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Robot con forma de mujer / PIXABAY

¿Qué pasa cuando un robot sexual se registra en Tinder?

El cineasta Jimmy Mehiel dio de alta a Harmony en la ‘app’ para realizar un experimento y el robot sexual recibió un aluvión de pretendientes

31.10.2018 18:32 h.
3 min

Tinder es una de las aplicaciones para móvil más populares para ligar. La usan personas de todo tipo, pero ahora también ha sido utilizada por un robot como parte de un experimento. El director de cine Jimmy Mehiel registró en la plataforma al robot sexual Harmony para comprobar si existía gente dispuesta a acostarse con un robot. Y el resultado es sorprendente: casi un centenar de pretendientesmostraron su interés en hacerlo en un corto espacio de tiempo.

El cineasta abrió un perfil a Harmony en el que se especificó claramente su naturaleza: “Hola, soy un robot anatómicamente correcto y sexualmente capaz, equipado con la inteligencia artificial más avanzada disponible. Estoy en Tinder para encontrar gente interesada en mí”. Y para que no quedaran dudas, junto al mensaje se publicaron tres fotografías del robot (que a primera vista puede pasar por una persona real), en una de las cuales se mostraba la cabeza de Harmony abierta para que se pudiera apreciar su cerebro robótico.

¿Tendrías sexo con un robot?

“Realicé el experimento durante dos horas en un barrio de Manhattan (Nueva York). Deslicé hacia la derecha a todos los chicos que me encontré y durante ese tiempo conseguí hacer 92 matches", ha explicado Mehiel en el Daily Star. “El experimento real vino después, cuando contesté a todo el mundo con un simple mensaje: '¿Tendrías sexo con un robot? Sí, no o quizás'. Las respuestas fueron muy variadas: desde el que me dijo que eso le resultaría desagradable hasta los que afirmaban que era el match más interesante que había hecho en Tinder”.

En total, de las 57 personas que continuaron la conversación, 25 contestaron negativamente a la propuesta de mantener relaciones con Harmony, 17 afirmaron que estarían dispuestos a tenerlas y 15 dejaron la puerta abierta. Sumando los ‘sí’ y los ‘quizás’, esto supone que el 56 % de las personas participantes en el experimento se acostarían con un robot sexual.

Documental

Este experimento fue realizado como parte del documental I Want My Sex Machine, que ahondará “sobre el precio a pagar por la humanidad si los robots sexuales son la forma elegida para escapar de la soledad y del aislamiento del mundo moderno".