Marc Hervás, Sustainability Manager de MB92 Group

Marc Hervás, Sustainability Manager de MB92 Group Gala Espín Barcelona

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Marc Hervàs (MB92): "Las diferencias en sostenibilidad provocan competencia desleal en el sector"

El sustainability manager de MB92, astillero de propiedad de Squircle Capital, lamenta que mientras unos astilleros invierten en procesos sostenibles, otros generan cierta "competencia desleal" reduciendo costes a costa del impacto ambiental

Sin embargo, destaca que cada vez hay más propietarios jóvenes de yates de lujo, que muestran un mayor interés por los temas medioambientales

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MB92, el astillero propiedad de Squircle Capital, avanza en la gestión de residuos con la puesta en marcha de un nuevo centro de reciclaje en el Port de Barcelona, presentado el pasado jueves junto a BCN Port Innovation y Pinmar. El proyecto está centrado en dar una segunda vida al plástico en su actividad, especialmente el procedente de sus procesos de reparación.

El contexto del sector acompaña esta iniciativa. Al igual que el turismo de cruceros y el conjunto de la actividad marítima, el sector naval mantiene una tendencia al alza. En 2025, los astilleros privados españoles alcanzaron un nivel récord de actividad, con 65 buques en cartera de pedidos, lo que supone una inversión superior a los 3.000 millones de euros y el mayor volumen de los últimos 15 años, según datos del Ministerio de Industria y Turismo. Y a medida que crece la actividad, también lo hacen las exigencias medioambientales y del mercado.

Para analizar cómo evoluciona la sostenibilidad en este sector y los retos que afronta, Crónica Global conversa con Marc Hervàs, responsable de este ámbito en MB92, quien detalla a continuación los principales cambios que está viviendo la industria.

Marc Hervás, Sustainability Manager de MB92 Group

Marc Hervás, Sustainability Manager de MB92 Group Gala Espín Barcelona

-En una industria como la de los yates de lujo, ¿cómo lo hacen compatible con la sostenibilidad?

-Bueno, para empezar, nosotros no construimos barcos, somos 'refit', que es básicamente reparar, restaurar el barco para alargar el ciclo de vida. Nosotros "evitamos" que se tengan que construir más barcos, dando una vida prácticamente infinita a los que ya existen. Prácticamente, los yates no tienen desmantelamientos.

Otra parte interesante es que somos un sector puramente recreativo, no como el transporte marítimo, que es esencial. Entonces, en el refit se puede mirar mucho más la sostenibilidad. En el transporte quizás no puedes ser tan rígido porque sabes que deben transportar.

En cambio, los yates no tienen esa necesidad. Como son por gusto y ocio, ahí se mira mucho más por los estándares, que las cosas se hagan bien. Y también a nivel del astillero, se valora que los procesos sean correctos y buenos a nivel medioambiental.

-¿Cómo ha evolucionado la tecnología en las reparaciones hasta hoy?

-Hay partes que son similares, como la edificación, la eficiencia energética --para que se consuma menos combustible o que incluso se utilicen combustibles alternativos. Luego, está el tema de los materiales. Antes se utilizaban algunos muy concretos, provenientes de ciertas partes del mundo, lo que implicaba mucha huella de carbono para conseguirlos. Ahora se tiende a utilizar materiales más locales o alternativo.

Nosotros hemos hecho varios estudios para lograr reemplazar algunos materiales, buscamos alternativas, incluso sintéticas, pero que tuvieran la misma calidad. La idea es mantener el estándar de calidad, pero hacerlo más sostenible.

-¿Cómo ha cambiado la reputación de los astilleros y la percepción por parte de los clientes sobre este cambio?

-Hay de todo. Hay clientes que valoran la sostenibilidad y otros para los que no es una prioridad. En nuestro caso, yo creo que sí hemos podido posicionarnos como un astillero que estos temas los lleva con seriedad y con esfuerzo.

Sobre nuestra planta de reciclaje, por ejemplo, era un proyecto que teníamos desde hacía un tiempo. Habíamos intentado cambiar el plástico por paneles de aluminio, por material biodegradable, pero por seguridad y operativa no fue posible. El aluminio, por ejemplo, hacía que los trabajadores se quedaran encerrados como en una jaula y era perjudicial. A nivel medioambiental quizás podría ser mejor, pero no podíamos arriesgar la seguridad. Entonces sabíamos que íbamos a tener que quedarnos con el plástico.

El nuevo centro de reciclaje de plasticos de MB92

El nuevo centro de reciclaje de plasticos de MB92 Gala Espín Barcelona

-Y por esto vieron alguna alternativa para reutilizarlo...

-Sí, como no había posibilidad de cambiar a otro material, dijimos: “vale, tenemos que asumir esto, hacer una planta propia y gestionar el plástico nosotros”.

Pero vimos que para una empresa externa no tenía suficiente volumen. Si les dices que tienes 200 toneladas al año, te responden que otros clientes generan eso en un solo día, así que no les compensa encargarse solo de eso. Por eso tuvimos que hacerlo internamente. Ahora empezaremos a convertir esos plásticos reciclados en mobiliario.

-Esto ha sido con capital propio, ¿no?

