Las claves de la caña a España en Eurovisión

Un himno israelí contra el heteropatriarcado se impone frente a la visión del amor heterosexual interpretada por la pareja de ‘Francoland’ Amaia y Alfred

14.05.2018 19:34 h.
4 min

Una pena lo de Amaia y Alfred. Si el jurado y el público de Eurovisión hubieran sabido lo que opina la pareja de España, seguro que no habrían quedado en el puesto antepenúltimo. Ignorantes de lo bien que canta el muchacho Els Segadors y de que la navarra está leyendo la imprescindible novela de Albert Pla España de mierda, que le regaló el catalán por Sant Jordi, toda Europa les dio la espalda. Y es que se hace difícil de entender para un sueco o un inglés que mientras policías paramilitares siembran el pánico entre la población civil de Cataluña, una pareja melódica acepte representar a la dictadura de Francoland con una ñoña canción de amor. Y encima de amor heterosexual.

A esos chicos se los mandó al frente completamente desarmados, ayunos de la más mínima opción, aspirantes al fracaso más rotundo, pura y dura carne de cañón. Vestidos a la moda de Estambul, con un tema sin gracia ni sustancia y una puesta en escena anticuada, impropia incluso de los heroicos tiempos de la televisión en blanco y negro. En suma, la catástrofe sin paliativos, el desastre mayúsculo y la vergüenza de cada año en la cumbre europea del trino que es a su vez termómetro infalible del prestigio de las naciones en las redes sociales.

Como espectáculo televisivo, Eurovisión es la idea del eterno retorno, la repetición anual de un formato paleolítico, el típico concurso de coros y danzas en el que la ausencia de aliados penaliza a los cantantes hispanos del género que sea, ya se pongan flamencos, roqueros o románticos. La crítica más constructiva a la pareja provino de un comentarista de la BBC que les recomendó buscar rápido una habitación de hotel para rebajar la aparente tensión sexual. Y como es tradicional, las censuras más crueles y feroces fueron las patrióticas. En el plano estrictamente técnico, los muchachos del Dúo Dinámico dijeron que tal vez le hubiera ido mejor a Amaia sin Alfred. Es de lo más suave que se ha oído. 

Ganó la cantante de Israel Netta Barzilai, que cacareó un tema en contra del heteropatriarcado, una problemática en la onda de las actuales preocupaciones sociales. Nada que ver con Tu canción y ese "siento que bailo por primera vez junto a ti, oh", cursilada pornográfica muy alejada de la profundidad de Toy, el tema de Netta que incorpora la brutal estrofa: “No me importa tu dinero, cariño / Pam pam pa hoo, turram pam pa hoo”
 

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