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Los últimos presidentes del BCE, Christine Lagarde y Mario Draghi / EP

Los complicados equilibrios de la banca para seguir ganando dinero

El escenario prolongado de tipos de interés históricamente bajos seguirá presionando las cuentas de los bancos al menos los dos próximos años

9 min

“Me gustaría ser optimista… pero me temo lo peor”. Sin perder su sempiterna sonrisa, el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, se refería así a la perspectiva de que los tipos de interés en la zona euro muestren algún síntoma de repunte a lo largo no ya del ejercicio que acaba de comenzar sino, incluso, del siguiente. El temido escenario prolongado de bajos tipos parece dispuesto a quedarse al menos durante dos años más. Y los bancos empiezan a tener que recurrir a inusuales equilibrios para mantener sus beneficios dado que, como apuntan los expertos, con los tipos así “es imposible ganar dinero con el negocio puramente bancario”.

Por primera vez en tres años, el beneficio agregado de la gran banca en España disminuyó en relación con el registrado el ejercicio precedente. Algo más de 3.000 millones de euros en términos absolutos, un 19%.

Es cierto que la mayoría ha tenido circunstancias particulares que han propiciado estos retrocesos. En el caso de BBVA y Santander, ajustes provenientes de sus activos en el exterior; para Caixabank, los costes derivados de una nueva reducción de plantilla. Pero el denominador común en todos ellos ha sido la dificultad para mantener los márgenes en niveles que les permitan hacer rentable el negocio tradicional.

Difícil hacer banca

“El pasado fue un año en el que las entidades financieras transitaron por un terreno en el que es difícil hacer banca”, apunta Santiago Carbó, catedrático de Economía de Cunef y director de estudios financieros de Funcas, que también apuesta por que la situación se prolongará más allá de 2020.

José Carlos Díez, profesor de Economía de la Universidad de Alcalá de Henares, destaca por su parte que las cifras de resultados publicadas por las entidades financieras no muestran un deterioro de los stocks de crédito pero sí unos márgenes de intermediación claramente a la baja como consecuencia de la evolución de la curva de tipos.

En la mayoría de los casos, el margen de intereses se ha incrementado entre el 1% y el 2%.

La alternativa de los productos

Puestos a salvar la cuenta de resultados, los gestores bancarios han recurrido a otros modelos de negocio, especialmente a productos como las carteras de valores, los fondos de inversión y de pensiones y los planes de pensiones, en los que la mayoría de las entidades ha logrado buenos resultados. Otro de los socorridos recursos ha sido el de las comisiones, que han subido en la mayor parte de las entidades para aquellos clientes no vinculados o bien se han endurecido los criterios para otorgar esta consideración (en el pasado, prácticamente con la nómina era suficiente).

Entre los salvavidas más recurrentes ha destacado especialmente el de los seguros. “A nosotros tener seguros y fondos de inversión nos permite actuar con prudencia porque trabajamos con la hipótesis de que los tipos bajos se van a quedar mucho tiempo”, admitía el presidente de Caixabank, Jordi Gual.

Su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, ponía en valor la posición de la entidad en el ramo de vida. “Tenemos una cuota de mercado del 20%, eso no lo tiene nadie”, apuntó, al tiempo que reconoció que “todo el negocio de fuera de balance es una parte sustancial de Caixabank, que nos va a permitir soportar la presión en el margen de intereses”.

Nuevos desafíos

En este sentido, Carbó apunta que la venta de productos es una alternativa a tener en cuenta aunque también advierte de que “los efectos no son inmediatos, lleva su tiempo”. Paradójicamente, Bankinter sacará del perímetro su negocio asegurador, Línea Directa, cuya salida a Bolsa someterá a votación en la próxima junta de accionistas.

La consejera delegada, María Dolores Dancausa, asumía que esta circunstancia romperá en 2020 la racha de siete años consecutivos en los que la entidad financiera ha sido capaz de batir sus resultados, aunque se dio un plazo de entre dos y tres años para recuperar los beneficios que dejará de apuntarse por esta vía.

Pero el de los tipos no es ni mucho menos el único desafío que deberá afrontar la banca durante los próximos años. Los expertos destacan la creciente competencia que llega desde los gigantes tecnológicos (los denominados GAFA, en alusión a Google, Apple, Facebook y Amanzon) y también la complejidad de los negocios en el exterior, toda vez que la diversificación geográfica viene a ser otra forma de tratar de sortear la trampa de los tipos bajos. Santander, BBVA y Sabadell han padecido en sus cuentas estos efectos, con inoportunos ajustes que han impactado negativamente en los resultados.

El mercado quiere fusiones

Tampoco conviene olvidar las exigencias regulatorias, que cada vez condicionan más el negocio bancario. “El Banco Central Europeo insiste mucho en que las entidades deben seguir saneando sus balances y reduciendo aún más los costes”, recuerda Carbó. Ante la situación de los tipos, las entidades también han aprovechado para avanzar en estos aspectos, con una significativa mejora en las ratios de eficiencia, una reducción de la morosidad (muy notable en algunos casos) y un esfuerzo por sacar del balance activos improductivos (la mayoría ha reducido el volumen de adjudicados del ámbito inmobiliario).

Además del BCE, el mercado también recuerda a las entidades la imperiosa necesidad de reducir costes. Al menos, así lo constató el presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu, quien señaló que los inversores presionan para que haya un proceso de consolidación en el sector y que lleguen nuevas fusiones. Incluso no descartó que la entidad que preside participara en él, aunque días después enfriara esa posibilidad durante la presentación de sus resultados (que derivaron en un notable desplome bursátil superior al 13%).

Pérdida de calidad

A este respecto, José Carlos Díez señala que una fusión no siempre es una medida que conduzca al recorte de costes. “Puede que a medio plazo lo sea pero, en un primer momento, un proceso así tiene un coste y no es pequeño”.

Para otros expertos del sector, la concentración es la única salida a esta complicada encrucijada, “incluso sin tener mucho en cuenta la posible complementariedad entre las entidades”, señala un ex ejecutivo de banca. “Con los ajustes laborales que se han hecho se han reducido costes pero también se ha perdido mucha calidad en el servicio”.

Con todo, en 2019 la banca española salvó los muebles, en algunos casos incluso mejor de lo esperado. Lo difícil será repetir la fórmula, dado que lo que no va a cambiar a corto plazo va a ser la política monetaria del BCE. “Con economías como la alemana y la francesa que afloran cifras de crecimiento tan débiles, cualquier subida de tipos les sumiría en una complicada recesión”, apunta Díez. Algo que ratifica la actitud del presidente de Bankia de temerse lo peor. En realidad, todos lo hacen aunque en lo que también coinciden es en descartar movimientos del tipo compra o fusión. La cuestión será ver por cuánto tiempo.

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