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El actor Francesc Orella / AMAZON PRIME

Francesc Orella: "Con las plataformas, el audiovisual autóctono recoge los frutos sembrados antes"

El actor catalán se mete en la piel de un ejecutivo que se sumerge en una terapia de grupo para superar la muerte de su esposa en 'Días mejores'

12 min

La fama de Francesc Orella en Cataluña es de sobras conocida, en el resto España también ha trabajado en varias producciones de ámbito nacional, pero fue Merlí lo que le ha dado el reconocimiento internacional que le ha hecho rodar en Hispanoamérica en los últimos meses. No solo eso, este 21 de abril Amazon Prime estrenó Días mejores, donde interpreta a un ejecutivo agresivo con problemas para superar la muerte de su esposa.

La serie retrata en 10 capítulos la vida de cuatro personas que acuden a terapia de grupo para afrontar el duelo y la paternidad o maternidad en solitario a la que se enfrentan, así como a sus problemas emocionales. Todo bajo la atenta mirada de una psicóloga que conduce la dinámica, interpretada por Blanca Portillo.

Crónica Directo conversa con el actor catalán para ver cómo se ha enfrentado a esta nueva producción, que promete una segunda temporada.

--Pregunta: ¿Cómo llegó al proyecto?

--Respuesta: Me propusieron desde Zeta Producciones, desde Merlí y por algunas series en Telecinco, y me leí el tratamiento y me interesó mucho una serie sobre una terapia de duelo y de grupo de cuatro personajes que han perdido a la pareja donde hay un poco de humor y drama, como la vida misma. Tiene ternura y momentos duros y el tema de la terapia de grupo me ha interesado siempre.

--¿Y cómo definiría a su personaje?

--Es un tipo de hombre que todos conocemos (sonríe). Me gusta que además se desmonta. Al principio parece ser un hombre muy seguro de sí mismo, de un estatus social alto, conservador, estrecho de miras, con una idea de la felicidad y un concepto de familia… Él entra forzado a la terapia por la empresa porque ha tenido ataques de ansiedad en público y su socio le obliga a ir. Él no cree en la terapia y al principio está muy incómodo, pero la terapia lo va cambiando. Veremos cómo sus esquemas, su estructura mental y su aparente seguridad se van desmontando.

--¿Cree que aún existe este tipo de gente incluso cuando se habla tanto de salud mental, así como ese tipo de hombres que no expresan sus sentimientos?

--¡Y tanto! ¡Quedan! Y no son necesariamente gente de una cierta generación. Cierto es que el tema de la salud mental y las terapias está más normalizado, pero siempre quedan personas que son muy reacias a abrirse, a hablar de sus emociones, sus problemas personales, de la estabilidad emocional, el equilibrio y sus problemas psicológicos. ¡Y más en público! Porque en una terapia individual tienes privacidad con tu terapeuta, pero en una terapia de grupo tienes una serie de personas al lado a las que no conoces de nada, que no tienen nada que ver contigo, que escuchan tus problemas personales y tú los suyos. Es lo interesante de la serie y de este tipo de terapias. A mi personaje le pasa, no está interesado en saber qué le pasa a los otros, pero poco a poco, vemos como escuchar qué le pasa al resto le abre la mente y le hace pensar en sus hijas, en su caso. 

--Y, además, la serie también refleja algo como el duelo, el dolor por la pérdida de un ser querido y su impacto psicológico así como las paternidades/maternidades en solitario. Algo de lo que se habla poco en el audiovisual.

--Sí, son dos de los ejes nucleares de la serie y veremos como los personajes tiran hacia adelante como pueden y saben; es agridulce, un dramedy.

Escena de 'Días mejores' / AMAZON PRIME VIDEO
Escena de 'Días mejores' / AMAZON PRIME VIDEO

--Comentaba al inicio de la entrevista el peso de 'Merlí'. ¿Le persigue el personaje o le agradece que le haya abierto puertas a otros mercados internacionales?

--Es cierto que Merlí me ha cambiado muchas cosas. Ha permitido que me conozcan en Latinoamérica, por ejemplo. Esto abre puertas, pero no es una cosa tan inmediata. Porque me han llegado propuestas, aunque, en mi caso, no es que reciba una lluvia de ofertas a partir de Merlí. Tampoco es matemático, pero sí que en algunos casos tiene que ver el reconocimiento que ha tenido Merlí en Latinoamérica. Hice una serie coproducida entre España y Chile, Inés del alma mía, basada en la novela de Isabel Allende. No sé hasta qué punto unos trabajos han sido consecuencia o no de Merlí.

--Y, al margen de eso, ¿cree que las plataformas están ayudando a visibilizar la industria española?

