La directora de cine Carla Simón
Carla Simón: “Escoger películas únicamente por su temática, más allá de sus razones artísticas, no debería ser el criterio un festival”
La cineasta catala preside el jurado de las Giornate degli autori en la Mostra de cine de Venecia
Más noticias: El festival de Venecia se llena de fantasmas: Bertolucci, el pasado de Dinamarca y el regreso del 3D de la mano de Wim Wenders
Noticias relacionadas
Carla Simón está de nuevo en el Festival de Venecia. No presentando ninguna película, sino analizando y valorando la de otros.
Ella es la presidenta del jurado de las Giornate degli autori, una sección paralela que acostumbra a mostrar las películas más arriesgadas y decididas de la Mostra. Este año, además, están más políticas que nunca.
Antes de arrancar cada proyección, muestran un cartel que explicita que este certamen “repudia la guerra” y sus películas son un claro ejemplo. Los conflictos bélicos de Ucrania, Irán, África y hasta el desplazamiento de las personas por motivos económicos son los temas de algunas de sus películas.
El desarraigo es casi el tema central, no explicitado, pero que atraviesa a las cintas. Y un poco el cine de Carla Simón también. Los personajes de todas sus películas hasta la fecha son niñas y jóvenes recién llegadas de otra parte.
Encuentro en Venecia
En Estiu 1993, hablaba de ella a la llegada a casa de sus tíos tras la muerte de sus padres, Alcarràs contaba esos veranos en el pueblo y Romería ese sentimiento de extrañeza a su llegada a Galicia para conocer la historia de sus padres.
Películas de una persona que no deja de ser ella, en busca de sus raíces, pero que también hablan “de la capacidad de adaptación y de aceptación a los cambios que tiene el ser humano” y que “yo lo he vivido a nivel personal”, cuenta la cineasta en un encuentro con Crónica Global en Venecia.
El cine de Simón y las Giornate
Lo que no quiere es comparar con ciertas películas a competición en las Giornate degli autori que hablan de la guerra. Pero también hay films como Un femme d’aujourd’hui que, más allá de hablar de los excluidos, tiene una protagonista que descubre que la que creía su abuela no lo era.
La película es cercana a los films de Simón que hablan “de cambios quizás más pequeños a nivel de espacio y de cultura”, algo muy distinto a esas películas que “hablan de cambios muy heavies”, pero que siente cercanos y actuales.
Cartel de las Giornate degli Autori
En el ecuador del festival, la cineasta reconoce que no ha visto todas las películas a concurso “aún”, pero ya intuye que “será difícil” decidir, “porque solo hay un premio y cuando lo puedes repartir te quedas un poco más tranquilo, pero cuando no, tienes que hacer mucho diálogo para llegar a una conclusión”, relata.
Y ya lo está habiendo. Reconoce que, junto a las otras dos miembros del jurado, la realizadora italo-tunecina Sara Fgaier y la distribuidora libanesa Hania Mroué, ya están “conversando y dialogando” al respecto. Algo que cuenta con una sonrisa de oreja a oreja.
Qué significa ser jurado
Porque Simón ama el cine y hablar de él. “Eso también es lo guay de los jurados, que te invitan a hablar de las películas y a pensarlas”. En esto sí se siente cómoda, porque la Giornate “es una sección que tiene su atrevimiento, cosas súper diferentes entre ellas, porque tiene 10 películas, súper bien escogidas”.
Eso sí, todas con contenido político. Como casi todo el festival. La mayoría de películas a concurso y fuera de él de esta Mostra parecen denunciar los males del mundo y de la política.
Política y festivales
Lo hace en un año en el que surgió la polémica en el festival de Berlín. El presidente del jurado de este año, Wim Wenders, quiso sacar la política del certamen afirmando que los cineastas y jurados de festivales no pueden “entrar realmente en el ámbito de la política”.
“Tenemos que mantenernos al margen de la política porque, si hiciéramos películas dedicadas a la política, entraríamos en ese ámbito”, subrayó el realizador. Algo que Simón comparte a medias.
Carla Simón Barcelona
“Hacer cine es un acto político en general, porque es una cosa que va muy ligada a la conciencia de uno”, defiende. Eso sí, no tiene claro que los directores de cine tengan que hablar siempre de eso.
“Yo creo que como cineastas, como artistas, si tenemos una opinión formada de lo que nos preguntan podemos contestar, pero si no podemos responder ‘no lo sé, porque esto no lo he pensado’, antes de meterte en un jardín”, sentencia.
Hacer cine político hoy
Porque reconoce que “desde lo de Wim Wenders en Berlín hay que vigilar mucho lo que dices”. Eso no quita que reconozca que, desde el cine, haya un interés en hacerlo en estos momentos.
“Es normal que en el momento en el que estamos, donde el mundo está fatal, tengamos una necesidad como cineastas de tocar ciertos temas y que haya este tipo de pelis que nos hagan reflexionar sobre por qué estamos aquí. Es algo muy orgánico y natural que eso pase”, concluye.
No olvidar el cine
Además, “los festivales son un lugar para hablar del mundo, para hacernos reflexionar”, subraya, “pero no solo sobre la situación, sino también sobre el cine, que también es superimportante”.
“Para mí la parte del cine es superimportante y esto muchas veces está ligado a hablar de la actualidad del mundo”, sentencia. Eso sí, lo que tiene claro es que “escoger películas por el tema que trata más allá de razones artísticas, eso no debería ser criterio de un festival”. Y matiza “esto no pasa”.
Lo que sí sucede es que se habla de los desarraigados, algo que no le parece tan mal “porque hace ponerte en la piel de otros” y “reflexionar”, insiste.