Miguel Bosé vuelve a ser carne de polémica pero no por sus opiniones sino por sus hechos. Hacienda lo ha sancionado por tratar de poner gastos personales como gastos de empresas.

No es la primera vez que el cantante tiene problemas con el fisco. Ha aparecido en los papeles de Panamá, por tener dinero en el paraíso fiscal, y en 2019 se le puso en la lista de morosos por una deuda de 1,8 millones al erario público.

Jamones

Ahora es algo distinto. Hacienda le notificó en su día que su empresa Costaguana el pago de 55.350 euros y otros 23.536 euros en concepto de multas por el IVA del segundo trimestre del año 2010 y el cuarto trimestre del 2011.

La empresa había presentado la declaración correspondiente, pero al revisar los gastos aparecieron la compra de jamones y embutidos, tratamientos de fisioterapia. Unos gastos que la Agencia Tributaria destaca que son de “índole personal”.

Coches y reclamaciones

Pero estos no son los únicos. El artista metió como el IVA de su entrenador personal, el servicio doméstico, reparaciones en el jardín de su vivienda, el renting de un Audi de alta cilindrada e incluso las reparaciones de un Mercedes y un Toyota.

Una sentencia previa del Tribunal Económico Administrativo Regional de Madrid obligó al intérprete de Amante Bandido a pagar la sanción mencionada, pero él recurrió el auto porque dijo que la inspección de Hacienda no le fue notificada correctamente. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ratificó este 3 de marzo que debía pagar el IVA de todos esos gastos personales.

Negacionismo

Con este escándalo fiscal, Bosé suma un nuevo escándalo tras sus últimas controversias por su defensa acérrima de las teorías conspiranoicas del Covid-19. Asegura que todo es montaje, niega que exista la pandemia que ha matado a millones de personas en todo el mundo y alerta de que la vacuna es un plan maléfico de Bill Gates para poner chips a las personas y dominarlas.

En la última entrevista con Jordi Évole, el tío de Palito Dominguín llegó incluso a burlarse de los muertos. “¡Uuuuh! 2,7 millones de muertos ¿2,7 millones? ¿No me digas? ¿Frente a los 7.700 millones de personas del mundo?”, respondía tras conocer las cifras del momento. Un comentario que fue muy criticado.