El director de cine Hugo Stuven EFE
Hugo Stuven: “España le debe muchísimo al cine de género, aunque ahora se esté olvidando”
El director presenta una película que pone a la catalana Michelle Jenner al límite, 'El nido'
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El realizador Hugo Stuven ha vuelto al cine. Después de muchos documentales y de una serie de terror, regresa a la pantalla grande con un thriller cargado de drama.
Él dice que no tiene un género, pero lo cierto es que se le da bien. El nido lo corrobora. Esta cinta, que llega a los cines este 11 de septiembre, usa todos los elementos del terror para hablar de la culpa, la maternidad y la sobreprotección de los hijos.
Las capas están ahí. También su pareja, Michelle Jenner, con quien ahora coescribe su próxima película. La catalana lo ha dado todo. En una entrevista con Crónica Global, el director confiesa que la actriz se implicó tanto que hasta llegó a cortarse el pelo con una navaja para una escena de la película.
Stuven es igual como director. Ha estudiado los paleta de colores de todas las escenas y se ha inspirado en el cine que le gusta para muchas de ellas. El resultado es una cinta en la que Jenner interpreta a una madre que vive en medio del bosque con su madre y su hijo para esconderse de la maldad del exterior. Aunque esta también pueda estar dentro.
—Vuelve al terror y al cine.
—Sí. Yo vengo del cine. Pero, tras Anomalous y Solo, me salió El desafío ETA, la primera serie documental original de Prime, y era una oportunidad muy grande. Me pasé un año haciendo el documental y luego pasa lo de siempre: cuando algo sale bien, te empiezan a llamar para hacer más o menos lo mismo.
Entonces, hice varios documentales y estuve levantando Dime tu nombre, que ha sido la primera serie de ficción que hago y esa ya era de terror. Y, en todo este tiempo, conseguimos levantar con Filmax El nido. Me siento muy a gusto y muy feliz en el cine. El género, al final, es un medio.
—Pero parece que le tienta o que le tira el género.
—Al final, el género engloba muchas cosas y es un vehículo bastante importante para contar otras. Por ejemplo, nosotros en El nido abordamos la maternidad, las herencias familiares, no repetir ciertos patrones que consideramos normales en nuestros padres y, sin darte cuenta, los estás repitiendo…
Es una peli que tiene más capas de lo que parece. Yo la trato realmente como si fuera un drama, porque, si la analizas bien al terminar de verla, ves que esto es un drama basado en hechos reales.
—Con una ‘scream queen’ que hace también gritar a otros, como es Michelle Jenner en el papel de Marta.
—Bueno, Michelle Jenner no solo se lleva toda la atención, sino que además se sube la película a la espalda. Es un personaje complejo, con traumas, muy rico para este tipo de actrices con tanto talento y tan buenas. Y la verdad es que era un papel que ella deseaba desde hacía mucho tiempo, un papel muy oscuro, que no había hecho nunca.
Tanto a ella como a mí, como a todos los que nos dedicamos a esto, nos fascinan los retos. Por eso estoy muy feliz, porque ha hecho un trabajo fascinante, increíble, y además es muy buena compañera.
Aparte, tienes ahí a Luisa Gavasa y a Pablo Derqui, que son también dos actores muy grandes y maravillosos, con los que quería trabajar. Y luego tenemos a un niño, Dylan, para quien esta es su primera película.
Michelle Jenner y Hugo Stuven en el rodaje de 'El nido' FILMAX
—Usted, sin temor al dicho de Hitchcock sobre trabajar con niños.
—El niño, la verdad, es que está increíble en la película. Ha sido súper fácil, porque tiene un don. Fue un casting muy grande, pero sabía que, si no encontrábamos al niño, iba a ser complicado que la película fuera redonda, y dimos con él. El niño tiene una verdad absoluta.
—¿Y la idea de dónde parte? ¿De esa idea de la maldad de la que se habla en la película o de la maternidad en sí?
—La historia nace de Santiago Lallana, mi coguionista en Solo, y de mí. Nace de querer abordar esa parte de la maternidad, de la familia, de las herencias familiares.
Entonces, lo llevamos un poco al extremo y, de repente, se nos ocurrió todo. Teníamos un concepto de una familia encadenada en una casa, con un raíl que recorría toda la casa y, a partir de ahí, unimos a César de Nicolás, que es compañero mío y creador de Dime tu nombre, y entre los tres, en comunión con Filmax, desarrollamos la peli.
Una vez contamos con la productora, la cosa empezó a crecer y ya empezaron a salir cosas de las que quería hablar, como la culpa, los traumas y cosas así.
—Un trauma del que, sin hacer spoilers, la protagonista no solo no puede huir, sino que parece condenada a revivirlo.
—Bueno, porque hablamos mucho de la maldad que hay fuera, afuera en el bosque, que es la obsesión de ella y que entronca mucho con el folk horror y Shyamalan. Pero, en realidad, estamos hablando, que es lo que siempre hemos querido, de unos personajes que temen la maldad del exterior, cuando puede estar dentro de la propia casa.
—Bueno, pero uno, viendo el film, piensa que la maternidad o la paternidad no es idílica.
