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El actor y presentador Dani Rovira / EP

Dani Rovira abre su corazón a Sara Carbonero

El actor se abre en canal en una entrevista con la periodista y ambos recuerdan los momentos más duros que han pasado este año

3 min

Sara Carbonero sigue con su vida profesional pese a todos los rumores sobre un posible divorcio con Iker Casillas que hace correr ríos de tintas. Al margen de toda esta vorágine se ha sentado con Dani Rovira y logrado que se abriera del todo.

Entre los temas abordados el cáncer ha centrado buena parte de la conversación y el actor no ha tenido ningún tapujo en hablar con total sinceridad. Unas palabras que parecían resonar en la periodista que, hace unas semanas, sufrió otra recaída por culpa de la misma enfermedad.

Año fatídico

El presentador de La noche D reconoce sin tapujos que en este año ha pasado momentos muy complicados. "Llegó la pandemia y el cáncer”, recuerdo. Aun así “cumplir los cuarenta años fue de las cosas más bonitas que me han pasado en la vida porque llegué”, subraya.

La positividad de Rovira deja a muchos sorprendidos, pero el mantiene que “la crisis se queda en nada en comparación con llegar vivo”. Y no sólo eso, sino que asegura que a día de hoy se siente muy bien.

Momentos duros

Sobre el proceso vivido, tiene grabado un momento: cuando por culpa de la quimioterapia y el tratamiento empezó a perder el pelo de una parte concreta del cuerpo. “Parece que no, pero qué importantes son las cejas en un proceso así, sobre todo cuando las recuperas”.

Conocedor de que pueda no entenderse, el actor da un ejemplo muy claro, ya que, una vez con cejas, “la gente puede saber cuándo estás triste, enfadado... es un subrayador de las emociones", asevera.

Complicidad con Sara

Carbonero ha compartido también estas sensaciones con su entrevistado, a quien ha interpelado en varias ocasiones, “tú sabrás de lo que hablo, Sara”, le lanzaba en un momento de la charla. Ella le ha recordado, en ese momento, la película 100 metros. “No vi la peli durante mi enfermedad, pero sí, mucha gente veía ese paralelismo", admite

“Antes de que te pase nos creemos inmortales y que las balas van a otros y cuando te llega a ti más allá del mejunje de emociones y demás, es una hostia de humildad que dices, que pasa, que me creía Zeus o Tanos, no, no”, reconoce. “Es que todas las bolas están en el bombo”, sentencia.