Fotomontaje con Sergio Fuster, el CEO de Raventós Codorníu, y la bodega de la compañía en Napa Valley

Fotomontaje con Sergio Fuster, el CEO de Raventós Codorníu, y la bodega de la compañía en Napa Valley Crónica Global

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Codorníu malvende su bodega de California: el 'agujero' de 20 millones que acelera la salida de Carlyle

La venta de Artesa Winery se cerró en agosto y no llegó a reflejarse en los resultados récord que la compañía que preside Sergio Fuster presentó hace unas semanas

Más información: Codorníu culpa a Freixenet de la crisis del cava por la retirada de botellas en 2024

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Hace unas semanas, Raventós Codorníu sorprendió al presentar unos resultados récord en plena crisis del cava. Sin embargo, poco después trascendió que la compañía había vendido su bodega de California, Artesa Winery. Ahora este medio ha podido saber que, además, lo ha hecho a precio de saldo.

Según el medio Napa Valley Register, la operación con el Grupo Boisset se ha cerrado este agosto en 40 millones de dólares (unos 34,5 millones de euros al cambio de entonces).

Una cifra notablemente inferior al valor que este activo tenía en los balances de la compañía, a los que ha tenido acceso Crónica Global: 56,5 millones de euros en junio de 2025, las últimas cuentas disponibles en el Registro Mercantil.

La venta, por tanto, deja una diferencia de más de 20 millones respecto al valor contable del activo. Un impacto que previsiblemente quedará reflejado en las cuentas que el grupo deposite tras el cierre del actual ejercicio, en junio de 2027.

Si no hicieron mención a esto en la rueda de prensa de septiembre es porque se cuidaron mucho de presentar ante los medios los resultados cerrados a junio de 2026, dejando fuera el impacto de esta desinversión. Una maniobra que ya no podrán repetir en el siguiente cierre.

Así, todo apunta a que la operación acelerará los planes de salida de la compañía por parte de Carlyle, su accionista mayoritario, propietario del 68% de Raventós Codorníu. Deberá desprenderse de la compañía más pronto que tarde, antes de que el impacto de la venta de Artesa, adquirida en 1991, quede negro sobre blanco en las cuentas.

El CEO de Raventós Codorníu, Sergio Fuster

El CEO de Raventós Codorníu, Sergio Fuster Europa Press

La versión de Codorníu

A las consultas de este medio, Raventós Codorníu no ha querido confirmar ni desmentir el precio de la operación.

También ha negado que exista un "agujero" contable y se ha limitado a señalar que, tras la venta, será sencillamente "una empresa más pequeña". Los activos de Artesa, explican, aportaban unos 3 millones al Ebitda del grupo, que totaliza 46 millones.

La histórica bodega ha aclarado, además, que se han vendido los activos, no la sociedad, y que la operación responde a su estrategia de simplificar su estructura y reforzar su presencia en España y Argentina.

Hay otro apunte contable que conviene tener en cuenta. En 2017, Codorníu Napa concedió un crédito de 6,85 millones a su compañía matriz. Aproximadamente un millón ya se había amortizado, pero queda por saber si el saldo pendiente de esa deuda está incluido o no en los 40 millones de dólares por los que se ha cerrado la venta.

Imagen de archivo del exterior de la sede de Codorniu

Imagen de archivo del exterior de la sede de Codorniu Cedida

¿Por qué ahora?

¿Por qué se ha vendido ahora? En 2024, la bodega de California cerró en números rojos, tanto en el resultado de explotación como en el balance después de impuestos y amortizaciones. Además, acumulaba 24 millones en reservas negativas, una cifra que demuestra que las pérdidas probablemente venían de muy atrás.

En 2025, en cambio, logró un tímido regreso a los beneficios, por lo que lo más probable es que hayan aprovechado ese respiro para vender y hacer caja.

A esta coyuntura favorable para la bodega hay que sumar, además, el mal momento que atraviesa el sector del cava, y del alcohol en general, que tampoco invita a esperar a que aparezca una oportunidad mejor.

'Crisis? What crisis?'

Sin embargo, en la última presentación de resultados, Sergio Fuster, CEO de Raventós Codorníu, llegó a negar incluso que existiera una crisis del cava y achacaron el mal momento que vivía el sector a la decisión de su principal competidor, Freixenet, de retirar 40 millones de botellas del mercado en 2024.

Lo cierto, como ahora es conocido, es que los resultados récord que presentaron --con el mejor beneficio de su historia, 14 millones de euros; y un récord histórico de ventas, de 234 millones-- tenían trampa.

Lo que parecía una excepción en un sector en crisis empieza a revelarse como otra muestra más de la magnitud de la tragedia.