David Verdaguer regresa al teatro, el lugar dónde empezó. A pesar de que su visibilidad y fama empezara como el Homo APM de TV3 y en cine arrase hasta el punto de ganar un Feroz al mejor actor y estar nominado a la misma categoría en los Goya por Eugenio, lo suyo son las tablas.

Él y Albert Prat tenían su propia compañía teatral, cuando el TNC les rechazaban sus proyectos. Ahora, son figuras indiscutibles y, tras diez años sin compartir escenario llegan a La Villarroel de Barcelona con Elling, una obra de Ingvar Ambjørnsen, dirigida por Pau Carrió, que se estrena este 31 de enero, a pesar de haber realizado unas previas.

¿A quién llamas loco? 

La obra narra la historia de dos hombres que se conocen en un centro psiquiátrico, donde entablan una hermosa amistad. Gracias a ello y a las terapias, pueden conseguir salir de la institución y se mudan a un piso tutelado en Oslo. Adaptarse a la ciudad será toda una aventura. Pero no por su salud mental, sino por el sinsentido de la vida moderna.

Verdaguer y la compañía insisten en que esta obra no quiere abordar la salud mental, sino que habla de algo tan importante como la amistad, las relaciones entre personas e incluso la ficción y su papel. No es “una comedia de locos”, pero tampoco un drama. Es “una historia bonita”, como la define Carrió, que hace sonreír al espectador y darse cuenta de lo hermosa y loca que es la vida.

David Verdaguer GALA ESPÍN Barcelona

 

La obra más allá del tema de la ‘normalidad’ o la locura y la imposibilidad de diferenciarla, a veces, aborda también del papel de la ficción. ¿Puede ser un lugar en el que refugiarse de la locura e incluso puede ayudar a prevenirla o controlarla?
La ficción nos ayuda en la vida. Yo creo que la ficción, como el humor, nos salva en la vida y no es ninguna metáfora. Yo creo que en el caso de Elling, el personaje que interpreto, él encuentra una vocación escribiendo poesía, y es un tipo muy bueno y muy válido. Tiene problemas para quizás hacer las cosas más simples, como puede ser relacionarse con las personas, hablar por teléfono o superar el amor de su madre, pero es una persona que tiene un talento muy bueno para la poesía. Con esto quiero decir que hay gente a la que le cuestan algunas cosas, otra gente otras cosas, y aunque la obra no habla exclusivamente de los problemas mentales, y no es el tema de la obra, sí que ayuda mucho a normalizarlo y entender que hay gente que tiene mucho talento y que nunca se deben apartar de la sociedad. Estas personas pueden aportar cosas y ayudarnos mucho al resto.
¿Los seguimos apartando demasiado?
Yo creo que, afortunadamente, hoy en día todo el mundo sabe lo que es la salud mental, se habla mucho al respecto. Hay ayuntamientos que ayudan con los psicólogos públicos, yo voy a terapia, recomiendo a todo el mundo que vaya… Nos tenemos que trabajar hacia dentro y hacia fuera, sobre todo nos tenemos que trabajar mucho desde dentro. Es muy guay que se hable de esto y estamos dando pasos muy avanzados.

David Verdaguer GALA ESPÍN Barcelona

Por tanto, la obra sí trata un poco de esto.
Repito, no es que en la obra vamos a hacer una teoría de este tema, pero es una excusa, sí. Estos tíos se conocen en un centro psiquiátrico y allí forjan su amistad. Lo guay de esta obra es que estos personajes acaban encajando en el mundo sin renunciar a ser quienes son. Y muchas veces, seguramente, tú y yo encajamos en el mundo, más o menos, pero a veces hemos renunciado a ser quienes somos. O nos hemos bajado los pantalones, o nos hemos vendido, o hemos peloteado a alguien… Ellos no, tío, ellos lo consiguen y son ellos. ¡Y eso es muy difícil de hacer! Esto es lo que tenemos que aprender de estos personajes.
De hecho, su personaje es muy sincero. ¿Podríamos decir que vemos en eso algo de locura?
Bueno, en esta sociedad que tenemos un poco sí, ¿no? Una compañía tuya hablaba de sincericidio. Ser sincero es un acto de valentía en este momento.

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Otro de los puntos claves y distintivos de la obra es que se habla de la amistad. ¿Es un tema dejado de lado?
Bueno, sí hay obras que hablan de esto. Pero en este caso me gusta desde dónde de la amistad, porque son gente que está condenada a entenderse y que se quiere sin querer cambiarse. Y ojalá aplicáramos muchas cosas que tenemos en nuestra amistad a nuestras relaciones amorosas, sentimentales, porque con los amigos eres mucho más maleable, permisivo. Del amigo piensas, “bueno, él es así”. En cambio, cuando tienes una pareja, como que te amoldas. Es difícil que intentes cambiar a los amigos, y está muy guay que se acepten tal como son. Ellos no juzgan. Se enfadan, se aman, discuten, tienen conflictos, pero no intentan cambiarse nunca, y eso está muy bien.
Preguntas breves. Ya que la obra va sobre esas cosas normales que nos pueden sacar de quicio ¿qué son esas pequeñas cosas de la normalidad que vuelven loco a David Verdaguer?
Algo que me saca de quicio es cuando digo "buenos días" u "hola", y no te dicen nada. Es algo que me pone muy nervioso. Tú no puedes entrar a un taxi y decir hola, y que te miren por el retrovisor y hacer un gesto con la cabeza y ya. No lo entiendo. Yo no lo entiendo. Es muy desesperante. No se niega el saludo.

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También hablamos del poder de la ficción. ¿La ficción, por ejemplo, le ha ayudado a superar la timidez que dice que tiene?
No, la timidez la tengo, y la ansiedad de salir a un escenario la tengo, pero es verdad que me ayuda mucho. Por eso creo que se debería enseñar en las escuelas, en el teatro.
Por tanto, a pesar de que dice que no usa gafas en el escenario para no ver a la gente, le gusta lo que hace.
Tengo la suerte de tener un trabajo que es mi vocación, y como es mi vocación, a mí me ayuda. Yo creo que todo el mundo que se dedique a un trabajo que sea su vocación, tiene una ventaja, porque no tenemos que vivir para trabajar, pero tenemos que trabajar mucho para poder vivir, lamentablemente, y está bien que si trabajas sea dedicando tu tiempo y tu esfuerzo a algo que te gusta.

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Por último, vuelve a compartir escenario con Albert Prat, con quien tenían una compañía juntos, ¿no?
Sí, hace muchos años tenías compañía que se llamaba El Nacional no ens vol, porque era cierto que el TNC no nos quería. Éramos jóvenes, era el año 2000 o 2001 o el 2000 y duró hasta el 2007 o 2008.
Y ahora que ya ha actuado allí y tiene una carrera consolidad, ¿se volvería a meter en una compañía?
No sé si haría otra compañía, no lo sé. Es muy duro tener compañía propia, te has de buscar bolos y hacer mil cosas. No sé si tengo la fuerza, pero, sí, antes era más hippie.

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