-Sí, todo es privado, aunque hemos recibido el apoyo del Puerto de Barcelona, que nos dio el espacio y nos ayudó con los permisos, aunque se retrasaron un poco.

A cambio del apoyo, hemos puesto a disposición nuestras instalaciones para otras empresas que también quieran gestionar sus residuos.

-¿Cuánto generan de plástico?

-Nosotros generamos unas doscientas toneladas al año. Con usar la planta un día a la semana es más que suficiente, incluso menos. Nuestra idea es que otras empresas también puedan utilizar la planta.

La inauguración del centro de reciclaje de plasticos de MB92

La inauguración del centro de reciclaje de plasticos de MB92 Gala Espín Barcelona

-¿Qué otros proyectos tiene MB92 en lo relativo al medio ambiente?

-Ahora mismo tenemos de prioridad el agua. Ahora que más o menos ya tenemos encaminado la planta de reciclaje, el siguiente gran foco es el agua.

-¿Ve que la competencia también está apostando por este tipo de iniciativas?

-Yo creo que en el puerto se ha mejorado mucho. Las empresas interesadas tenemos un grupo de trabajo y movemos estos temas. Cada dos meses nos reunimos para explicar nuestros proyectos y otras iniciativas en común. Esto ha hecho que la comunidad esté trabajando en medidas colaborativas.

Otro proyecto que tenemos es en colaboración con el Club Natació Atlètic-Barceloneta (CNAB), que está en frente de nuestra sede. Consiste en coger el agua de las duchas, pasarlo a través de la calle para que llegue al astillero, y ahí hacerle el tratamiento. Estamos a medias del proyecto, ya hemos completado aproximadamente la mitad.

Ahora estamos empezando la obra dentro del astillero. La parte del centro municipal ya está terminada y ahora nos centramos en la siguiente fase.

-¿Y en descarbonización?

-Sí. En los últimos cinco años hemos reducido un 90% el consumo de diésel con un sistema de aerotermia, que básicamente es en las carpas con las que cubrimos el barco para darle temperatura y secar la pintura. Antiguamente se utilizaban calefactores que iban con combustible diésel.

Ahora hemos pasado a un sistema eléctrico --aerotermia, como en las casas--, todo es eléctrico, con energías renovables. También tenemos máquinas que lavan los gases que se quedan dentro de la carpa, con restos de disolventes, para sacar el aire limpio a la atmósfera. Y estas trabajan en conjunto: una limpia el aire y la otra calienta el recinto.

El centro de reciclaje de plasticos de MB92

El centro de reciclaje de plasticos de MB92 Gala Espín Barcelona

-¿No existe algún riesgo, por ejemplo, la transición a maquinarias eléctricas? Porque en el tema de baterías, por ejemplo, puede haber riesgos de incendio dentro de yates en el agua...

-Bueno en el refit estamos desde un taller, aunque la adopción de maquinarias eléctricas también es progresivo. Hace un par de años hicimos un barrido de toda nuestra maquinaria y contactamos con fabricantes para ver cuántas se podían electrificar.

Había máquinas que ni existían en versión eléctrica, o que no se podían convertir. Por ejemplo, los toros: en rampas con baches el propio fabricante no recomienda versión eléctrica porque la batería sufre. Eso hasta que la tecnología avance, es ir paso a paso. Pero las que sí tienen alternativa eléctrica, las vamos sustituyendo poco a poco o alquilando.

Y también está el tema de conectar los buques a tierra, para que no consuman en puerto. Desde hace quince años, los barcos que llegan a nuestras instalaciones se conectan a electricidad de origen renovable durante toda su estancia. Así evitamos el uso de combustible y reducimos a cero las emisiones asociadas al consumo eléctrico mientras están atracados.

-¿Cómo ves el futuro de la sostenibilidad en el sector de los astilleros?

-Ahora está muy desigual. Hay astilleros que siguen trabajando con metodologías que no toman demasiado en cuenta el medio ambiente, y otros que sí. También hay una cierta competencia desleal porque, claro, si nosotros ofrecemos sacar el barco del agua, encarpalo, reciclar el plástico, calefactarlo con aerotermia, cobramos más que alguien que simplemente pinta el barco sin control. Pero claro, contaminas el agua, el aire, generas más residuos.

No es lo mismo en precio, pero ahí también entra el tema legal de si ese astillero cumple normativa o no, y si el cliente está dispuesto a pagar menos sabiendo lo que implica. Al final depende mucho de la mentalidad de cada uno.

Ahora vemos propietarios más jóvenes, cada vez más clientes piden como mínimo que las cosas se hagan bien y cumpliendo normativa, se interesan más por este ámbito. Porque aunque sea más caro, muchas veces estas mejoras en sostenibilidad también mejoran la calidad.

Por ejemplo, al sacar el barco del agua y encarparlo, controlas mucho más la humedad, la temperatura, el curado de la pintura es más preciso y no hay contaminaciones en otras partes del barco. Es todo más meticuloso y completo. Y ellos también lo valoran. Al final es una balanza: mejor medio ambiente y mejor calidad, pero más caro. Pero como tienen poder adquisitivo, están dispuestos a asumirlo.