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Antiguo Hospital de Santa María / Site oficial de Turismo de Lleida

Qué ver en Lleida en un día

Conocer Lleida en un solo día es posible, pero hay que aprovechar bien el tiempo, pues los monumentos son de enjundia

Ana Durá
6 min

Lleida anda bien servida de monumentos para tenernos entretenidos durante todo un día sin que al final nos quede la sensación de que algo se nos ha quedado en el tintero. Así que un buen plan dominical es plantarnos en esta ciudad que nos ofrece monumentos tan añejos como La Seu Vella, el Palacio de la Paeria o el Antiguo Hospital de Santa María. Eso sí, conviene desayunar bien ese día porque conocer Lleida en un solo día es una tarea exigente. Aquí empieza la ruta.

Palacio de la Paeria

Este edificio del siglo XII alberga actualmente la sede del gobierno local. Afortunadamente hay muchas estancias que podemos visitar y, sobre todo recrearnos. No podemos pasar por alto la visita a su patio y al sótano en el que hallamos unos restos romanos y unos baños andalusíes. Esta última estancia es un ejemplo palmario de la mezcolanza de las diferentes culturas que han forjado la historia y el patrimonio de Lleida. 

Un vistazo al exterior también nos revelará una disparidad de estilos pues la puerta que da a la Plaza de la Paeria pertenece al estilo románico, mientras que la que da al Río Segre se inscribe en el neoclásico

La Seu Vella

Imposible no quedar embelesado ante la gallarda figura de esta catedral que destaca sobre un cerro y que empezó a construirse en el año 1203, cuando el románico todavía imperaba en España, aunque el gótico dominaba en el país galo y no tardaría en franquear los Pirineos. Dos siglos más tarde, en 1431, se finalizó el campanario y se puso punto final a la catedral.

Todo el edificio en sí es una obra de arte, pero si hay que resaltar algún aspecto quizás el claustro sea lo más reseñable. No en vano, estamos ante uno de los más grandes de Europa. La mayor parte fue levantada durante el siglo XIV, presenta una planta rectangular y unas bóvedas ojivales que dejan bien patente su estilo gótico.

Según refieren los entendidos, la Seu Vella se ubica en el antiguo emplazamiento de una mezquita, pues se trata de un emplazamiento privilegiado que se encuentra bien comunicado y muy cercano al río Segre. Por lo tanto, el tráfico de población en este lugar siempre ha sido continuo.

Perfil de la Seu Vella / Photos_Marta en Pixabay
Perfil de la Seu Vella / Photos_Marta en Pixabay

Castillo del Rey / La Suda

Un poco más arriba de esta colina, encontramos el castillo conocido como La Suda, una palabra árabe que significa área urbana cerrada. Así es como se apelaba a la antigua fortaleza andalusí que en el siglo IX se levantaba en este lugar. Esta edificación es un buen ejemplo de monumento que aúna dos estilos: el románico y el gótico

Estas vetustas piedras fueron testigo de un acontecimiento de gran trascendencia, el nombramiento de un niño de 6 años como rey de Aragón. Sí, era Jaume I el Conqueridor al que tantas gestas le esperaban una vez llegado a la vida adulta.

La Catedral Nueva (Seu Nova)

Después de habernos empapado de la belleza de La Seu Vella, toca hacer lo mismo con La Catedral Nueva. Una edificación que se levantó en el siglo XVIII con la intención de reemplazar a la vieja que había quedado muy dañada con la Guerra de Sucesión.

Decimos adiós al románico y al gótico para abrazar el estilo barroco que nos ofrece esta catedral que se construyó gracias a los donativos de los ciudadanos y, por supuesto, a la importante aportación de Carlos III, además del obispo de la ciudad que también colaboró en la causa. 

A los devotos de la Virgen de Montserrat les aguarda una imagen de ella en el interior. Asimismo, no conviene perder detalle de sus columnas corintias que sostienen los arcos de medio punto.

Antiguo Hospital de Santa María

Este bello edificio acogió en tiempos un hospital, pero ahora su cometido es servir de sede del Instituto de Estudios Ilerdenses, además de un espacio de exposiciones temporales. La construcción gótico-plateresca de los siglos XV y XVI embelesa al visitante con un patio central presidido por una escalinata de piedra que conecta con una galería de arcos ojivales.

También aloja una biblioteca y una hemeroteca y, de vez en cuando, se organizan conciertos. Por lo tanto, se ha convertido en un puntal de la cultura ilerdense.

Además de todos los monumentos citados, que no son pocos, Lleida tiene un buen surtido de iglesias, como la Iglesia de Sant Martí, del siglo XII, que podemos visitar si el día todavía nos parece joven y las ganas de regresar a casa todavía se hacen las remolonas.