Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, habla a la Eurocámara desde Estrasburgo / Alexis Haulot - DPA - EP

El Parlamento Europeo considera las nucleares y el gas ‘energías verdes’

La mayoría de la Eurocámara apoya la nueva taxonomía verde que facilita una transición a las renovables más pausada

3 min

Las centrales nucleares y las plantas de gas formarán parte del nuevo catálogo de energías verdes de la Unión Europea. La mayoría de la Eurocámara ha dado su aval desde Estrasburgo a la propuesta que el gobierno comunitario lanzó en febrero para reconocer como respetuosas con el clima las inversiones que se realicen en este tipo de instalaciones. Será solo de forma temporal y para facilitar la transición energética, el fin último de Bruselas.

Al final, 328 eurodiputados han rechazado el informe de las comisiones de Economía y Medio Ambiente que denegaba la nueva taxonomía verde comunitaria. Otros 278 han votado a favor y 33 representantes se han abstenido.

Presiones y división de Ejecutivo

La decisión acabará en el Tribunal de Justicia de la UE, ya que varios Estados miembros han anunciado que pretenden presentar recursos. Cabe tener en cuenta que Francia y varios países del Este presionaron a Bruselas para incluir la energía atómica entre las verdes y Alemania hizo lo propio con el gas. Todo ello, para capear la actual crisis derivada del cerrojazo ruso al suministro energético.

Central nuclear de Ascó / EUROPA PRESS
Central nuclear de Ascó / EUROPA PRESS

La nueva taxonomía verde entrará de esta forma en vigor. La Comisión, dividida ante este asunto, insiste en que no da carta blanca a las inversiones en ambas energías.

Condiciones a las plantas

Los proyectos nucleares solo podrán ser sostenibles si han recibido permisos de construcción antes de 2045 y están en un país con planes consolidados de eliminación segura de los residuos radioactivos para 2050. En cuanto al gas, solo recibirán la etiqueta verde las plantas que emitan menos de 270 gramos de CO2 por KWH hasta 2031 o menos de 100 gramos hasta el final de su vida útil.

“Lo que necesitamos es dar pasos adelante hacia la descarbonización de nuestra economía y la diversificación de nuestras fuentes de energía”, ha manifestado la presidenta el Ejecutivo comunitario, Úrsula von der Leyen. Finalmente, ha conseguido el aval de la Eurocámara a sus pretensiones.