—Bueno, es dura, es muy dura, sí. Yo creo que, por mucha paciencia que tenga uno, al final la maternidad o la paternidad siempre saca tu lado oscuro. Aunque poco a poco vas entendiendo qué sucede.
De hecho, el clic de la historia es que, poco a poco, el espectador tiene que ir montando las piezas de un puzle al que parece que le faltan piezas.
Luisa Gavasa en 'El nido' FILMAX
—¿La sobreprotección de los hijos puede ser parte de esos lugares a los que lleva la maternidad o la paternidad? ¿Es un mensaje a las familias?
—Totalmente. Yo creo que ahora mismo hay un nivel de sobreprotección que va muy ligado a un nivel de sobreinformación que tenemos a través de todas las redes sociales constantemente, que solo hace que añadir capas, con las fake news y demás.
Entonces, todo eso es una cadena que va haciendo que, al final, tú termines sobreprotegiendo a tu hijo, pero el mundo sigue siendo igual.
Todos somos iguales. Yo me he criado en un barrio y estaba todo el día por la calle, pero ahora, mi hijo, ¿cómo lo voy a dejar yo tirado por la calle? Es complicado, sí.
Y la película habla también de esa sobreprotección que a veces sobrepasa la línea y, de repente, nos pasamos de frenada, llegando a ser incluso contraproducente y a crear algún trauma.
—Por último, hablemos del final, pero sin spoilers. Antes de los créditos finales hay un homenaje a Julio Fernández. ¿Qué significó este productor para el cine español y las películas de género?
—Mira, Julio es uno de los productores de terror y fantástico que ha ayudado mucho a que hoy el género esté donde está en España. Pero es verdad que su fallecimiento se produjo durante el rodaje. Los productores se tuvieron que ir y decidimos dedicarle la película a él por ser el creador de Filmax y porque todos hemos bebido de sus pelis. Él produjo a Jaume Balagueró, Paco Plaza, los guiones de Berto Marini… Porque siempre nos acordamos de Chicho Ibáñez Serrador e incluso de Paul Naschy, que son anteriores, pero él también fue clave.
—Pero eso demuestra que el cine de género en España es casi una tradición, ¿no?
—Es que España le debe muchísimo al género porque hemos exportado mucho terror. De aquí han salido también Amenábar, J. A. Bayona, Álex de la Iglesia… Directores increíbles que han puesto el género en su lugar, aunque ahora se esté olvidando.
—Da esa sensación, sí.
—Sí, parece que hay que pedir perdón por hacer género y crear sentimientos de terror o cualquier sentimiento que te contradiga un poco, cuando yo creo que es todo lo contrario.
Hugo Stuven y los intérpretes de 'El nido' FILMAX
—¿Pero es cosa de los productores o es algo también del público, que no confía en el género hecho en España?
—Honestamente, no lo sé. Yo creo que es el maldito algoritmo, que nos está guiando y llevando como ciertos borregos hacia lo que el algoritmo cree que nos gusta. Pero el público del cine de género es muy fiel y no creo que sea un género de nicho, como se suele decir.
Pero no sé, parece que tú no le puedes pedir ninguna explicación a una comedia, solo que te haga reír, y hasta no importa si es profunda. En cambio, con el género no pasa. Aparte de asustarme, tienes que hablar de metafísica o haber algo más que eso. Así es como se ha ido menospreciando.
Y no sé por qué, porque todo el género que viene de fuera triunfa y nos encanta, pero aquí también tenemos directores y creadores increíbles de género, maravillosos, y el abanico tiene que seguir abierto.
—¿Tal vez pasa porque ahora el cine español que triunfa en festivales es el dramático?
—No sé, porque el terror ha llenado salas y Amenábar llegó a Hollywood haciendo género, ganó premios Goya, como también lo ha hecho Bayona. Muchos compañeros muy potentes han triunfado con sus películas de thriller, de terror, de lo que sea.
Pero ahora parece que no, que el thriller no merece pasar por los Goya, y creo que es un poco injusto. Y ojo, que ha pasado también con la comedia.
—Habló del algoritmo, ¿el cine ya vive una lucha contra él?
—Es difícil. Porque a mí me gustaría, me encantaría, hacer un western, ciencia ficción, comedia, un drama, porque a mí me gustan mucho los géneros. Pero es verdad que, de un tiempo para acá, desde que empecé con mi primera peli en 2014, parece que estoy con el terror y funciona. Porque el terror es más vendible a nivel internacional y siempre ha sido así.
Aun así, a veces es difícil luchar contra el algoritmo, porque tu mente se va a historias de un tipo y luego te das cuenta de que a lo mejor no las puedes vender o no las puedes levantar, y vas moldeando un poco todo lo que tienes en la cartera.
—¿Eso significa que lo vamos a ver cambiar de género?
—En la cartera tengo hasta una comedia y un drama precioso, muy bonito, que estamos ahí intentando levantar. Pero ahora mismo estoy escribiendo otra peli de género porque es una oportunidad muy buena que me ha salido y me permitía escribir una cosa que tenía pensada.
Lo estoy escribiendo con Michelle Jenner, a la que he invitado a que sea coguionista conmigo de la peli. Es una peli de terror psicológico.