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El IESE Business School es una de las escuelas de negocios más prestigiosas de Europa. Opera bajo el paraguas de la Universidad de Navarra y sus docentes son profesionales del mundo empresarial que, según la propia institución, emplean casos reales de sus compañías para enseñar a sus alumnos.

La reputación del IESE llega, en cierto modo, a apadrinar los proyectos de su claustro. El uso de los símbolos, instalaciones y herramientas de la escuela aporta un valor intangible a los negocios particulares. Esto puede generar que algunos matriculados opten por invertir o asociarse con sus maestros.

Sin embargo, cuando los estudiantes pasan de analizar decisiones empresariales en el aula a involucrarse directamente en la compañía carecen de salvaguardas del centro. Al no existir una advertencia explícita sobre esta desvinculación, se genera un vacío: si la empresa fracasa, los inversores quedan desprotegidos.

Hunger Brands

Hunger Brands SL es la representación de este conflicto. Un profesor del IESE es uno de los cofundadores de esta sociedad dedicada a la gestión de dark kitchens (cocinas fantasma). Según fuentes de la empresa, cuatro de los inversores fueron alumnos del docente en cuestión.

Hunger Brands gestiona varias marcas de comida a domicilio

Asimismo, una fuente vinculada al IESE —aunque no partícipe de forma directa en la escuela—, que recibió el proyecto con intención de captarlo como inversor, ha revelado a Crónica Global que se utilizaron elementos como el correo electrónico corporativo o las aulas de la institución para enviar documentos y hacer presentaciones de un negocio privado. Este confidente considera que la escuela mancha su reputación al tolerar estas prácticas.

Algunos de los inversores confirman que el proyecto les pareció especialmente atractivo al haberlo conocido en el marco del IESE y con la participación de su profesor. También reafirman la utilización de recursos del centro para reuniones con el objetivo de captar financiación.

Uso de herramientas corporativas

Por su parte, fuentes de la escuela consideran que “el IESE es como la casa de los docentes, por lo que es normal que puedan utilizar las instalaciones”. Además, no opinan que el uso del email del centro sea “un problema”, pues argumentan que puede tratarse de algo involuntario.

Pese a esta postura, al normalizar el uso de sus aulas y correos para fines privados, la institución admite indirectamente una infracción de sus propios manuales de prevención de riesgos. La política interna del IESE obliga a la directiva a ejercer el "debido control" sobre sus empleados, exigiendo una separación absoluta entre los recursos académicos y el lucro particular de su claustro.

En paralelo, desde el centro sentencian que “IESE no ha autorizado el uso de su nombre, marca o reputación institucional con la finalidad de captar inversión privada para Hunger Brands”. Aunque no consideran que haya un “conflicto de interés”, rechazan la práctica que su profesor llevó a cabo.

Falta de protección

En conversaciones con este medio, fuentes institucionales de la escuela de negocios afirman que desean que sus profesores hablen de sus empresas. Es por ello que permitieron al docente publicar un paper en su plataforma, así como impartir clases magistrales sobre sus estrategias comerciales.

Uno de los edificios del campus del IESE en Barcelona IESE Business School

El problema es que la ausencia de un deslinde oficial y explícito en el aula genera confusión, ya que choca frontalmente con el apadrinamiento implícito que suponen el uso de las instalaciones y herramientas corporativas. Al final, si la empresa cae, el IESE no se hace responsable; algo que, por otra parte, la propia institución se encarga de dejar claro.

Tomar las riendas

De vuelta al caso de Hunger Brands —empresa con la que el centro educativo niega cualquier tipo de vínculo—, existe un episodio que expone la gravedad de la situación. Fuentes de la compañía explican que, debido a una situación financiera excepcional, el profesor tuvo que hacerse con las riendas y postularse oficialmente como administrador.

Sin embargo, a sabiendas de la deriva económica de la empresa, rechazó firmar el cargo. Siempre según el relato de las mencionadas voces, el docente no quiso poner en riesgo ni el prestigio de la escuela ni el suyo personal, a pesar de que cuatro inversores inyectaron capital en un proyecto cuyo único nexo común era haber sido sus alumnos.

Esta crisis interna colocó al profesor en un conflicto de intereses, donde prefirió blindar su posición antes que responder ante las personas afectadas y el dinero invertido.

Vulneración del ‘compliance’

El aval tácito del IESE ante estos negocios vulnera numerosos artículos de su propio compliance. En concreto, el uso de su plataforma académica choca con el artículo 10.3 de la Normativa sobre el Profesorado de la Universidad de Navarra, que prohíbe actividades externas que requieran el aprovechamiento de la propiedad intelectual de la universidad para fines privados concurrentes.

El artículo 10.3 de la Normativa sobre el Profesorado de la Universidad de Navarra prohíbe actividades externas que requieran el aprovechamiento de la propiedad intelectual de la universidad para fines privados concurrentes a Normativa sobre el Profesorado de la Universidad de Navarra

Asimismo, permitir el uso de correos y aulas viola la obligación de la dirección de ejercer el 'debido control' estipulado en su Política de Compliance General.

Versión oficial del IESE

A petición de este medio, la escuela de negocios ha aportado su postura oficial, desmarcándose por completo de la operativa de Hunger Brands. Desde el IESE aseguran que la institución no gestiona, supervisa ni participa en dicha sociedad, y recalcan que jamás autorizaron el uso de su marca o reputación para captar inversión privada.

Aunque defienden que sus profesores desarrollen actividades profesionales externas, al ser algo habitual en el sector, insisten en que éstas deben mantenerse totalmente separadas de la actividad institucional y cumplir estrictamente las normas internas sobre conflictos de interés.

Asimismo, aclaran que la publicación de un paper o material docente tiene fines puramente educativos, por lo que nunca constituye un aval, recomendación o respaldo comercial para la captación de fondos.

Finalmente, la escuela señala que cuenta con mecanismos y canales internos para revisar con rigor cualquier uso inadecuado de sus recursos, motivo por el cual rechazan hacer comentarios públicos sobre disputas societarias privadas o situaciones individuales.

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