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Independentistas en el corte de la frontera de Cataluña con Francia, una de las acciones que inquietan a los fondos de inversión / EFE

Los fondos de inversión, en alerta por la inestabilidad en Cataluña

El empresariado muestra su preocupación por cómo se recuperará la actividad del territorio tras la nueva oleada de inseguridad

13.11.2019 00:00 h.
5 min

La inestabilidad de Cataluña y los problemas de movilidad en el territorio tienden a cronificarse y suponen una contrariedad a la hora de planificar operaciones a medio y largo plazo. Esta es la conclusión a la que han llegado gigantes de la inversión de la talla de CVC, Oaktree o Apollo y que marcan el camino al resto de gestoras internacionales que en los últimos años han apostado básicamente por Barcelona como un territorio en el que buscar inversiones tras semanas de protestas.

El análisis de oportunidades les ha llevado a un período de cautela en el que se empiezan a revisar con mayor profundidad las operaciones que estaban en marcha, tal y como reconocen empresarios y ejecutivos vinculadas a ellas. Indican que la toma de decisión se alarga y muestran su preocupación por el escenario que se abrirá si no se garantiza básicamente la circulación por el territorio. 

El presidente de Seat, Luca de Meo, en su intervención en el foro Nueva Economía / EFE
El presidente de Seat, Luca de Meo, en su intervención en el foro Nueva Economía / EFE

De nuevo, señalan que hacer una aproximación sobre el coste de la pérdida de oportunidades es muy complicado y confían en que se podrán recuperar propuestas de negocio que por ahora han quedado frenadas. La misma situación que reconoció el presidente de Seat, Luca de Meo, este martes en un desayuno informativo en Madrid. 

Segunda oleada de inseguridad

La principal incógnita es lo que ocurrirá en el medio plazo. Foment del Treball y Pimec mantienen los mensajes optimistas de que el prestigio de Cataluña como territorio de inversión se recuperará, como ya sucedió en 2017. Con todo, los empresarios que negocian día a día con los fondos de inversión son más pesimistas.

Manifiestan que es más complicado recuperarse de una segunda oleada de inestabilidad y reclaman al Govern de Quim Torra que se ponga de su lado. La principal crítica es que la campaña electoral y la pugna entre formaciones independentistas en la actual etapa del procés lleva a que se apoyen acciones como el sitio al aeropuerto de El Prat o el bloqueo de la frontera con Francia por la Jonquera, que suponen un tiro en el pie a la actividad catalana. Todo ello, en un contexto de frenazo en el crecimiento económico internacional y con una competencia cada vez más feroz incluso dentro del país.

Microcongresos

Los primeros en notar los efectos de la inseguridad han sido los hoteleros. Desde el Gremi d’Hotels reconocen que los empresarios de la capital catalana se han topado con problemas a la hora de negociar la acogida de toda la amalgama de congresos pequeños, medianos y micros que están en cartera y que movilizan entre 3.000 y 10.000 participantes. Cifras que están muy alejadas de las grandes citas del sector, como el Mobile World Congress (MWC), pero cuyo impacto económico agregado es parecido.

El presidente Quim Torra en una imagen de archivo / EUROPA PRESS
El presidente Quim Torra en una imagen de archivo / EUROPA PRESS

Explican que en este trimestre del año se negocian los eventos que se organizarán a uno y dos años vista, pero que cerrar acuerdos con los interesados ahora es más complicado que nunca. “Todo está en stand by”, lamentan las fuentes consultadas.

Lisboa y Málaga

Se sienten abandonados por la Generalitat y deben competir con territorios como Lisboa, donde las Administraciones Públicas han iniciado una campaña para fomentar la atracción de este tipo de congresos. Además, sufren la competencia del resto de capitales europeas y de ciudades españolas como Madrid o Málaga.

Recuerdan que Turismo de Barcelona, ahora presidida por el Gremi d’Hotels, trabaja desde hace décadas para situar a la capital catalana como un destino del turismo de negocios. Los empresarios del sector valoran que la actividad no se podrá mantener sólo con las visitas de ocio, y defienden que se debe proteger la diversificación.

Pero, de nuevo, esto implica una colaboración con un Gobierno de la Generalitat que no se da. El empresariado lamenta que tampoco la esperan en el corto plazo ante la deriva política de Cataluña.