Aviones de Iberia estacionados en el aeropuerto de Madrid Barajas

Aviones de Iberia estacionados en el aeropuerto de Madrid Barajas Efe

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Iberia y Ucrania torpedean el vuelo Barcelona-Tokio

La competencia con la compañía española, que opera un vuelo directo desde Madrid, dificulta la conexión; y la guerra en la Europa oriental, que impide sobrevolar Siberia, complica económicamente la ruta para las aerolíneas 'low cost'

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El ansiado vuelo Barcelona-Tokio lleva décadas encallado a pesar de los reiterados esfuerzos de los distintos gobiernos de la Generalitat de Cataluña por ponerlo en marcha en los últimos años.

El nombre de la capital japonesa está en la mira del Comité de Desarrollo de Rutas Aéreas de Barcelona desde hace casi dos décadas. Pero no hay manera de conseguirlo, pese a que desde el consulado nipón expresan que "es cuestión de poco tiempo".

Según los últimos datos de movilidad y los informes de Barcelona Air Route Development Committee (BARDC), la capital japonesa se ha consolidado, un año más, como el destino número uno no cubierto para el Aeropuerto de Josep Tarradellas Barcelona-El Prat.

Uno de los principales escollos es que la competencia directa de El Prat ya cuenta con un vuelo directo: Iberia opera un Madrid-Tokio. De hecho, la pertenencia de Japan Airlines (JAL) y la aerolínea española a la misma alianza (Oneworld) enfría el interés de la operadora, que no quiere perjudicar a su aliado.

Factores económicos

También hay factores económicos que lastran la viabilidad del proyecto. El primero es la asimetría de los flujos: mientras que el interés de los turistas japoneses por Barcelona es voraz, la demanda en sentido inverso (de Barcelona hacia Tokio) no alcanza el mismo volumen. "Una ruta de largo radio necesita bidireccionalidad para ser rentable", explica el experto Òscar Oliver.

El segundo factor es la ocupación de la clase business. "El largo radio sobrevive gracias a los asientos de primera y negocios, no solo al turista", añade Oliver. En el caso de Barcelona, la demanda de negocios se sitúa apenas en un 11%, una cifra insuficiente para que aerolíneas de servicio completo asuman el riesgo.

El 'low cost', torpedeado por Ucrania

Si las aerolíneas de bandera no dan el paso, la alternativa lógica sería una low-cost de largo radio como Level (IAG), siguiendo los pasos de lo que en su día intentó Norwegian.

La guerra en Ucrania, y el consiguiente veto de Rusia al espacio aéreo europeo, obliga a las aeronaves a realizar rutas mucho más largas para evitar Siberia.

Este desvío aumenta el consumo de combustible y los costes operativos de tal manera que hace casi imposible para una compañía de bajo coste ofrecer precios competitivos en una ruta de más de 13 horas.

La demanda es incuestionable: el trayecto daría servicio a los más de 300.000 turistas y 255 empresas japonesas que llegaron el último año a Barcelona, y que tienen que pasar por Madrid para llegar a Cataluña. El último curso, la conexión vía escala entre las dos ciudades se ha disparado un 54%.

Escollo cultural

Los escollos también son culturales. Las reuniones con gigantes como Japan Airlines (JAL) y All Nippon Airways (ANA), las dos aerolíneas que pueden operar la ruta, requieren un clima de "confianza casi íntima", un proceso lento que choca con la urgencia del mercado europeo.

Así lo explica Òscar Oliver, quien ha participado en numerosas negociaciones con el país del sol naciente en su etapa como director comercial de Aeroports de Catalunya (2011-2017).

Òscar Oliver durante una entrevista con Crónica Global

Òscar Oliver durante una entrevista con Crónica Global SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

El Govern reconoce que está trabajando en desplegar el viaje directo a la capital nipona, mientras que el consulado expresa que los flecos pendientes son "la cantidad de asientos business". Junto a la Generalitat, negocian la Cámara de Comercio de Barcelona, el Ayuntamiento de Barcelona y Aena.

Historia de un fracaso

Cataluña lleva más de dos décadas intentando captar el vuelo directo a Japón, pero su llegada parece que está maldita. De hecho, Japan Airlines (JAL) aseguró que lo "estudiaría" en 2008, hace 18 años, bajo el mandato de José Montilla.

A los tres años, quien trató de abrir esa ruta fue Ferran Soriano, presidente de Spanair, empresa en la que habían entrado las administraciones catalanas y que quebró poco después.

En 2016, IAG sugirió que Level, nueva marca de Iberia, volaría a Tokio al año siguiente. No ocurrió. En 2017, el Comité de Desarrollo de Rutas Aéreas (CDRA) deslizó que JAL estudiaba de nuevo lanzar la conexión. Tampoco hubo resultado.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en la inauguración del Foro España-Japón 2025

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en la inauguración del Foro España-Japón 2025 Europa Press

Al año siguiente fue Ricard Font, entonces en la conselleria de Territorio y ahora en FGC, quien avanzó "buenas noticias". No las hubo. 

En 2019, los exconsellers Damià Calvet y Àngels Chacón transmitieron al Gobierno japonés y a la aerolínea All Nippon Airways (ANA) la importancia del vuelo directo desde Barcelona. Les escucharon, pero nadie abrió el enlace, y menos con la pandemia del coronavirus, que llegó poco después.

El actual presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha sido el último en intentarlo. El dirigente socialista visitó cuatro grandes ciudades de Japón, incluida Tokio, el pasado mayo, con el vuelo directo como una de las grandes asignaturas pendientes.