Fotomontaje de Tatxo Benet en los campos floridas de Aitona, con una caja de fruta y el logo de su empresa 'Aitona Gourmet'
Aitona, el pueblo de Lleida "en alerta" por los impagos de Tatxo Benet
El fundador de Mediapro, que hace cinco años montó una empresa de frutas en este municipio para dar trabajo a sus sobrinos, llevaría meses sin cumplir con sus proveedores
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Un paisaje al más puro estilo far west adorna la carretera de camino a Aitona, uno de los últimos pueblos de Lleida antes de cruzar la frontera aragonesa.
Un cartel descolorido recuerda a sus puertas que se trata de un "municipio de la República Catalana", para quien pueda confundir aquello con Arizona.
También dan la bienvenida a la localidad varios elementos decorativos, ya en la primera rotonda, que dejan bien claro que allí se vive de la fruta.
Su escaso turismo se basa principalmente en la floración de los melocotoneros, que a finales de febrero tiñen los campos contiguos de rosa, y hasta sus gegants tienen forma de tomates y manzanas.
Zona de trabajo temporal
La población aitonense se llega a doblar en verano por la llegada de temporeros, la mayoría de ellos magrebíes y pakistaníes.
Y principalmente cuatro empresas, que tienen sus enormes plantas a la entrada y salida de este pueblo de 2.500 habitantes, se reparten el business.
Árboles frutales de Aitona EFE
No es algo exclusivo de Aitona, pues estas compañías compiten con otras tantas de los pueblos vecinos de Soses, Alcarràs --que da nombre a la película que representó a España en los premios Óscar de 2022 y que trata la vida agrícola de la zona-- o Fraga, ya en la provincia de Zaragoza.
Pero sí fue el lugar que llamó la atención del empresario ilerdense Tatxo Benet, fundador de Mediapro junto a Jaume Roures y actual presidente de la patronal Femcat, para entrar en el negocio de la fruta hace alrededor de cinco años. Es la villa en la que nació su madre.
"Capricho altruista"
No todos le conocen en un municipio con un alto porcentaje de inmigración --la principal carnicería del pueblo es halal--, y "los de toda la vida", que saben perfectamente quién es y suelen tener como punto de encuentro el bar-restaurante Casa Conrado, dicen no haberle visto jamás por allí.
Y eso que en su día quiso involucrarse con la vida del municipio, donde financió la celebración de ferias medievales, fue pregonero de la Fiesta Mayor y apadrinó árboles frutales en las campañas de promoción turística de la floración.
Sí ponen cara perfectamente a sus dos sobrinos, Anna y Arnau Benet, que son quienes llevan el negocio.
Iglesia y plaza mayor de Aitona (Lleida)
Los empresarios de la zona explican que, "cuando le sobraba el dinero", decidió apostar por Aitona Gourmet y, de paso, colocar a los hijos de su hermano mayor, de quien está a nombre la empresa.
Fue un "capricho altruista", añaden, como la deficitaria librería Ona o el Museu de l'Art Prohibit de Barcelona, que tuvo que cerrar tras un prolongado escrache sindical.
En decadencia
Algunos empresarios de la zona aseguran a este medio que el negocio "funcionó bien" durante sus primeros años de vida, bajo la sociedad Aitona d'Agricultura SL, tras comprar las naves ya existentes a otro grupo empresarial.
Los números lo desmienten: en 2023, Benet inyectó 2 millones a fondos propios, porque la empresa se encontraba con patrimonio negativo y en causa de disolución.
Este último año la empresa ha dejado de recolectar su propia fruta, y la vende a una empresa de la competencia. Sólo se dedica al canal online, a través del cual manda paquetes de cerezas, paraguayos, melocotones, nectarinas y demás frutas veraniegas con hueso.
Este repliegue en el negocio se debería, explican fuentes cercanas al empresario, a problemas de liquidez, lo que también podría explicar los múltiples impagos a proveedores que mantienen "en alerta" a varios negocios del pueblo.
