Debate sobre pisos turísticos en el Círculo Ecuestre

Debate sobre pisos turísticos en el Círculo Ecuestre Enric Borràs Camps

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El sector turístico se congrega en el Círculo Ecuestre contra la eliminación de las licencias vacacionales

Economistas, juristas y empresarios alertan en el Círculo Ecuestre de la pérdida de empleo, competitividad y seguridad jurídica de la prohibición de las VUT, pese a que no resuelven el problema de la vivienda

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La prohibición de las viviendas de uso turístico (VUT) que prevé el Ayuntamiento de Barcelona antes de 2028 se ha debatido en una acalorada charla este martes en el Círculo Ecuestre bajo el título La Barcelona del futuro: El impacto real de eliminar los pisos turísticos.

Han participado en el coloquio Enrique Alcántara, presidente de Apartur; Kike Sarasola, presidente de Room Mate Hotels; Pablo Molina, especialista en Derecho Urbanístico de Garrigues, y el economista y profesor Gonzalo Bernardos. La conversación ha estado introducida por Enrique Lacalle, presidente del Círculo Ecuestre y la ha moderado el periodista Umberto Salerno.

Cifras y datos

Antes, el manager de PwC Jordi Salvador ha proporcionado los datos de un estudio realizado por su consultora. Si se eliminaran las VUT, se perdería una buena parte del gasto anual de 2.000 millones de euros, lo que supone el 1,3% del PIB de la ciudad y el 14% del PIB turístico. A ello se sumarían 50 millones de euros recaudados a través de la tasa turística.

La actividad tiene también un efecto directo sobre el empleo, con cerca de 40.000 puestos de trabajo vinculados a este ámbito, especialmente en sectores como la restauración, el comercio, el ocio y la cultura, los servicios inmobiliarios y el transporte. Además, el cese de esta actividad pondría en jaque que Barcelona fuera sede de grandes eventos internacionales, pues se perdería el 38% de las plazas actuales disponibles, según los datos de PwC.

El experto ha concluido su declaración al asegurar que la prohibición es “una pérdida de empleo, competitividad y afecta a la posición internacional sin resolver los problemas de fondo de la vivienda”.

Como ejemplo, ha señalado que en la última década el porcentaje de viviendas de uso turístico ha caído en el Eixample, mientras que el precio del alquiler se ha disparado un 82%. Por el contrario, en Nou Barris el número de VUT ha subido, y el precio del alquiler ha crecido por debajo de la media de la ciudad. Estos datos, afirma Salvador, muestran una correlación negativa entre el peso de las viviendas turísticas y el aumento de los precios del alquiler.

Acalorado debate

¿Y cómo será la Barcelona sin pisos turísticos? Para Alcántara, “menos accesible, menos competitiva y más pobre, y encima sin haber resuelto el problema de la vivienda”. En cuanto a turismo, el familiar será el más perjudicado, porque el precio de los hoteles se disparará. “Renunciar al 40% del alojamiento sacará a la ciudad del panorama de congresos y eventos, y no podremos hacer el MWC o el ISE. Nos saca del mapa”, ha declarado.

El presidente de Apartur ha detallado que la regulación de Barcelona era un modelo de éxito en el que se fijaba toda Europa, “pionero y con calidad y colaboración para luchar contra la ilegalidad y por la calidad”. Además, ha recordado que ninguna otra ciudad en Europa ha tomado una decisión como la que quiere promover el consistorio de Jaume Collboni. “En Europa se habla de regular y no de prohibir, incluso lo dicen los políticos del mismo partido que el alcalde de Barcelona”, ha concluido.

Debate sobre pisos turísticos en el Círculo Ecuestre

Debate sobre pisos turísticos en el Círculo Ecuestre Enric Borràs

Por su parte, el hotelero Kike Sarasola ha explicado su experiencia en este campo. “Fui el primer hotelero que montó apartamentos turísticos y me echaron del gremio. Amancio López me dijo de todo en una reunión y luego me contó en privado que él también tenía”, ha relatado. Para Sarasola, las VUT eran una demanda del cliente y del mercado, y Barcelona ha creado “un ejemplo a seguir con su regulación, en colaboración con el ayuntamiento”. Ahora, el modelo está en peligro.

Ha sido el economista y profesor Gonzalo Bernardos quien ha detallado que la ideología de las políticas de Barcelona la marcan los Comuns y Ada Colau, “el único partido con una visión de lo que quiere que sea Barcelona: es decir, una ciudad de provincias como Zamora”, ha ironizado. Bernardos ha apuntado que en distritos como Horta-Guinardó, Nou Barris o Sant Andreu, las zonas más obreras de Barcelona, el número de VUT no llega al 0,3% y el precio del alquiler se ha disparado en los últimos lustros.

Inseguridad jurídica

En el terreno legal, ha sido el abogado especialista en derecho Urbanístico Pablo Molina (Garrigues) quien ha recordado que, cuando se concede una licencia, esta permite ejercer la actividad de manera indefinida, salvo que se trate expresamente de una autorización temporal. Sin embargo, critica que la Generalitat “ha hecho trampas”, lo que, a su entender, genera una inseguridad jurídica.

El experto advierte del peligro de que las licencias dejen de ser un título habilitante estable y pasen a depender de la voluntad del gobernante de turno. Aunque reconoce que se puede discrepar sobre el modelo, advierte de que este enfoque podría extenderse a cualquier actividad económica.

En su opinión, se trata de una expropiación de derechos que debería conllevar una indemnización. Molina concluye que el debate responde a una “pereza mental” en la acción de gobierno. “La prohibición siempre es desproporcionada y hay varias ventanas de oportunidad para pararlo en los tribunales”, ha señalado Molina.

Economía sumergida

Alcántara ha lamentado que eliminar la práctica legal generará una red de apartamentos ilegales muy rentables. “Con lo que nos ha costado hacerlo legal, ahora se prohíbe”.

Mientras, Bernardos ha asegurado que el problema de fondo es que “Barcelona lleva muchos años gobernada por los Comunes, aunque no hayan gobernado, si bien esta tendencia va a cambiar, porque ha aparecido una señora de Ripoll que va a dejar a Junts como un partido de izquierdas”.

Soluciones

¿Y entonces qué soluciones se pueden aportar? Para Sarasola, el debate debe centrarse en la masificación de las ciudades. “No pueden llegar tres cruceros a la vez, porque te hace una ciudad inhabitable. Han encontrado en los pisos turísticos una cabeza de turco para culpar a alguien, pero las soluciones son controlar los flujos de visitantes”.

En el mismo sentido, Gonzalo Bernardos ha apuntado a la necesidad de desestacionalizar la llegada de visitantes y lograr nuevas atracciones turísticas fuera de las habituales. Además, habla de la necesidad de promover el turismo de calidad, que es el que “menos conflictos acarrea”.