Un montaje del Atlantic Club de Barcelona, con Martín Ferrer y el logo de Amnesia

Un montaje del Atlantic Club de Barcelona, con Martín Ferrer y el logo de Amnesia Montaje Crónica Global

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Martín Ferrer, el 'rey' del ocio nocturno en Ibiza, se estrella en Barcelona y cierra su club

Atlantic deja de operar temporalmente en la ciudad tras meses de escasa actividad, mientras la empresa asegura que el negocio podría reabrir en el futuro

Amnesia, el histórico club en Ibiza, intenta reponerse esta temporada del bache tras perder protagonismo frente a la competencia de UNVRS, y afronta un verano complicado en la isla pitiusa

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Los amantes de la noche en la Ciudad Condal han perdido uno de sus templos más exclusivos. Atlantic Club Barcelona, vinculado al empresario Martín Ferrer, rey del ocio nocturno en España, anunció la semana pasada su cierre temporal. David Medina, abogado de la entidad, confirmó a este medio que la clausura del local es definitiva, aunque el CIF de la empresa seguirá vigente.

La combinación de un alto coste operativo, la temporada baja y la falta de eventos han convertido la gestión del local en un terreno complicado.

La situación ha derivado en trámites para implementar un expediente de regulación de empleo (ERE) por falta de producción. Esta medida ha generado tensiones con la plantilla.

Amnesia, también en apuros en Ibiza

Atlantic Club se suma a un contexto cada vez más competitivo en el ocio nocturno, donde nuevos actores han sacudido la estabilidad de los clubes históricos. Este negocio forma parte del grupo empresarial vinculado a Martín Ferrer, propietario también de Amnesia Ibiza y Cova Santa, dos clubes que continúan abiertos y operativos en la isla pitiusa.

El histórico club Amnesia, emblema de la noche desde los años 70, atraviesa un momento delicado, perdiendo protagonismo frente al empuje de UNVRS, la nueva macrodiscoteca impulsada por la familia Matutes.

Imagen del interior de Amnesia Ibiza

Imagen del interior de Amnesia Ibiza Cedida

La competencia ya le arrebató la temporada pasada residencias clave y ha debilitado la posición de un negocio que durante décadas marcó el ritmo del territorio.

Atlàntida, un cadáver empresarial en Sitges

No es la primera vez que el grupo se enfrenta a adversidades. L’Atlàntida de Sitges ya es, a día de hoy, un cadáver empresarial. En la playa de las Coves de Sitges permanecen los restos de la mítica discoteca, referente del ocio nocturno catalán desde los años 70 hasta su cierre en 2014 tras un largo proceso judicial.

La clausura tuvo lugar a causa de, entre otros motivos, la invasión de terrenos protegidos por la ley de costas y la falta de actualización de su licencia ambiental, según sentencias firmes del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Renderización de Atlántida Sitges, un proyecto fallido

Renderización de Atlántida Sitges, un proyecto fallido Cedida

Expectativas

Ferrer trató de relanzar el local con un proyecto de beach club. El plan era serio, pero nunca llegó a ver la luz, a razón de problemas burocráticos.

Pese a que la cuenta oficial de Instagram llegó a anunciar un remember, no ha habido movimiento alguno, tal y como confirman los vecinos de la zona.

El 'caso Marina Besòs'

Este tropiezo en Barcelona se produce en un contexto complejo para Ferrer. El empresario mantiene pendientes procedimientos judiciales en la capital catalana, relacionados con proyectos pasados de la marca Amnesia. El administrador sigue investigado en el llamado caso Marina Besòs, después de que la Audiencia Provincial rechazara su intento de anular el procedimiento el pasado año.

La causa analiza posibles irregularidades en la reconversión de unas piscinas en Sant Adrià de Besòs en una discoteca vinculada a la marca Amnesia, un proyecto polémico que nunca terminó de consolidarse, y que dejó incluso un importante impago a las arcas públicas.

Competencia en Ibiza

Aunque estos asuntos no son el foco de la complicada situación del sitgetà, ilustran que atraviesa un escenario adverso en varios frentes.

Sus clubes en Ibiza sudan tinta china para intentar mantenerse competitivos, mientras que su expansión en la Península Ibérica parece encallada. Incluso los reyes de la noche pueden encontrarse con baches inesperados.

Cierre traumático en Barcelona

Paralelamente, el cierre de puertas definitivo de Atlantic Club Barcelona, según confirma David Medina, abogado de la entidad, se produce tras meses de escasa actividad y altos costes operativos, en un contexto en el que la sala no ha podido organizar eventos propios, y depende del alquiler a productoras externas. Principalmente, de dos.

Éstas, según dicha fuente, no han sido capaces de hacerse un hueco entre una "competencia salvaje". De esta manera, la empresa asegura que la decisión responde a la incapacidad de sostener la estructura del negocio, incluyendo un ERE para parte de su plantilla.

La discoteca, que comenzó su actividad en 2023, ha visto cómo su brillo se ha apagado a razón del cambio de modelo. Dejar de organizar eventos propios y alquilar el local ha supuesto el fin de la actividad.

Conflicto con la plantilla

Fuentes conocedoras del caso aseguran que los trabajadores han expresado su desacuerdo con el ERE, y han rechazado sumarse a él mediante un burofax. En él, alegan que la falta de actividad y la escasa producción son responsabilidad de la empresa.

La tensión se centra en la gestión del alto coste de la sala, que dificulta atraer a inversores para los eventos y, en consecuencia, cumplir las obligaciones salariales y de personal.

Las disidencias entre los empleados y la patronal solo añaden más leña al fuego a la situación empresarial de Martín Ferrer. El gran rey del ocio nocturno ve que sus empresas no consiguen captar la armonía de la música que resuena en sus locales.