Oficinas principales de BBVA y Banco Sabadell / FOTOMONTAJE CG

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Business

La apuesta catalana de BBVA (con permiso de Caixabank)

Con la operación de fusión con Banc Sabadell completa la integración de la mayoría de entidades financieras autonómicas, que empezó con Banca Catalana

22 noviembre, 2020 00:00

Un banco global y pendiente de las nuevas tecnologías, con su presidente Carlos Torres como gran valedor de las fintech, con las que quiere colaborar, pero “apegado al territorio” y con la voluntad de servir a las zonas económicas más dinámicas. Con esa voluntad encara el BBVA la operación de fusión con Banc Sabadell en un camino que acaba de iniciarse. Esa apuesta catalana consolidará un hecho, y es que será la gran entidad en Cataluña, con permiso de Caixabank, después de haber integrado a la mayoría de cajas catalanas. Inició este camino con Banca Catalana, la entidad que presidió Jordi Pujol, investigado por el Banco de España desde los primeros 80, un conglomerado de bancos cuya mayoría del capital compró en un ya lejano 1984 el Banco Vizcaya.

Mientras una parte del nacionalismo catalán lamenta esas pérdidas, al entender que todo el poder financiero de España se concentrará en Madrid, --con la Generalitat totalmente ajena a la operación--, otra interpretación, la que se realiza desde sectores económicos catalanes, pone el acento en las oportunidades que se abren para profesionales del sector y para los ciudadanos en general. Los más optimistas señalan que podrán contar --si la fusión fructifica-- con una entidad fuerte y solvente. Se trata de “quitarse la barretina y mirar al futuro con la frente alta, sin complejos”, se señala.

El presidente de BBVA, Carlos Torres / EP

El presidente de BBVA, Carlos Torres / EP

Hasta el 40% del mercado catalán

El BBVA intentará competir con Caixabank, que, tras absorber Bankia, liderará el mercado español por volumen de activos. Con la adquisición de Banc Sabadell, el grupo resultante contará con casi 600.000 millones de activos, sólo por detrás de la nueva Caixabank, con 665.470 millones, mientras que Santander aparece como tercera entidad con 352.296 millones de euros. En Cataluña, sin embargo, tendrá una cuota de mercado mayor que la del futuro líder del país al alcanzar el 40%. BBVA partía con el 23% y el 17% del Sabadell pasaría por encima del 36% de cuota de su rival.

Ese mayor peso lo ha logrado la entidad que preside Torres en la última década, producto de las adquisiciones de cajas de ahorros, en un proceso que arrancó con la crisis financiera y económica de 2008. Culminó con los gobiernos en la Generalitat presididos por Artur Mas y con el consejero de Economía, Andreu Mas-Colell. La joya de la corona fue la adquisición de Catalunya Banc, la entidad resultante de la suma de Caixa Catalunya, Caixa Tarragona y Caixa Manresa. Eso se produjo en 2015, en un proceso en el que estaba al frente de la entidad en Cataluña Xavier Queralt.

 

 

Puig desea que la fusión BBVA y Sabadell no signifique reducir empleos / EP

Sin obra social, pero con recursos para proyectos

Y se sumó a la operación de 2012, en la que el BBVA se quedó, por un euro, Unnim, la entidad que había surgido con la fusión de Caixa Terrassa, Caixa Sabadell y Caixa Manlleu. Cuando vio la oportunidad, el segundo gran banco español en ese momento “apostó por Cataluña, por su dinamismo económico”, aseguran fuentes financieras. La entidad buscaba mercados en los que pudiera crecer, y en Cataluña se abría una autopista para ello.

Esa “apuesta catalana” ha tenido consecuencias para todo el territorio español, porque la fusión de cajas y las adquisiciones por parte de los bancos ha dejado las obras sociales olvidadas o, simplemente, suprimidas. En el caso del BBVA, fuentes de la entidad recuerdan que existe una fundación de las “viejas cajas catalanas”, que trabaja con la mentalidad de las obras sociales, pero lo hace por proyectos concretos --educativos, profesionales o artísticos--. Con todo, cuenta con unos fondos muy limitados y lejanos al impacto que tenían los grupos financieros originales y se quedan a años luz del músuclo de la Fundación Bancaria la Caixa. 

