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Una copa con algo de vino, una botella y varios corchos / FREEPIK

La startup catalana que le quita el alcohol al vino y al gin tonic

La tecnología y la primera máquina de Alacarte Ventures podría llegar a los bares y restaurantes a finales de 2021

6 min

Puede que los amantes del vino no acaben de encontrarle la gracia a extraerle a una buena botella de esta bebida gran parte de su alcohol. Sin embargo, la startup catalana Alacarte Ventures está convencida de que, con su tecnología y su primera máquina, este proceso no sólo es posible, sino que es sencillo y mantiene la calidad del vino.

Aleix Barandiaran, un ingeniero industrial que ha trabajado durante más de una década en Estados Unidos, asegura a Crónica Global que “el resultado es muy positivo”.

Un nivel de alcohol a la carta

Junto con sus otros cuatro socios --el ex director científico de El Bulli, Pere Castells; el ex jefe de cocina del Celler de Can Roca, Pere Planagumà; el ex director general de Rakuten España, Jordi Gàmez; y el padre de Gintonic.cat, Jordi Millan--, Barandiaran insiste en que el objetivo no es hacer una bebida 0% alcohol, sino conseguir reducir el nivel alcohólico y calórico sin mermar la calidad.

“Lo más importante es mantener la esencia. Queremos que sigan siendo vinos y no zumos”, matiza. Además, como recuerda este ingeniero, la máquina Alacarte no sólo está limitada a los vinos, sino a cualquier tipo de bebida. “Funciona mejor en licores que en vinos. En nuestras pruebas, hemos conseguido reducir el nivel alcohólico de una ginebra, del 43% al 13%, en cinco minutos y hacer unos gin tonics, con un grado del 2%, que estaban espectaculares”, insiste.

Cuando este primer producto de Alacarte llegue a los restaurantes y bares --la previsión es que suceda en 2021--, su principal ventaja será ofrecer a los clientes una copa de vino con el nivel de alcohol que ellos prefieran. “A la gente le gusta cada vez más la personalización”, detalla Barandiaran.

La máquina de Alacarte Ventures
La máquina de Alacarte Ventures

En búsqueda de más socios

De momento, para la tecnología propia que ha creado el equipo de Alacarte y su primer dispositivo, la inversión realizada ha sido de medio millón de euros. Pero sus impulsores tienen claro que para crear más máquinas y seguir creciendo requieren de un impulso mucho mayor. Por ello, Alacarte Ventures ha abierto una ronda de financiación, cuyo objetivo son 5,5 millones, y que espera cerrar antes de que termine el año. “Algunas negociaciones están ya muy avanzadas y somos muy optimistas. Hemos recibido, a nivel internacional, propuestas de Francia, Estados Unidos, Japón, Reino Unido e Italia. Pero también han mostrado interés desde Madrid, Cataluña y Andalucía”, subraya Barandiaran. El plan de esta startup es que los inversores que entren, al final, en la compañía puedan aportar también su expertise. 

De momento, Alacarte Ventures todavía no le ha puesto precio a su primera máquina que desalcoholiza. Sin embargo, Barandiaran avanza que, para que esté al alcance de muchos en el sector de la restauración, se optará por un modelo de compra, pero también habrá otro de renting o alquiler por una cuota mensual. “Esta máquina va a permitirles a los restauradores vender más vinos y bebidas, de manera que se pagará por sí sola. Los ingresos extra que suponga nuestra máquina cubrirá no sólo la inversión realizada en la misma, sino que también permitirá hacer más caja”, añade este socio.

Otra máquina más doméstica

Aunque, de momento, la prioridad de Alacarte Ventures es conseguir financiación y así poder crear muchas máquinas y venderlas por doquier, la startup no descarta lanzar, en un futuro, otro dispositivo más pequeño para un uso más doméstico.

En principio, la fabricación de las máquinas Alacarte está pensada en España, pero la firma tiene planes, bastante consolidados, de poder producir su dispositivo en otros países. “El mercado de EEUU tiene mucho potencial para nuestro producto y no tiene sentido hacer miles de máquinas desde aquí para enviarlas al otro lado del charco, de manera que, en ese caso, podríamos fabricarlas en México. Hay que buscar empresas industriales que tengan la capacidad aquí, pero también en América y Asia porque nuestro proyecto es global”, concluye Barandiaran.