La directora de cine Arantxa Echeverría

La directora de cine Arantxa Echeverría SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

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Arantxa Echevarría: “Me parece una desfachatez que las grandes fortunas inviertan en arte, pero mejor eso que invertir en ladrillo”

La directora de 'La infiltrada' salta a a la comedia con 'Cada día nace un listo': "Cada película es intentar jugar siempre a la contra de lo que se espera un poco de mí”

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Cambio de registro de Arantxa Echevarría. De la dura y adrenalínica La infiltrada a una comedia de picaresca pura y dura. Este viernes llega a las salas Cada día nace un listo, donde el robo de un Caravaggio muestra las miserias del ser humano.

Es puro humor, sin embargo, la cineasta vasca no ha podido evitar hacer una crítica social sobre cómo hasta las altas esferas están manchadas de corrupción. No son el lumpen del que viene el personaje de Susi Sánchez en la cinta, pero tampoco se salvan.

Como bien insiste la cineasta en conversación con Crónica Global, los poderosos siempre se salvan, “aunque aquí me permito que uno vaya a la cárcel”, bromea.

Aunque aquí no solo reciben ellos. El mundo del arte y su monetización excesiva también están en el punto de mira. Así lo confesó al medio durante su paso por el BCN Film Fest.

-Cambio de registro sin serlo, porque esto es una comedia, pero tiene acción, crítica social…

-Venía de La infiltrada, de toda la presión emocional, porque fue un viaje muy duro. Necesitaba hacer una ducha emocional y algo divertido. Eso sí, yo no puedo evitar tocar ciertos temas, como bien se nota.
Entonces, me apetecía mucho hacer una comedia más de adultos, un poco más negra, más gamberra, un poco Coen con Chapela. Y llegó.
Era un proyecto que venía originalmente de Urbizu y otros. Llevaba mucho tiempo dando vueltas y me lo presentaron. Pensé que tenía que hacerlo. Le di una vuelta junto a Patricia Campos, que es la coguionista, y cambiamos bastante todo. Apareció Susi, el personaje de la gallega, que no existía en la original, e hicimos un poco nuestra la peli.

-¿Sí?

-Viene de mi necesidad básica por entender cómo haces para trabajar y hacerte rico. Yo, cuando veo a alguien con un Maserati, pienso: “¿Viene de una familia con pasta? ¿Qué ha hecho? ¿Ha invertido en criptomonedas?”. Era una angustia que tenía y creo que un poco la tenemos todos. Además, yo también quería hacer algo con la picaresca.

-Algo que es muy español, dicen.

-Yo creo que no solo español.

Arantxa Echevarría y Hugo Silva en el rodaje de 'Cada día nace un listo'

Arantxa Echevarría y Hugo Silva en el rodaje de 'Cada día nace un listo' MIKEL BLASCO

-Pero nos gusta verla y ejercerla, y casi hacemos bandera de ello, como si fuera un placer culpable.

-Tienes razón. Todos son igual de pícaros, pero mientras los otros disimulan, nosotros nos señalamos e incluso fardamos de ello. Un americano hace eso, pero no lo cuenta.

-Aunque siempre hay alguien que gana.

-Sí, y siempre son los poderosos. Nosotros metemos un ticket de gasolina en la declaración de Hacienda para intentar desgravar algo como autónomos. Nos pillan, nos ponen una multa y tenemos que pagar 3.000 euros. Pero los poderosos mangan 100 millones de las arcas públicas y o no les pillan o les pillan y no van a la cárcel. No se entiende. Los poderes de las altas esferas para nosotros son como una entelequia, algo que está ahí por encima de nosotros y de los que pensamos que son unos cabrones.

-¿La peli sería un poco una venganza, pues?

-La peli quería que el lumpen, nosotros mismos, pudiera decirles a estos poderosos: “Te voy a decir dos cosas: una, me vas a comer el coño; y dos, quiero cuatro millones por el cuadro”. Una especie de revanchismo que creo que tenemos todos. Porque en la peli hay que reconocer que a nadie le va muy bien más que a los ricos, como siempre, pero por lo menos meto a uno en la cárcel. Aunque el rico siempre gana.
Y lo que también me gusta es que roban un Caravaggio y, de pronto, de los 50.000 euros que piden se llega a cuatro millones porque todo el mundo está intentando ganar.

Arantxa Echevarría y Susi Sánchez

Arantxa Echevarría y Susi Sánchez SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

-Esto también suena a crítica del mundo del arte. ¿Tampoco se salva el arte?

-Sí, sí. A mí que las grandes fortunas hagan grandes inversiones en arte me parece una ridiculez y una desfachatez. A mí me encanta tener mi cuadrito, que me costó 200 pavos y que me costó ahorrar en la vida, pero ellos es que ni siquiera los admiran: es una inversión. Me parece una desfachatez. Aunque casi prefiero que inviertan en arte que en ladrillo.
Pero bueno, el arte también está monetizado. Ya no sabes muy bien si es arte o valor económico. Es muy complejo.

-¿Y cree que el cine se salva de eso?

-El cine tampoco se salva. No nos salvamos ninguno. En esta sociedad económicamente capitalista y egoísta somos así.

-Bueno, aun así, usted tiene un sello particular en este mundo.

-No sé. A mí todo el mundo me dice que no tiene ni idea de qué coño estoy haciendo de una película a otra. No sé si es un sello o una falta de sello. Para mí, cada película es un reto. Es intentar jugar siempre a la contra de lo que se espera un poco de mí.
Y sí es verdad que yo me he peleado mucho las pelis y que he luchado mucho por aportar algo que a mí me toque un poco la fibra. Por ejemplo, hacer una comedia y que uno piense: “Qué cabrones”. Creo que me puedo permitir el lujo de intentar mantener un poco mi discurso, mi sello, pero nunca se sabe.

Arantxa Echevarría en el rodaje de 'Cada día nace un listo'

Arantxa Echevarría en el rodaje de 'Cada día nace un listo' MIKEL BLASCO

-Malo será, ¿no? ¿O cree que 'La infiltrada' puede darle un giro a su carrera?

-Fíjate, a mí el giro me vino con Carmen y Lola. Me puso en el candelero, me llevó al Goya a Mejor Dirección Novel. El giro que dio La infiltrada no fue solo para mí, sino para toda una generación de mujeres, porque se apostó más de seis millones de euros por una directora. Demostrar que puedes hacer un thriller “masculino” desde el punto de vista de una heroína, montado por una mujer, con una directora mujer y guionistas mujeres. Eso yo creo que fue lo que me hizo sentir más orgullosa de La infiltrada.
Pero como además compartimos el Goya con El 47, y fue un proceso muy bonito de público y luego de premios, a mí no me ha cambiado nada. Yo sigo peleándome con el productor para hacer lo que quiero.

-O sea que ni con un Goya.

-Pero a mí me parece muy sano. No creas que por haber tenido un premio eres alguien, y es muy necesario ese golpe de humildad. Además, un productor inteligente, durante el trabajo de guion, es tu compañero de viaje durante mucho tiempo. Y yo tengo dos lemas: “Lo que sucede conviene”, así que hay que aprovechar cualquier imprevisto que pase en el rodaje y “Si cinco te dicen que estás muerto, tírate al suelo”; es decir, que si mucha gente te dice que algo no funciona, igual es que no funciona.