En el caso de Catalunya Caixa, heredó unos importantes activos de carácter social ligados al territorio. Por ahora sigue en marcha la Fundación Catalunya La Pedrera, surgida en 2012, con un patronato que se desgajó antes de la compra de CatalunyaBank por parte del BBVA. Es, de hecho, la antigua Catalunya Caixa, sin la actividad financiera, que tiene un carácter de fundación. Tiene intereses culturales, como la gestión, precisamente, de este edificio de Gaudí; y sobre el medio ambiente --territorios protegidos en muchas comarcas catalanas--, la investigación y el desarrollo personal.

Ayuda a la Generalitat

¿Hay una querencia especial del BBVA por Cataluña? La hay “por los territorios con economías potentes y con potencial”, señalan las fuentes financieras consultadas. Su colaboración en el pasado recente es voluntariosa, pero limitada. Ocurrió en julio de 2010, con unas necesidades apremiantes de tesorería por parte de la Generalitat, que, aunque había logrado una buena recepción entre los inversores internacionales, no podía acceder a los mercados una vez cerrados por la crisis griega. Fue el disparo de salida de la gran crisis económica que sufriría España y las arcas públicas de la comunidad sufrían. En ese momento, el BBVA acudió a la llamada del consejero de Economía, Antoni Castells, con la firma, liderando el crédito junto a La Caixa, por valor de 1.000 millones de euros.

Lo hicieron junto a otras entidades como Caja Madrid o Banc Sabadell y la mayoría de cajas catalanas, pero no acudió el Santander, hecho que creó un gran malestar entre la Generalitat y la entidad. BBVA también colaboró con la Generalitat en informes sobre la economía catalana, que se presentaban por parte del presidente catalán en actos solemnes, con la presencia de especialistas. Otra cuestión puramente institucional. 

Un consejo asesor ligado a la economía local

Las repercusiones políticas de esa entrada del BBVA, casi diez años después de mostrar ambición por ganar cuota de mercado en Cataluña, se verán a corto y medio plazo, en función de cómo actúe la entidad resultante --si se alcanza la fusión del Sabadell--. También entran en juego las sedes corporativas, ya que los independentistas no han tardado en reclamar que se radiquen en Cataluña. Con todo, ni siquiera el Sabadell la tiene fijada en su ciudad natal. Fue el primer grupo en mudar la sede social y fiscal a Valencia en el momento más duro del envite nacionalista, a finales de 2017. 

Pedro Fontana, nuevo presidente del consejo de administración de Areas

Pedro Fontana, nuevo presidente del consejo de administración de Areas

BBVA cuenta un consejo asesor en la comunidad con proximidad al tejido económico y empresarial catalán. Está presidido por Ignacio Ferrero, presidente de Idilia Foods, la antigua Nutrexpa. Sí es cierto que con la fusión con Banc Sabadell, la entidad catalana podría perder el nombre, como ya ocurrió con Banca Catalana. Es decir, que todos estos grupos de origen catalán queden bajo el paraguas de BBVA, y sólo aparezca como un referente propio --en un mundo globalizado y sin barretinas--.

Quien ejemplifica todo ese proceso es un hombre que lo ha sido todo en Cataluña: Pedro Fontana, expresidente del Círculo de Economía. Fue presidente de Banca Catalana, entre 1994 y 1999 --en el 2000 la entidad que había presidido Jordi Pujol quedó definitivamente sepultada bajo el manto del BBVA sin ningún signo externo-- y fue director general del BBVA en Cataluña hasta 2009 y presidente del Consejo Asesor de la misma entidad en Cataluña. Desde 1984 hasta ahora, el círculo se cierra con el BBVA como el gran referente español que adquiere entidades catalanas.