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Una mujer paseando a un perro por la calle / EUROPA PRESS

Los veterinarios recomiendan lejía para desinfectar las patas de los perros y evitar contagios

El colegio oficial de Barcelona sugiere que, usada en una proporción adecuada, esta substancia es bactericida y no daña al animal

Jaume Cladera
3 min

El Col·legi Oficial de Veterinaris de Barcelona (COVB) recomienda lavar las patas de los perros con lejía, a fin de conseguir una desinfección completa y evitar todo riesgo de contagio de coronavirus. Pero con cuidado. En un comunicado, sugiere a los dueños que sumerjan las extremidades de los animales en una solución de un litro de agua por 20 mililitros de lejía. Suficiente para limpiar sin irritar las almohadillas del can. Para el resto del cuerpo, propone agua, jabón y otros productos habituales.

Siempre se ha dicho que los perros no pueden trasmitir el coronavirus a humanos a través de las vías respiratorias. Sin embargo, cuando se sacan a pasear, sus patas entran en contacto directo con la superficie de la calle, por lo que quedan expuestos al virus y, al regresar al hogar, lo pueden traer con ellos.

Mejor con productos para animales

Algunos centros de cuidado de animales consultados ven con buenos ojos la propuesta del COVB. Es el caso de la Clínica Veterinaria Muntaner, por ejemplo, presume de que lleva meses recomendando “el uso de toallitas desinfectantes especiales para perros a base de clorhexidina”, pero toman buena nota de “esta nueva alternativa”, porque, entienden sus responsables, “se ha estudiado a fondo que no provoque daño al animal”.

Por otro lado, hay centros veterinarios que prefieren otros productos para desinfectar. Desde Clot Veterinària apuestan por “productos antisépticos que estén registrados para uso animal”. Estos van desde las toallitas higiénicas especiales para perros, a las soluciones jabonosas elaboradas a partir de champú canino. Sobre la sugerencia del COVB añaden: “Los perros se chupan las patas, y sumergirlas varias veces al día en agua con lejía podría ser irritante para las patas, y para su propia lengua”. En este caso, desaconsejan esta solución, al considerarla potencialmente perjudicial para el can.

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