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Interior de una vivienda compartida / CG

El 'co-living', ¿moda o necesidad?

La vivienda compartida es una tendencia en alza que también se manifiesta en Barcelona como consecuencia del constante incremento del precio de la propiedad

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El modelo de co-living implica compartir un espacio donde vivir. La tendencia ya se aplica a ciudades como San Francisco, Nueva York, Ámsterdam y Berlín y podría llegar a Barcelona, aunque ya se manifiesta de diversas maneras.

El presidente de la federación inmobiliaria Fiabci Spain, Ramon Riera, asegura que “el co-living es un invento de palabras para generar normalidad, pero si los salarios fueran dignos no hablaríamos de co-living, sino de acceso a la vivienda”.

La ‘novedad’ para Barcelona

En el lanzamiento de la próxima edición de la Barcelona Meeting Point (BMP) --la feria del sector inmobiliario que se realizará del 25 al 28 de octubre-- se ha revelado la intención de captar este concepto para la capital catalana.

Riera considera que los políticos y empresarios “inventan nuevos modelos y posibilidades, pero la gente lo hace por necesidad, porque no puede afrontar gastos de mantenimiento y no se puede acceder a una vivienda de alquiler ni menos de compra”.

Modelo empresarial

“El co-living puede servir para atraer empresas innovadoras pero la clave es que ofrezcan salarios elevados”, explica el economista José Carlos Díez.

El modelo se importa de Silicon Valley (California), donde se pagan los salarios más altos de Estados Unidos y donde el acceso a la vivienda es complicado. Allí, el coste medio de un piso de una sola habitación es de unos 2.850 euros. Las start ups norteamericanas han ideado entonces la compra de grandes casas para ponerlas en alquiler compartido, lo que baja el coste a unos 400 euros por una habitación, con la condición de compartir el resto de la casa. 

Los 'millennials', ¿no quieren propiedades?

La idea de la vivienda compartida no es muy diferente de lo que se implementa ya en Barcelona y otras ciudades europeas. La diferencia, según explica Díez --al menos en el modelo estadounidense--, radica en que los co-living apuntan a profesionales jóvenes nómadas con altos salarios y que viven en espacios compartidos “por elección propia, porque es temporal”.

Fernando Conde, el presidente de Newland, cree que “los millennials ya no entienden las viviendas como propiedades, sino como usuarios”, y que desde ese punto de vista, el próximo congreso del sector inmobiliario en Barcelona intentará enfocarse en “entender hacia dónde va el modelo, porque si no se entiende el mercado se pueden cometer errores graves”.

Necesidad de nuevos modelos

El debate sobre las posibilidades económicas de los millennials, la imposibilidad del acceso a la vivienda y el supuesto modelo de co-living se tratarán en la próxima feria del sector inmobiliario en Barcelona, donde el principal objetivo será, según lo avanzado por la organización, captar nuevos inversores inmobiliarios extranjeros.

En Barcelona, el porcentaje de transacciones que se hacen en el ámbito internacional es del 14%, según la patronal inmobiliaria. Lo preocupante, aseguran, es "la mancha de aceite que genera la subida de precios en los barrios caros, es decir, que ese aumento se expande a las zonas limítrofes”. Desde la patronal insisten en que la subida de precios es la que marca la geografía y el modo de vida de las personas.