George Clooney en el festival de Venecia

George Clooney en el festival de Venecia EFE

Creación

Y Venecia se tiñó de política: George Clooney se lleva la atención de la primera jornada del festival

El nuevo film de Danny Boyle, 'Ink', destaca en el festival por el frenético retrato del origen de las 'fake news'

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Tiene gracia que un festival fundado para la exaltación del fascismo y que lleva años abriendo la puerta a las grandes plataformas de streaming como el de Venecia se venda este año como el certamen más político del año.

Tal vez por las críticas al pasado Festival de Berlín, que quiso evitar polémicas en plena guerra entre Estados Unidos, Israel, Gaza e Irán, Alberto Barbera apuesta todo al rojo. Y nunca mejor dicho. Solo hace falta echar un vistazo a la programación o a la primera jornada de Venezia 83.

El festival arrancaba a primera hora con La ragazza con la Leica, la cinta dirigida por Alina Marazzi que abría la sección Orizzonti.

El filme, que toca de cerca España, cuenta la historia de amor entre Gerda Taro y Frank Capa, fotoperiodistas reconocidos especialmente por sus imágenes de la Guerra Civil española. Pero, poco a poco, la historia de amor se convierte solo en un pretexto.

Historia española en Venecia

Taro adquiere protagonismo. Primero, con su militancia y su huida de la Alemania nazi; después, con la invención de los nombres que les darían fama; y, finalmente, con su defensa del fotoperiodismo y de la democracia en la España de la Guerra Civil.

La directora no niega cierta frivolidad y afán de protagonismo de Taro, pero tampoco encuentra el equilibrio entre todo lo que quiere contar. Y eso que la idea, la historia y el material son buenos. Marazzi mezcla ficción con imágenes reales de sus protagonistas, así como con reportajes y fotografías de la Guerra Civil española durante la contienda.

Fotograma de 'La ragazza con la Leica'

Fotograma de 'La ragazza con la Leica' VIVO FILMS

El segundo momento político llegaba tres horas después, esta vez desde el Reino Unido. Danny Boyle ha decidido ir al origen de las fake news y lo ha encontrado en el tabloide británico The Sun, el proyecto impulsado por Rupert Murdoch, responsable también de Fox News, y liderado en sus inicios más escandalosos por Larry Lamb.

Guy Pearce y Jack O'Connell dan vida a estos personajes que no solo llevaron los desnudos femeninos a las portadas de los diarios, sino que también banalizaron el mundo de los sucesos hasta límites insospechados hasta entonces.

Boyle y Clooney

A pesar de que pueda parecer un tema destinado a periodistas y amantes de la información, Boyle despliega todas sus capacidades para convertirlo en una película de acción frenética. Un montaje de planos cortos, diagonales y tomas desde ángulos tan rebuscados como la moral de sus protagonistas, acompañado de una música rockera de impacto, hace de esta crónica sobre el origen de las fake news un Trainspotting de la desinformación.

Para cerrar el capítulo político, el León de Oro Honorífico a la trayectoria de este año, George Clooney, no se quedó atrás. Tras mudarse a Francia, no ha dejado pasar la oportunidad de criticar la política belicista de Donald Trump, tanto en la rueda de prensa como en el momento de recoger su premio.

Como si hubiera visto la película de Boyle, el estadounidense recordó que "los primeros a los que los autoritarios intentan silenciar no son los políticos. Son los periodistas que hacen preguntas. Son los artistas que se niegan a aceptar respuestas fáciles. Son los cineastas, escritores, actores y músicos que insisten en que alguien a quien nunca has conocido, de quien no sabes nada, merece nuestra empatía".

Pero tampoco se olvidño de su profesión. El actor es conciente de que "las películas no detienen las guerras. No hacen bajar la inflación. No arreglan las elecciones. Pero sí hacen algo extraordinario", añade, "nos recuerdan que un desconocido nunca es realmente un desconocido y que quizás sea el héroe de la historia de otra persona".

La siesta del día

Mejor no hacer mención de Salón de belleza, la película de Nathalia Acevedo que inauguró la Giornate degli Autori, que también se puso política, pero con un nivel de pedantería y supuesta poesía visual que, de tan vacía, casi deja la Sala Perla de Venecia sin espectadores.

Este relato sobre la falta de empatía hacia los enfermos y los excluidos de la sociedad peca de todos los vicios del llamado cine de arte y ensayo: planos eternos de peceras y vida marina, una voz en off lánguida y monocorde y mucha, mucha pretensión que no lleva a ninguna parte. Bueno, sí, a que muchos se hagan la siesta en la sala saliendo de la película, de Venecia y de todo.

Sobre Bucking Fastard y la incursión de Werner Herzog en Hollywood, mejor hablar otro día. Esto ha sido otro nivel.