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Entrevista

Blas Cantó: “El adoctrinamiento viene cuando le dices a una niña que use muñecas y a un niño coches”

El representante de Eurovisión 2021 presenta su nueva canción, 'Americana', tras la experiencia más importante de su vida

17 min

Blas Cantó comenzó a dedicarse a la música de pequeño y desde entonces no ha parado. Tras pasar por Eurojunior y otros programas de talento, el murciano salta a la fama con Auryn, el grupo que rompió todos los récords de ventas del momento en España. Sin embargo, unos años más tarde, el grupo se separó y Blas emprendió su carrera en solitario. El artista ganó Tu cara me suena y triunfó con su primer disco en solitario, Complicado.

El sueño del cantante siempre había sido participar en Eurovisión. Y luchó hasta conseguirlo. Blas fue escogido como representante de España en el festival para la edición de 2020. La pandemia del coronavirus no permitió que se celebrara en esa ocasión, pero el evento se pospuso hasta el pasado mes de mayo.

Experiencia eurovisiva

El tema eligido para el compositor fue Voy a quedarme, una canción dedicada a su abuela, fallecida por coronavirus. "Se ha juntado el sueño de mi vida con el momento más duro y doloroso de mi vida. Y la música ha unido esos mundos y lo ha sanado. Me siento afortunado porque no todo el mundo tiene la oportunidad de despedirse del gran amor de su vida en un festival con más de 300 millones de espectadores", desvela el cantante a Crónica Directo.

Aunque no quedó en buena posición, el joven está orgulloso con su candidatura. Blas Cantó vuelve ahora tras su experiencia eurovisiva con Americana, el nuevo single del cantante de la mano de Echosmith, la conocida banda estadounidense. Un tema sobre el amor juvenil y puro en una canción pop y con un videoclip de estética americana.

--Lanza una colaboración con Ecosmith. ¿Cómo surge?

--La canción la teníamos compuesta desde hace casi dos años. Me la envió Leroy Sánchez y me dijo que iba a ser un hit, que si no la sacaba yo la iba a lanzar él. Yo le pedí que me esperara porque iba a hacer Eurovisión, pero que una vez pasado quería cantar Americana. Luego apareció Sydney Sierota --la cantante de Echosmith--. Fue maravillosa porque le encantó el tema y en cuanto se la mandamos se metió al estudio a grabarla.

--¿Qué le vio a la canción para guardarla durante dos años?

--Es una canción que yo necesitaba porque me hace muy feliz y me hace sonreír. Me permite explorar otros mundos que hay dentro de mí. Y es importante también crecer como artista en ese aspecto.

--¿Cómo es la relación con Sydney?

--Nos conocimos a raíz de la canción. Pero cuando nos vimos en Madrid para grabar el videoclip, me dijo que nos conocíamos de antes porque yo había ido a un concierto suyo hacía seis años. Yo recordaba que había ido, pero no que nos habíamos saludado.

--El videoclip tiene la estética americana. ¿Cómo fue la grabación?

--El video lo ha lo ha hecho Román Reyes, actor y director maravilloso. Nosotros queríamos recrear escenas de película, pero llegó un momento en el que se complicaron los días. Al final solamente emulamos un poco mi peinado y la vestimenta de Grease, y luego esas películas americanas en las que estábamos vestidos de quarterbacks. Hay unos actores y una actriz en el vídeo que son bailarines también. Y como la letra dice “solo contigo quiero bailar”, están todo el vídeo bailando. Además, hicimos una secuencia en el autocine del Race de Madrid y es un lugar muy bonito que no conocía. 

--¿Quería jugar también con el género de la canción?

--Sí. Creo que es hora de divertirse y hacer cosas diferentes, pero no deja de ser una canción con ritmos muy actuales. La internacionalidad se la da la parte de la producción y la participación de Sydney en el tema.

--¿La canción es un adelanto de un próximo álbum?

--Seguimos grabando el álbum, pero sí que es un adelanto. Ya veníamos cantando Memoria, también Voy a quedarme, pero esta canción es, por así decirlo, una de las más frescas. Voy a quedarme llevaba un sentimiento que yo tenía por dentro y tenía que hacerla en mi proyecto anterior, en Eurovisión. Pero Americana es algo que complementa al álbum. Seguimos contando historias y seguimos haciendo producciones muy bonitas que al final hacen una obra completa. Si siempre hiciera lo mismo, me aburriría mucho y yo soy alguien muy inquieto. 

