Ruta del universo Ibáñez.jpg CRÓNICA GLOBAL
El universo Ibáñez se expande por toda Barcelona: cinco dioramas repartidos por distintos puntos proponen una divertida ruta por la ciudad
La editorial Bruguera y la hija del catalán celebran al autor de algunos de los cómics más míticos de la ilustración española
Otras noticias: Ni el British ni la American School, este es el colegio más caro de Cataluña: cerca de 30.000 euros al año por alumno
Noticias relacionadas
El 15 de marzo se celebra el II Día Francisco Ibáñez, en homenaje al autor de cómic catalán. Para celebrarlo, la editorial Bruguera y la familia del ilustrador han diseñado una ruta por Barcelona que va a hacer las delicias de los fans.
Cinco dioramas han aparecido en distintos puntos de la capital catalana, trazando un itinerario que propone un juego digno de una misión de la T.I.A.
Se trata de cinco escenas de los tebeos más emblemáticos de cada uno de los personajes de Ibáñez: desde Rompetechos hasta Mortadelo y Filemón.
Así, uno puede acercarse a la FNAC de Las Ramblas y ver todas las escenas que se dan en cada uno de los apartamentos de 13, Rue del Percebe, mientras que, si se viaja hasta la sede de la editorial Penguin Random House, uno se topa con Mortadelo y Filemón en una de sus misiones.
Dónde están
Rompetechos se halla en la Escuela Joso de Ilustración, que ha ayudado en el diseño de los dioramas. Por su parte, las tiendas especializadas Nausicaä Còmics y Norma se van a turnar la escena de El botones Sacarino. La primera la tendrá hasta el 13 de abril; luego viajará a la segunda.
Por último, el propio Ibáñez, junto a sus personajes, está resguardado escribiendo en la Biblioteca García Márquez, donde este 13 de marzo se hizo la presentación de esta nueva iniciativa.
Un bonito homenaje
Este último diorama tiene, además, su punto emotivo. Ángela García Pérez, una de las diseñadoras de estas figuras 3D, relata que, si bien se basaron en un autorretrato que el mismo Ibáñez hizo de sí mismo en el número 27 de Bruguelandia (1983), en realidad aquí el autor “dibuja las últimas páginas del cómic que no pudo publicar” antes de morir.
Todo está cuidado al detalle. Isabel Sbert cuenta que “fue complicado elegir la escena” que se iba a representar. Lo determinó un equipo editorial junto a Núria Ibáñez, hija del ilustrador. Juntos “eligieron los personajes más icónicos y, una vez hecho”, les tocó “pensar cuál era el álbum más destacado y la escena”.
Núria Ibáñez y un diorama de de su padre
Y, a pesar de lo difícil que resultó, lo han logrado. El objetivo de que “lo más icónico fuera representado” se ha cumplido y, desde este viernes 13 de marzo a las 17 h, los dioramas ya están repartidos por la ciudad.
Allí encontrarán el mapa del tesoro o, lo que es lo mismo, un plano con los puntos en los que se encuentran y, en el reverso, un espacio para que les pongan un sello por encontrar los dioramas. “Como en el Camino de Santiago”, bromea Sbert.
Confesiones
Núria Ibáñez no puede estar más contenta. “Me parece una pasada verlos así, en grande, que parece que los puedas tocar y agarrar”, confiesa a Crónica Global.
Lo dice mientras se fija en cada detalle de los dioramas, porque sí, hay secretos escondidos. Está el mítico ratón que el ilustrador ponía en sus historietas, su firma y hasta cómics en estanterías y otros elementos.
Una ruta, un juego
“Él siempre quiso que esto fuera un juego y este es un juego para grandes y pequeños”, señala la hija, pensando en la ilusión que le haría a su padre ver qué se ha hecho con su obra.
Este 15 de marzo el autor cumpliría 90 años y nada mejor que una ruta con dioramas para honrarlo. “Toda la familia estamos muy emocionados”, señala Núria. “Si él viera todo esto, estaría maravillado y ya podría descansar”, asegura.
Un retrato de Ibáñez
Lo que “no se hubiera imaginado es que la familia le hubiese tomado el relevo”, asegura. Pero lo han hecho. Desde su muerte se han publicado recopilatorios, se han hecho ediciones para el público infantil y en breve llega Mi primer 13, Rue del Percebe.
La ruta es, además, un añadido: un juego en el que, como dice Núria Ibáñez, “uno puede buscar las diferencias entre el diorama y el cómic de verdad”. Igual que lo hacen sus hijos con “todos los muñecos de Mortadelo que tenemos en casa”, revela a Crónica Global.
Dioramas y tebeos
Allí tienen incluso “un cajón con una colección de gafas enormes de cada uno de los Mortadelo”. Y es que el universo Ibáñez ha dejado un legado físico y emocional increíble. Y nunca se acaba.
Una prueba más es esta ruta de dioramas, salidos del número 23 de la revista Tío Vivo, de la portada de El botones Sacarino. Los apuros del director, de un chiste mudo usado como contraportada de algunos álbumes de Ibáñez o de una viñeta de El preboste de seguridad. Todo hecho para fans: los presentes y los futuros.
Celebrar a Ibáñez
Pero el Día Ibáñez no acaba en esta ruta, que va a quedar instalada sine die en Barcelona. El mismo día 15 de marzo la propia Biblioteca García Márquez organizará un taller de Mortadelo.
Además, dos nuevos dioramas van a tener sus apariciones especiales. El primero llegará en la Feria del Cómic de Madrid, del 26 de marzo, con un diorama de Mortadelo y Filemón en la Puerta de Alcalá, que en abril se instalará en el Espacio Casa Lector de la capital.
Diorama de 'El botones sacarino'
Asimismo, una escena de Mortadelo y Filemón en los Juegos Olímpicos de Barcelona ’92 se expondrá en la Feria del Cómic de Barcelona de mayo y en el San Diego Comic-Con de Málaga de septiembre.
Este diorama itinerante, señalan sus responsables, tratará de encontrar una nueva ubicación fija tras los viajes. Aún está por determinar qué pasará.
'Cachibaches' Ibáñez
Lo que ya se sabe es que el 17 de marzo la hija de Ibáñez participará en una charla en la FNAC de Rambla Catalunya y que este 13 de marzo se lanza la tipografía oficial Francisco Ibáñez, creada por Iván Castro y Juanjo López. Este estilo de letra será usado en todas las ediciones especiales, exposiciones y eventos dedicados al autor.
Todo parece poco para homenajear a Francisco Ibáñez, un autor que lo único que quiso fue hacer reír a la gente. Y lo consiguió. Ahora, con estos “cachibaches”, que diría él, seguro que a más de uno se le dibujará una sonrisa.