El director de cine Wim Wenders en Venecia

El director de cine Wim Wenders en Venecia ANDREA AVEZZÙ

Creación

El festival de Venecia se llena de fantasmas: Bertolucci, el pasado de Dinamarca y el regreso del 3D de la mano de Wim Wenders

'Possible love', la cinta del director surcoreano Lee Chang Dong presentada a concurso, se lleva los aplausos sin acabar de convencer

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Jornada de fantasmas en el Festival de Venecia. Por un lado, el de Bertolucci, seguido del nazismo, y por otro, aquel que parece no soltar al cine, el del tema. Aunque siempre hay gratas excepciones.

Sí, una vez más, el qué vuelve a imponerse sobre el cómo en una Mostra que vuelve y vuelve sobre el tema. El tema por encima de la toma: el ninguneo de la clase obrera, un amor salpicado por las drogas y una cinta que cuestiona cómo gestionar el pasado oscuro y el nuevo nacionalismo han sido los de esta jornada.

Todo empezó con una propuesta muy esperada en competición, el regreso de Lee Chang Dong. Lo hace con Possible Love, una propuesta que huele a 'Parásitos' pero que tiene el sello del realizador de Burning.

La idea es sencilla: la clase trabajadora está desmovilizada, en vías de morir explotada y, además, envidiosa de la vida de los ricos. Eso es lo que piensa Ye-Ji, una de sus protagonistas.

El efecto 'Parásitos'

Ella es realizadora y, ante los despidos ocurridos en una fábrica de Japón y convencida de esta inacción proletaria, decide hacer un documental al respecto donde la IA no sea el rival a batir (demos gracias).

Ye-Ji no dudará en usar el drama de una pareja cuyo marido está en shock tras ser despedido y cuya mujer está ávida de una vida mejor para lograr su cometido.

La cinta da golpes tanto a los cineastas burgueses que se hacen los comprometidos como a los trabajadores poco movilizados y más dispuestos a tener una vida burguesa que un sueldo digno.

Lo hace de manera relajada, manejando muy bien los tiempos al inicio del film, enojando más al espectador por cómo se comportan los más desfavorecidos que a los personajes. Por tanto, toda la cinta se mueve en esa calma tensa. El único pero es que alarga tanto la película (de dos horas y media) que uno acaba temiendo que él mismo no se regodee en exceso en las víctimas que retrata.

El fantasma de los daneses del pasado

Luego viene el fantasma del nazismo (y el nacionalismo) con el mayor telefilm en competición hasta el momento, Woman Unknown, de May el-Toukhy.

Su imagen con tonos ocres, su historia de criadas y señores y su contexto en la Dinamarca post-nazi la colocan en primera fila para ser la nueva película de la tarde de fin de semana.

Trailer de 'Woman Unknown'

Lo único que la salva es que esta vez pone el foco en cómo los invadidos, al salir de la opresión, ejercieron una nueva persecución contra los colaboracionistas, muy cruel y, encima, tapándola con la bandera del país.

Nacionalismo y persecución, un tema candente, solo que la propuesta audiovisual no le hace ninguna justicia.

La única película de animación en Venecia

Es lo que le pasa también a Moonfish, de Daniel Zvereff, la única película de animación presente en Venecia este 2026.

En blanco y negro y con un trazado muy cuidado, esta película solo ha sido seleccionada por el tema, porque la verdad es que su animación no es para tanto y eso que va bebiendo de referentes como 2001, una odisea del espacio, Gravity y demás.

Pero es que sus personajes solo lanzan consignas del sobrino concienciado de la familia en vez de dialogar: cómo destruimos el planeta, lo mal que lo hacemos en el espacio... No hace falta decir más.

Y de la animación a los fantasmas, pero no a la ciencia ficción. El espíritu de Bernardo Bertolucci está presente en esta edición del Festival de Venecia.

El fantasma de Bertolucci

Luca Guadagnino, galardonado con el premio Cartier Glory to the Filmmaker, presenta Joie de Vivre, un documental de más de siete horas sobre el cineasta que solo es abarcable en varias sesiones de cine, aunque por suerte llegará vía plataformas. Pero hay más.

En The echo chamber, la directora Andrea Pallaoro toma el último guion en el que estaba trabajando Bertolucci para llevarlo a la pantalla.

Lo hace de forma regia, con una Susan Sarandon en estado de gracia y con el amor y las drogas como protagonistas de una relación que acaba de aquella manera.

Ella es enfermera y él, un productor musical con algunos problemas: por un lado, la cocaína y, por otro, la imposibilidad del lazo humano. Solo lo tiene con la cantante a la que produce y porque comparten algo.

El humor con dardos de Gael García Bernal

Sin embargo, siempre hay un rayo de esperanza y este ha venido de México. Una de las mejores películas hasta la fecha es Hombre al agua, el nuevo film de Gael García Bernal presentado en la sección Spotlight.

Aquí no hay fantasma ni una bajada de línea a seguir, bueno, un poco la explotación de los ricos como en Possible Love, pero la trama no queda supeditada a esto y cobra otro vuelo.

Para empezar, "no es un melodrama, es un policiaco", como repite un misterioso personaje. Y, en realidad, ni eso: se trata más bien de una comedia. Una comedia imaginativa, que se ríe de sí misma, que juega a la ficción dentro de la ficción.

El protagonista es el mismo García Bernal, que interpreta aquí a un salvavidas cubano que es apadrinado por un multimillonario mexicano después de que lo rescatara de ahogarse.

Una propuesta interesante

Luego se casa con su hija, que decide hacer una película sobre su vida con una gurú brasileña, mientras el padre decide meterse en política.

Difícil de resumir, fácil de ver. García Bernal se ríe hasta de sí mismo con esta afición que tiene a imitar todos los acentos latinoamericanos.

Lee Chang Dong y los actores de 'Possible Love'

Lee Chang Dong y los actores de 'Possible Love' ANDREA AVEZZÙ

También del mundo del cine, de los nuevos políticos y lanza un mensaje directo a aquellos trabajadores con un pequeño cargo que se creen que son los dueños de la empresa.

Vamos, un divertimento que, aunque no sea redondo, es muy bienvenido y apreciado por aquellos que buscamos más que trama y un poco de originalidad. Y ya pasó el ecuador.

El regreso de Wenders y el cine 3D

La otra genialidad del día también ha sido algo único. La recuperación del 3D de la mano de un director de cine de autor como es Wim Wenders.

Es cierto que no es la primera vez que el alemán usa esta técnica, ya lo hizo notablemente con 'Pina'. 15 años después de aquella obra, lo vuelve a hacer en From Inside Out: The Architecture of Peter Zumthor, documental que explora los edificios y creaciones de este genial arquitecto, mientras el cineasta lo hace con el 3D.

Y es que, si no fuera por esta técnica, la película sería un documental más de televisión sobre una figura relevante, pero el 3D no solo le da empaque, sino que casi se impone a la propuesta de Wenders.

La técnica al servicio del cine, no de la industria

Igual que Zumthor hace con sus obras, el realizador saca de la pantalla hacia afuera aquello que filma, que no es otra cosa que el espacio. ¿Y qué hace un arquitecto? Llenar el espacio. De la misma manera que un director de cine llena la pantalla de imágenes para transformar a los que están al otro lado.

Una brillante idea y un genial uso del 3D que está muy por encima del Avatar de James Cameron. Una técnica que Wenders no pone al servicio del marketing, sino para el provecho del séptimo arte. Toda una lección.