--¿Con qué géneros o estilos está trabajando?

--Básicamente pop, pero estoy introduciéndome en un mundo que antes no había tocado, con un beat muy actual y con sonidos que en mi carrera antes no existían. Americana está siendo un punto de inflexión entre la música que antes grababa y la que estoy empezando a grabar ahora. He intentado también conservar la parte que soy yo, porque tampoco quiero disfrazarme de una manera musical. Me gusta pasármelo bien, creo que al final la música es música y tenemos que seguir creciendo e investigando. Somos artistas y el arte no solamente concibe una forma, sino miles. Es muy interesante seguir buscando y buceando en los acordes, en las historias, en las producciones.

--¿Se podría hablar de algún sonido urbano?

--No lo sé, supongo que eso estará en el oído de la gente cuando lo escuche. No quiero ser tan pretencioso porque cada uno al final defiende y tiene su nicho en esta industria y en las producciones que hacen. Pero es verdad que la música nos deja oportunidades de hacer mezclas. Yo, por ejemplo, ahora estoy haciendo una de las primeras colaboraciones con alguien de mi edad, porque antes estaba colaborando con Pastora Soler, Kelly Clarkson, Anastacia, y era todo intergeneracional. Cantando con Sydney me acerco un poco más a los 20.

--¿Qué aprende de ello?

--No tengo prejuicios a la hora de hacer música ni a la hora de cantar con gente, tengan la edad que tengan o hagan la música que hagan. Luego eso lo rescato y lo llevo a mis producciones, intento hacer algo de aquí y algo de allá. Al final se trata de eso, de hacer música sin prejuicios, de crecer y de pasártelo bien. Mañana a lo mejor no estamos, entonces tenemos que disfrutarlo y renacer cada día, hacer cosas distintas.

--Hace unas semanas salió en ‘La voz kids’ maquillado como Aitana y recibió críticas. ¿Cómo lo vivió?

--Sí, qué locura. No sé, me resulta curioso que a alguien le pueda hacer daño la pintura. ¿En qué mundo estamos viviendo o en qué nos estamos convirtiendo? La verdad, me alegra provocar reacciones en la gente, si no quiere decir que pasaría sin pena ni gloria por este mundo. Pero realmente el mensaje tiene un trasfondo, no solamente es que lleve el mismo maquillaje que Aitana y ella lo pueda llevar y yo no, sino crecer de una manera libre. Cuando yo era adolescente, mi madre no me decía “cuando tengas novia” o “si te echas novia”, mi madre me hablaba de ambos géneros. Siempre me ha dicho "cuando te eches novia o novio”. Es importante crecer en un ambiente sano, ser consciente de que hay muchas cosas en el mundo, somos todos distintos y no tenemos que discriminar a nadie por su apariencia.

--Fue acusado de adoctrinamiento.

--Me resulta curioso que haya quien insinúe que por maquillarme en un programa de niños estoy adoctrinando a sus hijos. El adoctrinamiento viene desde que le dices a una niña que juegue con muñecas y a un niño con camiones, o que la niña tiene que usar el rosa y el niño el azul. Eso es adoctrinamiento, lo otro es libertad. Yo no le estoy diciendo a nadie lo que tiene que hacer, lo estoy haciendo yo, por lo tanto, no tienes que meterte en ningún aspecto de mi vida. Tienes que dejar que tu hijo o hija decida si se quiere maquillar porque tiene la oportunidad de verlo y es él quien decide si le gusta o no. 

--Con estos debates, ¿estamos avanzando o retrocediendo?

--Creo que han existido toda la vida esta clase de prejuicios, lo que pasa es que las redes sociales los están visibilizando mucho.

--¿Cómo vive las críticas en las redes?

