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El futbolista Iker Casillas, exmarido de Sara Carbonero / EP

Iker Casillas se encara con los paparazis que le siguen tras separarse de Sara Carbonero

El futbolista detiene su coche en mitad de la calle para pedir, de una forma muy curiosa, que le dejen tranquilo y cesen su acoso contínuo

3 min

El pasado viernes 12 de marzo, pasadas las nueve de la noche, Iker Casillas y Sara Carbonero confirmaron su separación mediante un comunicado conjunto subido a sus respectivas cuentas de Instagram. Un gesto con el que pusieron fin a varios meses llenos de rumores y especulaciones.

Todo apunta a que la pareja decidió anunciarlo debido a la presión mediática en la que se han visto envueltos durante este tiempo, especialmente desde que la revista Lecturas lo anunció como exclusiva. Y después de un fin de semana de tranquilidad, Iker Casillas ha estallado al ver que los paparazis no dejaban de seguirle.

Pidieron "intimidad" a la prensa

En el comunicado que emitieron Sara Carbonero e Iker Casillas, aseguraban que su decisión era meditada ​y tomada de mutuo acuerdo. En este sentido, decían que iban a volcarse por completo a sus hijos "en un entorno estable y saludable", por lo que solicitaron que se les respetara su "intimidad".

También dejaron claro que esas iban a ser sus únicas palabras "presentes y futuras", con la intención de parar a todos esos medios que los seguían sin descanso. Pero el mensaje no ha causado el efecto que esperaban, y el exfutbolista ha mostrado de nuevo su peor cara ante la prensa.

Siguen a Iker a cada paso que da

Al igual que cuando vio cámaras a las puertas del hospital en el que ingresaron a Sara Carbonero, cuando sacó la lengua a los reporteros que lo esperaban, Iker Casillas ha estallado contra los paparazis que lo seguían. Una actitud razonable, dentro de lo que cabe, pero curiosa en el guardameta.

Todo sucedía cuando el exmarido de Sara Carbonero se dirigía al centro de Madrid para realizar unas gestiones. Unos paparazis le seguían a cada paso que daba, y el futbolista no ha dudado en detener su vehículo en mitad de la calle. Muy enfadado, Iker Casillas ha gesticulado con sus manos como si cogiera figuradamente a alguien por el cuello para pedirle a un periodista, de una forma sorprendente, que le dejara un poco tranquilo.