Fotomontaje con un gráfico y un cartel de 'se vende' en referencia a la compra de viviendas en Cataluña

Fotomontaje con un gráfico y un cartel de 'se vende' en referencia a la compra de viviendas en Cataluña CG

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Solo un 12% de los compradores de vivienda en Cataluña tiene menos de 31 años

El precio de la vivienda en Barcelona supera en un 5,5% los niveles de la burbuja inmobiliaria, mientras que los extranjeros alcanzan el 20% de las compras

Noticia relacionada: La compra de vivienda por extranjeros se triplica y los jóvenes caen al 12,8%

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Los precios de la vivienda en Barcelona ya son un 5,5% más caros que los niveles récord alcanzados durante la burbuja inmobiliaria, pero los jóvenes no forman parte del mercado. Esa podría ser la síntesis de los datos presentados por el Colegio Notarial de Cataluña con el nuevo Portal Estadístico del Notariado.

En 2025, el precio medio de la vivienda plurifamiliar en Cataluña se situó en 2.628 euros por metro cuadrado, un 10% más que el año anterior y un 70% por encima de los mínimos de 2013.

Más caro que nunca

En Barcelona ciudad, el metro cuadrado alcanzó los 4.587 euros, superando incluso los valores de 2007, en pleno auge de la burbuja inmobiliaria. El mercado no solo ha recuperado terreno: ha batido récords.

Y mientras los precios regresan a máximos históricos, la presencia juvenil en las compraventas se desploma.

Mercado muy difícil para los jóvenes

En 2007, los jóvenes de entre 18 y 30 años representaban el 24,75% de las operaciones de compraventa en Cataluña. En 2025, ese porcentaje se reduce al 12,84%. En menos de dos décadas, el peso de esta franja de edad en el mercado se ha reducido a la mitad.

La caída no es menor si se pone en contexto. El volumen total de operaciones ha crecido. En 2025 se registraron 91.430 compraventas, superando incluso las cifras de 2007 (89.643). Es decir, el mercado está más activo que nunca, pero los jóvenes participan mucho menos en él.

Paralelamente, en cuanto a las otras franjas de edad a las que hace referencia el Portal Estadístico del Notariado, la distribución poblacional muestra que más del 54% de la compra de viviendas se ejecuta entre los 31 y 50 años.

El grupo de 31 a 40 años lidera la estadística con un 28,56%, seguido de cerca por el segmento de 41 a 50 años, que representa el 25,92%. Sin embargo, la población mayor de 60 años tiene una presencia más reducida, sumando un 14,41% entre los septuagenarios y los que superan dicha edad.

Precios al alza, salarios contenidos

El encarecimiento sostenido del metro cuadrado es una de las claves, según la herramienta basada en escrituras reales proporcionada por el Colegio Notarial y el Centro Tecnológico del Notariado. Tras la caída acumulada superior al 48% entre 2007 y 2013, el mercado inició una recuperación que, actualmente, se consolida con subidas interanuales significativas.

Tarragona lidera los incrementos recientes (más del 13%), Girona consolida su posición como segundo mercado más caro, y Lleida también registra aumentos superiores al 10%.

En Barcelona capital, el precio medio supera en más de un 5% los niveles de la burbuja. Para un joven con ingresos medios, el acceso a la financiación necesaria para afrontar estos precios se vuelve cada vez más complejo: mayores exigencias de ahorro previo, precariedad laboral y salarios que no han crecido al ritmo del mercado inmobiliario configuran una barrera de entrada casi estructural.

Más compradores extranjeros

Un dato refuerza la idea de cambio estructural en el perfil del comprador: el peso de los extranjeros ha pasado del 6,6% en 2007 al 20,82% en 2025. Uno de cada cinco inmuebles en Cataluña es adquirido por compradores internacionales.

  • Francia se consolida como el principal mercado emisor, representando un 12,01% del total de las compras extranjeras. Lo más destacado del perfil francés es su equilibrio: el 5,77% son residentes, mientras que un notable 6,24% son no residentes, lo que sugiere un fuerte interés en viviendas vacacionales o activos de inversión.

  • Italia ocupa el segundo lugar, con un 11,26%, pero con una naturaleza radicalmente distinta. La inmensa mayoría de los compradores italianos (10,81%) ya residen en el país, dejando apenas un residual 0,44% para compras desde el extranjero.

  • Marruecos, con un 9,19% del total, destaca por tener prácticamente a todos sus compradores dentro del grupo de residentes (9,1%).
  • China registra un 6,47%, y el peso de su comprador residente (6,18%) triplica con creces al de los inversores externos.

  • Rumanía muestra una tendencia similar, con un 5,29% total, impulsado casi exclusivamente por la población ya asentada en el territorio.

Este fenómeno no es en sí mismo negativo —aporta inversión y dinamismo—, pero incide en la presión sobre la demanda en determinadas zonas, especialmente en Barcelona y áreas costeras, tensionando aún más los precios. En un mercado donde la oferta no crece al mismo ritmo que la creación de nuevos hogares, el desequilibrio se traduce en competencia al alza.

El resultado es una paradoja generacional. Mientras el mercado gana músculo y atrae capital exterior, pierde capacidad de integrar a su propia juventud.

Oferta insuficiente

Tal y como apunta el director general del Centro Tecnológico del Notariado, Albert Martínez Lacambra, el problema de fondo es que la creación de hogares prevista supera ampliamente la construcción de vivienda nueva. Sin un aumento sustancial de la oferta, el desequilibrio persistirá.

El decano del Colegio Notarial de Cataluña, José Alberto Marín, y el director general del Centro Tecnológico del Notariado, Albert Martínez Lacambra, durante a presentación en Barcelona del Total Estadístico del Notariado

El decano del Colegio Notarial de Cataluña, José Alberto Marín, y el director general del Centro Tecnológico del Notariado, Albert Martínez Lacambra, durante a presentación en Barcelona del Total Estadístico del Notariado Andrea Madina

La movilización de suelo público y la mejora del transporte para ampliar las zonas residenciales accesibles aparecen como vías para aliviar la presión. En el caso de Barcelona, se sostiene que una mejor conectividad podría facilitar el acceso a vivienda hasta un 50% más económica en áreas periféricas.

Pero incluso con estas medidas, la cuestión de fondo permanece. El acceso a la propiedad se ha convertido en un marcador generacional.