Pedro Cavadas es uno de los médicos que ha cobrado protagonismo desde que se iniciara de la pandemia. Ya era un médico de prestigio pero sus predicciones sobre la evolución de la enfermedad lo han situado en un lugar destacado.

La mayoría de gente lo reconoce por eso y por su campaña humanitaria en países de África y por su profesionalidad en su trabajo. “Realiza una media de 1.800 operaciones anuales. Ha realizado trasplantes de manos, piernas y brazos. Todo ello acompañado de una gran labor investigadora siendo autor de más de 120 publicaciones internacionales, y haber asistido y organizado múltiples cursos en Cirugía Reconstructiva, tanto en España como en el extranjero", reza su perfil en la Universidad de Valencia.

Vida profesional

Esto por lo que respecta a su labor profesional, más allá de las 11.000 intervenciones, entre las que destacan 700 trasplantes que ha realizado la fundación que lleva su nombre. Esta tarea humanitaria tiene su raíz en su vida privada.

En 2001, el cirujano plástico pierde a su hermano Jaime en un accidente de tráfico. La situación lo dejó tan afectado que decidió poner tierra por medio. Se fue a Kenia. Al ver las condiciones sanitarias del país, su vida dio un giro de 180 grados.

Labor humanitaria

Al regresar a España, el doctor Cavadas vendió sus coches y aparcó ciertos lujos para llevar una vida más humilde y ayudar a los desfavorecidos. Viaja unas tres veces al año a África para realizar operaciones y hace otras escapadas para hacer revisiones médicas. Todo de forma gratuita.

"Siempre fui así, pero me di cuenta y por lo menos ahora he tenido la valentía de quitarme un montón de lastres”, confesaba a El País. Su pasión por ayudar es tal que contagió de este ánimo a su hermana que dejó dos décadas como promotora inmobiliaria para ayudar a su hermano en tareas de contabilidad y relaciones públicas.

Sin bata

La formación en cirugía plástica la adquirió en Hospital La Fe de Valencia, pero en sus vacaciones viajaba a los hospitales más prestigiosos de los Estados Unidos para aprender todavía más.

Con el paso de los años fue obteniendo reconocimiento y coger confianza. Tanto que su conducta es poco ortodoxa en el mundo de la Medicina. Destaca sobre todo que no usa bata, que considera “una especie de uniforme, un disfraz que en muchos sitios obligan a los médicos a llevar, pero como soy mi propio jefe no me obligo”.

Hijas

En su despacho también es común que los pacientes se encuentren con sus hijas. “Pasan conmigo consulta muchas veces, y sí, han entrado cientos de veces a quirófano. Están muy acostumbradas", apunta.

Sus hijas son Ruolan y Xiaodan ya tienen 19 y 15 años respectivamente. Par él, "son lo mejor de mi vida". "De lo que me siento más orgulloso, con diferencia, es de haber ido a China a por ellas", reconocía.

Parejas

Poco se sabe de la madre de las niñas. Sólo que se separó de ella y que desde hace dos años está con otra persona. Una enfermera, Vanessa Alemany, con la trabaja y comparte vocación.

“A mí siempre me han llamado la atención los sitios de guerras, de costas donde acuden enfermeros y médicos a trabajar, y yo siempre quería estar en una de esas, creo que no podría tener un puesto con un horario normal y trabajar en un mismo sitio todos los días”, revela ella en una web de enfermería.

Premio y Sonsoles

En cuanto a su faceta pública, Cavadas ha tenido diversos reconocimientos entre ellos el Premio de Honor de Mensajeros de la Paz. Fue allí donde tuvo un sonado encontronazo con Sonsoles Ónega.

La presentadora contactó con él en directo y le preguntó más sobre las vacunas contra el Covid que sobre el galardón y su tarea humanitaria. Eso lo puso muy tenso y así se lo hizo saber: "Citando a Don Francisco, yo he venido a hablar de mi libro", zanjaba en referencia a la mítica frase de Umbral con Mercedes Milà. La presentadora reconoció que fue una de sus entrevistas más tensas.

Pique

El interés de la periodista por su opinión de las vacunas era más que justificado. El doctor se mostró reticente sobre ellas y, en especial, de lo rápida que había sido su aprobación.

Cavadas sorprendió a todos y fue tachado de ser antivacunas. Pese a todo, acabó recibiendo las dos dosis de Astrazeneca “por que toca” y sin convicción”, asevera.