se despide temporalmente de la que ha sido durante muchísimos años su residencia habitual, aunque ya hace más de tres años que no reside en ella. Desde la muerte de su padre, Humberto Janeiro, el pasado mes de agosto, el torero y su hermano habrían visto la oportunidad de negocio ideal para explotar la que sin duda es una de las fincas más famosas de España.

Más de 30 años en propiedad de los Janeiro

Y es que Ambiciones ha sido el escenario de numerosos reportajes y fiestas que el diestro ha celebrado desde que se hiciese con ella en 1990. Tras más de treinta años como enclave de todas las celebraciones de la familia Janeiro, este icónico emplazamiento se ha reconvertido en un lugar destinado al alquiler en el que se realizarán grandes y exclusivos eventos. Como consecuencia de ello, el cortijo está siendo sometido a una reforma integral que está prevista que finalice para el 2021.  

La finca, de alto valor sentimental para "el maestro", fue el escenario en el que Jesulín presentó, en 1995, a Belén Esteban a sus padres. Ubicada en la localidad gaditana de Prado del Rey, a tan solo 20 km de Ubrique, la propiedad se encuentra rodeada de una exhuberante vegetación que la convierte en un paraje único en medio del parque natural Sierra de Grazalema.

90 millones de pesetas

Con más de 300 hectáreas y 2 mil metros cuadrados de vivienda Ambiciones dispone de 10 habitaciones, así como con gimnasio propio y plaza de toros en la que el matador solía entrenar.

Y es que durante muchos años, han sido miles y miles los autobuses de turistas que han incorporado la parada a las puertas de este cortijo para que los extranjeros se sacasen una fotografía con algo típicamente español. Para su compra, hace ya tres décadas, el marido de María José Campanario desembolsó la espeluznante cantidad de 90 millones de las antiguas pesetas.