Manifestación en el Hotel Palace contra la coctelería Bluesman

Manifestación en el Hotel Palace contra la coctelería Bluesman SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

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El Hotel Palace recupera su coctelería

El emblemático establecimiento del cinco estrellas más antiguo de Barcelona vuelve a manos del hotel tras meses de enfrentamiento judicial con la empresa británica Nafari Ocean, acusada de impagos y de dañar su imagen

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El Hotel Palace de Barcelona ha recuperado el control de su emblemático Bluesman Cocktail Bar tras un largo periplo judicial.

La sociedad Nafari Ocean, que gestionaba la coctelería ubicada en el subsuelo del histórico cinco estrellas de la Gran Vía, ha dejado de gestionar el local. Había dejado de pagar el alquiler y acumulaba deudas con el hotel y proveedores, diseñadores, músicos y clientes.

El hotel ha confirmado el desalojo, aunque ha declinado dar más detalles sobre el proceso. Según ha podido saber este medio, el local ha sido devuelto de forma voluntaria y los procedimientos legales han quedado resueltos.

El speakeasy estaba siendo explotado por Nafari Ocean, una empresa en manos de los empresarios británicos Robert Newmark y Conor George Thomson-Moore.

Batalla judicial

En principio, el contrato se firmó para cinco años prorrogables, pero muy pronto los británicos incumplieron sus obligaciones de alquiler. Ello derivó en una batalla judicial con demandas cruzadas, protestas en la puerta del hotel y una deuda repartida entre el propio alojamiento, empleados, músicos, un despacho de interiorismo barcelonés y hasta una clienta a quien no se le sirvió la comida contratada para un evento privado. La cantidad defraudada es de cientos de miles de euros.

La empresa que explota el Palace, Royal Blue Bird, demandó a Nafari Ocean poco después de firmar el contrato, acusó a sus arrendatarios de no haber realizado las obras de acondicionamiento prometidas en el plazo fijado y reclamó 100.000 euros de indemnización.

Manifestación en el Hotel Palace

Manifestación en el Hotel Palace SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

En su demanda, Royal Blue Bird sostuvo que los cocteleros estaban causando "un grave daño para la imagen y reputación del hotel", con fiestas desenfrenadas que habían generado quejas de huéspedes y obligado al establecimiento a pagar compensaciones. El hotel llegó a llamar varias noches a la Guardia Urbana y denunció que las celebraciones en el Bluesman perturbaban el descanso de su selecta clientela.

El hotel también denunció al Bluesman ante el Ayuntamiento de Barcelona por carecer de licencia propia, aunque sí la poseía.

Contrademanda

Nafari Ocean respondió con una contrademanda en la que sostenía ante el juez que "el hotel se ha dedicado directamente a sabotear el negocio del Bluesman". Según su relato, el Palace dejó de promocionar la coctelería en su web y en redes sociales, e instruyó a su personal para que comunicara a los huéspedes que el bar estaba cerrado.

El episodio más llamativo del conflicto lo protagonizaron los músicos. Un colectivo de saxofonistas, DJs y artistas de jazz contratados por Nafari Ocean se organizó para reclamar una deuda conjunta de 23.000 euros y decidió hacer de la protesta un acto performativo con tambores, silbatos y otros instrumentos.

La polémica de Nafari Ocean

Los empresarios británicos ocultan un agitado pasado. Robert Newmark fue inhabilitado entre 2016 y 2021 por irregularidades en la gestión de suspensiones de pago. Conor George Thomson-Moore, por su parte, recibió una condena y una multa de unos 35.000 euros por graves infracciones sanitarias en su restaurante Beach Blanket Babylon, en el barrio londinense de Notting Hill.

Imagen del Hotel Palace Barcelona, alojamieno icónico de Barcelona

Imagen del Hotel Palace Barcelona, alojamieno icónico de Barcelona

También compartían un precedente conjunto en el restaurante londinense Martha's, que en 2019 saltó a los periódicos por no pagar los sueldos a sus empleados.

Historia del Bluesman

El Bluesman fue en origen el depósito de carbón del hotel, inaugurado en 1919 gracias al impulso del político Francesc Cambó, que persuadió al hotelero suizo César Ritz de que la burguesía catalana necesitaba un establecimiento de alta gama europeo.

Con el tiempo, el sótano se convirtió en el salón donde convergían las figuras más célebres del cine, la cultura y la política del siglo XX durante sus estancias en la ciudad.

El bar toma su nombre actual de un cuadro donado por Ronnie Wood, guitarrista de los Rolling Stones y asiduo del Palace, que llegó incluso a tocar en su escenario. Hoy presume de más de 400 referencias de destilados y de un club de fumadores con los mejores puros de La Habana.