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Un bus eléctrico de TMB en Barcelona. Una de las iniciativas que quieren desarrollarse más para luchar contra el cambio climático en Europa / TMB

La Unión Europea pide unir el transporte público del área metropolitana de Barcelona

La iniciativa comunitaria Urban Mobility pretende acabar con las 19 aplicaciones de las diferentes operadoras de la capital catalana para crear un ecosistema de movilidad similar al holandés

4 min

La movilidad del futuro pasa por el ágil acceso de los usuarios. Barcelona y su área metropolitana, que cuenta con multitud de empresas de transporte público --19 microlicencias tan solo en la capital--, entra a través del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), el Ayuntamiento de Barcelona y la Autoridad de Transporte Metropolitano (ATM) en la iniciativa fundada por la Unión Europea (UE) Urban Mobility. El objetivo de esta empresa supranacional es instaurar un sistema único en cada metrópoli del continente, como se ha llevado a cabo en Eindhoven (Países Bajos).

Barcelona cuenta con TMB, que administra autobuses y metro, Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) y Renfe (como operadora de Rodalies). No obstante, en el cinturón metropolitano existen otras empresas privadas, como Baixbus o Tugsal, que prestan el servicio público bajo el paraguas de la AMB y la ATM. Tras el fracaso de la T-Mobilitat anunciada por la Generalitat, la UE ha comenzado a trabajar con las diferentes operadoras (por el momento solo con tres), para racionalizar el transporte en una sola app y que sea de fácil acceso para todos los europeos.

Uso del suelo público

La project manager de Carnet, Irene Cobián, ha recordado que la unión en una sola aplicación es indispensable, pero “es básico tener en cuenta los factores operacionales”. En este sentido, ha aseverado que “el uso de suelo público” para la mejora del transporte urbano debe ser la base de las ciudades en Europa. Es decir, la mejora de las infraestructuras en Barcelona debe ir ligada a una utilización correcta del superficie de la ciudad.

No obstante, desde la UE no se refuerza la idea de mejora del transporte. Tan solo se pretende, por el momento dar un mejor acceso. Cobián ha explicado el porqué: “hay que tener en cuenta la regulación nacional, regional y local”, para ver la “movilidad como un servicio” al ciudadano. Urban Mobility basa su idea en crear un sistema que luche contra el cambio climático, por lo que se han comenzado a desarrollar, con empresas como Ultimate, la expansión del bus eléctrico en las ciudades y sus áreas metropolitanas.

El innovator de Urban Mobility, Jeroen Bartelse, durante la presentación del ecosistema pan-europeo de ciudades en Barcelona / CG
El innovator de Urban Mobility, Jeroen Bartelse, durante la presentación del ecosistema pan-europeo de ciudades en Barcelona / CG

El problema operativo de Barcelona

ATM, AMB y el Ayuntamiento de Barcelona forman parte de la red de Urban Mobility, con el objetivo mejorar e interconectar con el resto del continente bajo una sola aplicación transnacional. No obstante, el principal problema de la ciudad radica en la multitud de operadoras, no solo en transporte público a motor. El bicing solo es de uso para residentes, lo que implica que un neerlandés que visite la capital catalana no pueda optar por este servicio.

La UE quiere aplicar la Inteligencia Artificial, el blockchain, el 5G y el Internet de las Cosas (IoT, en sus siglas en inglés) para crear nueva maquinaria de transporte. Por el momento, esto se encuentra en desarrollo y ayuda a los gestores a implementar la tecnología para mejorar la movilidad de los ciudadanos de Barcelona. Sin embargo, la accesibilidad para “todo el mundo”, como apunta el innovator de Urban Mobility, Jeroen Bartelse, debería implicar mejoras en las infraestructuras y en la maquinaria utilizada. Aunque la facilidad de compra de billetes y acceso en una app unificada para toda Europa fomentará los viajes e interconexiones entre las ciudades participantes en el proyecto.