Impagos
Así lo detallan empresarios del municipio, así como algunos de los propios afectados que prefieren que se desconozca su identidad.
Son empresas que comercian con cajas, gasoil, productos especializados y vehículos, no únicamente de Aitona sino también de municipios como Mollerussa o Tamarit de Llitera, este último en Aragón.
Aseguran que dejó de pagar a sus proveedores hace unos pocos meses, coincidiendo con la decisión de alquilar parte de su planta a una empresa de la competencia, y añaden que sus deudas rondarían entre 200.000 y 250.000 euros.
El CEO de Mediapro, Tatxo Benet, durante la segunda edición de ‘Business Sport Forum’, a 6 de junio de 2024, en Madrid (España). Europa Press
Una cantidad que, tratándose de un "empresario prestigioso" a ojos del pueblo, ha dado mucho que hablar.
Dejando una imagen nefasta de Benet entre los empresarios de la comarca del Segrià, que conocen perfectamente esta circunstancia y tildan de "lamentable", aunque otros apuntan que en el sector sucede "más habitualmente de lo que debería".
Sin beneficios
Según las últimas cuentas disponibles, por otra parte, la empresa no ha generado beneficios en ningún ejercicio desde su fundación.
Las pérdidas acumuladas a cierre de 2023 superan los 1,89 millones de euros, y solo ese año registró un resultado negativo de 620.131 euros, sobre una facturación de 1,19 millones.
Es decir, que el grupo sobrevivió durante años únicamente por las aportaciones personales de Tatxo, lo que para los empresarios de la zona quiere decir que "se ha cansado de poner dinero y financiar caprichos".
La supervivencia de Aitona Gourmet, en este sentido, también ha sido posible gracias a las deudas que contrae con otras empresas de Benet.
En concreto, las últimas cuentas reflejan un pasivo de 2,5 millones a largo plazo y 1,08 millones a corto plazo.
Pese a que la facturación ha crecido desde la fundación de la empresa, también lo han hecho los gastos, impidiendo llegar al umbral de rentabilidad.
En 2023, reflejan las citadas cuentas, Tatxo desembolsó 762.000 euros en los sueldos de sus dos decenas de empleados, que ahora se reducen a cuatro, dos de ellos sus sobrinos Arnau y Anna.
Segunda herida en Lleida
Esta es, por otra parte, la segunda herida del fundador de Mediapro en Lleida.
La primera fue la desaparición de la histórica UE Lleida, club que llegó a militar en Primera División en los años noventa y fue capaz de ganar al Real Madrid y al FC Barcelona.
Dejó en 2010 una deuda de 28 millones de euros que acabó con la refundación del club.
Desde entonces, ha pasado por un concurso de acreedores, dos cambios de nombre, impagos reiterados a la plantilla, impagos a la Seguridad Social, una petición de prisión para su expresidente Albert Esteve, y varios descensos consecutivos.
Este verano el club desaparecerá tras su incapacidad de recuperarse de la mano de Tatxo, como podría sucederle también a Aitona Gourmet.
Futuro incierto
Y es que el empresario está en el punto de mira por el lento declive de Mediapro, gigante audiovisual que él mismo fundó junto a su partner in crime Jaume Roures.
La empresa que otrora atesoró la mayor parte de los derechos audiovisuales deportivos de Europa ha terminado con unas deudas mastodónticas, controlada por un desconocido grupo chino y con Benet y Roures fuera de la empresa por el errático rumbo de su dirección.
Una mala gestión que ya deja huella, también, en los campos rosados de un pueblo que las guías rurales apodan el Japón catalán por sus postales de flores y frutas adornadas con boires entintades de capvespre, como escribió el poeta Rosselló-Pòrcel.
Un pequeño municipio donde, en cualquier caso, prima hoy la dejadez, con fachadas devastadas y zombies vagando por sus callejones en evidente estado de embriaguez a plena luz del día, mientras un mendigo duerme a las puertas del ayuntamiento y Conrado prepara los menús para los pocos aborígenes de Aitona que aún soportan este pueblo.