--Antes me costaba más encajar todo. Pero ahora me lo paso bien, me siento libre, hago lo que quiero y digo lo que quiero. Hace poco Mara Jiménez, que habla sobre la gordofobia en sus redes sociales, sacó un video en el que se acercaba a gente por la calle y les decía barbaridades, como gorda o zorra. Cuando ves el video te impacta mucho porque piensas que es inadmisible, pero es que eso mismo existe en las redes sociales todos los días. Y no importa si se lo dices a alguien anónimo o a alguien conocido porque se lo estás diciendo a un ser humano. A lo mejor deberíamos poner en nuestras redes sociales el DNI, la dirección fiscal y la cuenta bancaria, y que cada tuit costara un euro. Así no pasarían estas cosas. Pero realmente es preocupante. Creo que tenemos que trabajar más la educación emocional y la salud mental porque la gente está ida de la olla.

--Antes de ir a Eurovisión dijo que era su sueño y la actuación de su vida. ¿Lo sigue pensando?

--Sí, obviamente sí. Venía de muchos años queriendo hacerlo. Se ha juntado el sueño de mi vida con el momento más duro y doloroso de mi vida. Y la música ha unido esos mundos y lo ha sanado. Me siento afortunado porque no todo el mundo tiene la oportunidad de despedirse del gran amor de su vida en un festival con más de 300 millones de espectadores, de haber escrito la canción y de haberla interpretado. Con muchas ganas de llorar, pero haberlo podido hacer. Fue un reto, pero me siento muy orgulloso.

--¿Cómo se controlan las ganas de llorar?

--Fue muy difícil. Fue un gran trabajo. La experiencia ha sido rara porque ha habido cosas que no me he permitido precisamente para no romperme. Me he tenido que volver bastante frío para poder llevar a cabo el reto de mi vida, que era cantar en la situación más dolorosa de mi vida. Por eso digo que me siento orgulloso, porque mi voz se podría haber roto en cualquier momento y no podía permitírmelo.

--Viéndolo con perspectiva, ¿se hubiera esperado un tiempo hasta haberlo procesado y entonces participar en Eurovisión?

--No podía. Supongo que las cosas pasan porque tienen que pasar. Obviamente te lo planteas. No podía ni cantar porque se me hacía un nudo en la garganta con todo lo que me estaba pasando. Encima tenía que cantar una canción que cuenta esa historia precisamente. Supongo que hay un trabajo emocional muy grande para controlar todo eso y ha sido un retazo, de verdad. Dicen que el mejor actor no es el que llora, sino el que controla el llanto e intenta no llorar.

--¿Qué se le pasó por la cabeza justo antes de su actuación en Eurovisión?

--Esa noche, antes de subirme, pensé: “Dios mío, ya ha llegado y se va a ir ahora, pero esta es la buena, es para ti”. Es muy relativo porque “para ti” también era para mí. Yo miraba a la cámara, pensaba en los que estaban viéndome. Fue como una película de mi vida que pasó en tres minutos. Y terminó. Ahí terminó mi cometido en Eurovisión. Pero fue muy emocionante.

--¿Por qué España no consigue triunfar en el festival?

--No lo sé, supongo que a veces se gana y a veces se pierde. Hay que saber encajarlo, animar a otro a que vaya, consiga el premio y no perder la ilusión. Yo he estado viendo vídeos de actuaciones de Eurovisión anteriores de España y he visto la gran calidad que hemos llevado en la puesta en escena. Hay un equipo detrás que trabaja muy duro todo el año para Eurovisión, que se lo toman muy en serio. Solo espero que este año se mantenga la ilusión por parte de los artistas que se presentan y que respeten Eurovisión como lo hemos hecho nosotros durante dos años.

--Siempre ha dicho que no se fija en los números, sino en el crecimiento personal. ¿Cómo ha crecido con Eurovisión?

--Supongo que he experimentado la fuerza que no sabía que tenía hasta ese momento y me lo ha dado Eurovisión, la experiencia y lo que he pasado para estando ahí. Esa fuerza me ha hecho sentirme más orgulloso de mí.

--¿Cuál es su plan a corto plazo?

--La idea es seguir sacando canciones y, a principios de año, tener el álbum en la calle y poder girar como Dios manda. Con mis nuevas canciones y con el nuevo proyecto en general. Quiero pasármelo bien y hacer música, que es lo que llevo haciendo tantos años.