Plaza del Palazzo del Cinema durante el Festival de Venecia

Plaza del Palazzo del Cinema durante el Festival de Venecia JOAN COLÁS

Creación

Desoladora y demoledora jornada en el festival de Venecia: Israel dejó muda a la Mostra con 'Naza'

La película que muestra a los servicios de inteligencia israelíes de cómo planean acabar con Gaza deja con el corazón en un puño a los espectadores del certamen

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Día desolador y devastador en el Festival de Venecia. La lluvia hizo acto de presencia y dejó la explanada del Palazzo del Cinema casi desierta.

Las alfombras rojas no se cancelaron, los flashes siguieron, pero sin los gritos y saludos de las grandes multitudes de estos días. Todo fue gris.

Parecía como si la película que protagonizó la jornada, Naza, hubiese contagiado el lugar.

Fue el film sorpresa que se guardó el festival hasta hace una semana y ha sido demoledor.

Dudas iniciales

Cuando el Festival de Venecia dio a conocer el nombre y la temática, un documental sobre las acciones de los servicios de inteligencia israelíes en Gaza, nadie apostó por ella y costó de entender.

Los amantes del cine esperaban un gran nombre, que faltó en esta edición. Algunos temieron hasta por su calidad.

La organización justificó que se mantuvo el silencio tanto tiempo por motivos de seguridad. Las dudas empezaron. Este jueves se resolvieron y la organización se colgó una medalla.

Israel ha dejado mudos a todos los espectadores de la Sala Grande del Palazzo del Cinema. A los incrédulos también.

La fuerza de 'Naza'

El relato de los últimos perpetradores de todas las acciones del Estado de Israel a los responsables de este documental, Yuval Abraham y Rachel Szor, deja helados. Sus corazones también lo parecen.

No hace falta ser una persona comprometida ni tener una opinión formada al respecto. La frialdad con la que estas personas cuentan a cámara lo que han llevado a cabo. Cómo dicen sin tapujos todas las herramientas que han creado y usado para acabar con el pueblo gazatí y cómo deshumanizan a los civiles, a los que llaman naza, calculando cuántos pueden morir en su ataque. Sin aliento.

Fotograma de 'Naza'

Fotograma de 'Naza'

Contra esta verdad tan cruda y directa, poco puede hacer un film tan bobalicón, simple y definitorio de cierta tendencia como Un peu avant minuit, de Nicolas Pariser.

Uno podría resumirlo como un Midnight in Paris versión política. Aquí las calles de París sirven de telón de fondo de los encuentros y paseos de su protagonista.

Mucho hablar, poco actuar

En estos deambulares, lo único que hacen los personajes es cuestionar sus vidas y, sobre todo, la del protagonista.

Son varias mujeres las que se encuentran con él para hablar de los privilegios de un hombre en una sociedad patriarcal. A algunas les pide perdón, a otras les pregunta...

Todo mientras la ciudad de París se llena de policías y de manifestaciones. Tal vez eso es lo único interesante y casi una autocrítica sin quererlo. Mientras el mundo se quema, el cine y todos se pasan el día solucionando sus pequeños conflictos morales, sin ver todo arder.

Casi es mejor quedarse con las historias de fantasmas que vienen de las secciones oficiales.

Fantasmas y supervivencia

La más interesante ha sido Cudze Rzeczy (What belongs to others), una película polaca presentada en la sección Grzegorz Dębowski. Todo empieza de una manera y acaba de otra.

Una mujer que no puede pagar el alquiler es expulsada de su casa, acaba ocupando una donde hay un muerto y, a partir de aquí, se obsesiona con él.

Fotograma de Cudze Rzeczy (What belongs to others)

Fotograma de Cudze Rzeczy (What belongs to others) MONIKA SABINA KWIATKOWSKA

La protagonista, que primero quiere saber de él para poder hacerse con los papeles que la habiliten para quedarse con la casa, se hace pasar por su pareja actual.

Yendo a visitar a su familia, descubre qué ha llevado a ese hombre a esa situación, hasta el punto de que casi es ella quien les descubre a sus familiares quién fue su hijo, hermano y exmarido.

Un artista 'fantasma'

Algo parecido sucede con El fantasma, película argentina dirigida por Ignacio Masllorens y David Lamelas, que trata de indagar en la figura de Rubén Santantonín, un artista que quemó todas sus obras y se quitó la vida con 45 años.

Como si fuera un making of del propio documental, algo ya demasiado visto, los espectadores descubren quién fue, qué lo hizo grande y hasta ven que los motivos de su muerte no eran los que creían.

David Lamelas en 'El fantasma'

David Lamelas en 'El fantasma'

Igual que ha pasado con Naza. Muchos pensaron que iba a ser un nuevo documental sobre el genocidio judío y es todo un golpe al estómago del espectador, que moviliza más que cualquiera otra presentada en el festival con esta intención.