--¡Es básico! Han cambiado la industria audiovisual de todo el mundo. Hay un antes y un después clarísimo. Desde el momento de la aparición de una producción audiovisual, sea una peli o una serie, en una plataforma, implica que la difusión es tan brutal, tan masiva a nivel planetario que es increíble. Que millones de personas hayan visto una producción en la que has trabajado no tiene nada que ver con tus trabajos en una producción autonómica o nacional. Las plataformas han dado una visibilidad y una difusión tan brutal que la industria está cambiando el mundo. Tanto en el cine como en la tele. Las series y el cine ya está pensado en la difusión que tendrá en las plataformas y la competencia que hay en ellas. La competencia es tan brutal, sobre todo desde la pandemia, que se consumió tanto cine y tanta serie en casa, que exigió una cantidad de series brutal. Las plataformas ya luchaban por el mercado, pero a partir de 2020 fue una pasada.

--En este sentido, que el cine español siempre se quejó de estar tocado, ¿ha salido beneficiado o el cambio no ha sido para tanto?

--Sí, lo ha habido. El cine español tiene este problema, sí, y el catalán ni te explico. El cine español aún tiene un público, aunque lamentablemente es un porcentaje muy pequeño el que consume cine autóctono. Cada vez hay cosas mejores, porque tenemos grandes profesionales. Con las plataformas, se han recogido los frutos de haber sembrado durante mucho tiempo, porque hay muy buenos profesionales en todas las áreas del audiovisual y cada vez se mejoran más. Ahora, trabajando fuera, veo que han visto pelis y series de cine español y catalán y valoran su calidad. Desde aquí, a veces, somos muy rigurosos con nosotros mismos, y lo hemos de ser, pero no nos damos cuenta de que lo nuestro también gusta y que se hacen cosas buenas. Un ejemplo es el de Carla Simón, pero todos tenemos en mente algún otro trabajo que gusta fuera. Hemos de levantarnos la autoestima también, que a veces nos cargamos piedras encima y tenemos mucho talento, también el de la gente joven. Sin dormirnos.

Francesc Orella en 'Días mejores' / AMAZON PRIME VIDEO
Francesc Orella en 'Días mejores' / AMAZON PRIME VIDEO

--¿No tiene cierto temor a que sea un boom?

--No lo sé. No tengo una respuesta clara. Sí puede ser una burbuja la sobredosis de series que explote algún día y puede que la haya. La sobredosis de oferta de ficción es buena porque da trabajo, pero puede saturar, sí. De momento, creo que tirará un tiempo porque a la gente le gusta consumir ficción y hacerlo en casa. A mí me sabe mal por las salas de cine. Desafortunadamente los exhibidores de cine lo están sufriendo, independientemente de las consecuencias de la pandemia, que la gente consuma en las plataformas hace que no vaya al cine o lo haga mucho menos. Y si ya antes no iba mucha gente al cine, ahora menos. Es una putada, porque las pelis acaban en las plataformas y en las salas duran lo que duran, sobre todo el autóctono. Es una pena porque una cosa es verlo en casa y la otra la experiencia de ir a la sala y la experiencia colectiva de ver cine en una sala en pantalla grande. Esto lo reivindicaré siempre, llámame romántico, pero hay películas que me gusta ver en pantalla grande y compartir la experiencia con el público. Ahora que estamos saliendo, más o menos, esperemos que se recuperen las artes escénicas presenciales y el cine.

--Para terminar, tras 'Días mejores, ¿qué más tiene en cartera?

--Santa Evita, que hice en Argentina y Toscana, una película de Pau Durà que presentamos en Málaga y que se estrena en mayo. Una comedia muy intensa, tierna y un poco loca. Esto lo hice el año pasado y ahora me preparo para un mediometraje experimental, más de autor, que irá más a festivales, con Clara Segura, dirigido por Ana Moreno, una videoartista catalana que trabaja y vive en los Países Bajos desde hace 10 años.

--Se le ve con ganas de apostar por nuevos talentos, ¿le gusta esto?

--Yo soy bastante ecléctico y como espectador me gustan cosas muy diferentes. Como actor también me gusta trabajar con personas con más experiencia y, de vez en cuando, participar en proyectos de gente joven que empieza, con ideas nuevas, lenguajes narrativos audiovisuales diferentes y, si los encuentro interesantes, me apunto. Es algo que compatibilizo con autores más grandes. Me gusta tocar varias teclas. La evolución de un actor o un artista no ha de parar, creces con el tiempo. Como el buen vino, en teoría, con el tiempo, deberías evolucionar a mejor (bromea), siempre que la salud lo permita. A mí me encanta ver las actuaciones apabullantes de actores de ciertas edades. La edad también da experiencia.