Pidgayna frente a una obra de Lisova

Pidgayna frente a una obra de Lisova

Creación

Bordar las heridas de guerra

La galería barcelonesa Test Gallery expone la obra de dos artistas contemporáneas ucranianas que trabajan el arte del bordado como símbolo de resistencia frente a la invasión rusa

28 enero, 2024 00:00

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El próximo 24 de febrero hará dos años de la invasión rusa de Ucrania y Kateryna Pidgayna, fundadora de Test Gallery, la primera galería de arte ucraniano en Barcelona, no piensa dejar que la fecha pase desapercibida.

“Nuestro país continúa recibiendo bombardeaos a diario. No podemos permitir que, porque hayan surgido nuevos conflictos en el mundo, la gente se olvide de la guerra de Ucrania”, explica esta galerista y crítica de arte ucraniana afincada en Barcelona. Pidgayna llegó a la capital catalana poco antes de empezar la guerra y desde entonces se dedica a promover artistas ucranianos desde su galería de la calle Milans, en el barrio Gòtic.

El rojo es el color de la vida

Coincidiendo con el segundo aniversario de la invasión rusa, Pidgayna ha elegido mostrar la obra de dos artistas contemporáneas de Kiev que en los últimos dos años han apostado por integrar en sus creaciones un arte fuertemente arraigado a la tradición ucraniana: el bordado.

“El bordado era algo que había pasado prácticamente de moda, pero con la guerra ha recuperado su valor”, explica la galerista frente a una obra de Katya Lisova, una de las dos artistas que forman la exposición Embroidery. Ukraine Now (Bordados. Ucrania hoy) en Test Gallery. Se trata de un collage digital hecho a partir de la fotografía de una anciana vestida con un traje tradicional ucraniano que la artista ha impreso sobre la tela y rodeado de largas puntadas en lana de color rojo, “el color de la vida” en la iconografía del bordado tradicional ucraniano. “El rojo significa vida en contraposición al negro, la muerte”, explica Pidgayna, aunque en el contexto actual también es sinónimo de “explosión, sangre, fuego”, señala.

Momento de la inauguración de la exposición

Momento de la inauguración de la exposición

El nuevo significado del papel de aluminio

Formada en Bellas Artes en el Instituto de Diseño y Artes Decorativas de Kiev, Katya Lisova trabajaba en una reconocida casa de subastas de la capital ucraniana cuando estalló la guerra y perdió su trabajo. Buscando qué hacer “para no volverse loca”, se le ocurrió recuperar un arte que, en cierta manera, “siempre ha estado relacionado tanto con la identidad como con la memoria histórica” de aquel país, explica Pidgayna.

Así fue como se puso a realizar una serie de composiciones en las que mezcla los diferentes tipos del bordado tradicional ucraniano, los llamados rushnyki, con fragmentos de fotografías, desde imágenes que muestran lugares donde se han librado o se siguen librando batallas contra las tropas rusas, a instantáneas antiguas de su familia, que luego imprime sobre la tela.

“Cada región etnográfica tiene su propio sistema de signos y su propio estilo de rushnyki para cada ocasión y celebración”, detalla Pidgayna, señalando un collage donde el bordado rojo enmarca esta vez la silueta de una fuente hecha con papel de plata. “En Ucrania, el papel de aluminio ha adoptado un significado especial con la guerra. Es el material que se utiliza para cubrir un fuego después de una explosión, o para ocultar los cadáveres. Ya nadie lo asocia con el papel de cocina”, añade.

Bordar contra la desesperación

En la otra pared de la galería cuelgan las telas de Svitlana Struk, una reconocida pintora de Kiev que al estallar la guerra se refugió con su gato en una casa desocupada en una aldea cerca de la frontera con Polonia, al oeste del país. En la casa encontró numerosos trozos de tela abandonados, que decidió recortar de distintas formas y utilizarlos para bordar escenas de la invasión rusa.

“Bordar le sirvió para no volverse loca en un momento de desesperación”, explica Pidgayna frente a una tela oscura donde la artista ha bordado en hilo naranja una imagen del Kremlin en llamas. Es una imagen de marcado tono naif, casi infantil, como el resto de sus bordados, porque lo que quiere Struk “no es mostrar su habilidad para el dibujo y la pintura, sino dar importancia a los hechos, ser testigo de lo que está ocurriendo”, añade.

El negro, vinculado a Rusia

Struk utiliza terciopelo negro para simbolizar a los enfurecidos rusos e hilos de colores como el símbolo del triunfo del ejército ucraniano. “Para ella, el bordado es una expresión genuina en medio de la incredulidad y la distorsión mediática, algo más duradero y fiable que cualquier otro medio artístico”, destaca la galerista.

Una de sus obras más llamativas muestra la imagen de una vieja grabadora de cinta magnética que parece haberse estropeado de tanto repetir el mensaje dirigido a la comunidad rusa que la artista ha grabado arriba y abajo. “¿Cómo podéis hacer la vista gorda a lo que nos está ocurriendo?”, viene a decir. “Lo que más duele de todo es que, antes de esta guerra, rusos y ucranianos éramos pueblos amigos. Nos sentimos traicionados”, concluye Pidgayna.