Menú Buscar
Arturo Casadevall, impulsor de la terapia con plasma de pacientes recuperados de coronavirus / EFE

El plasma de sobrevivientes de Covid-19, el "único" remedio disponible contra el virus

Estados Unidos permitirá el uso de la terapia de suero convaleciente a los pacientes más enfermos por el coronavirus

6 min

La pandemia del coronavirus ha forzado a muchos centros de investigación a jugar contrarreloj para encontrar una posible cura al Covid-19, aunque todos auguran que las soluciones no llegarán hasta dentro de un año. No por ello desisten en desarrollar algo que ayude a mitigar esta crisis, y parece que eso les deja con pocas opciones.

La terapia con plasma de pacientes recuperados de coronavirus es la "única" opción disponible actualmente, mientras se desarrolla una vacuna o un medicamento. Así lo ha afirmado Arturo Casadevall, médico inmunólogo de la Universidad Johns Hopkins de los Estados Unidos, que en dos semanas iniciará transfusiones a pacientes estadounidenses.

Para los muy enfermos, de momento

La Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) acaba de autorizar el uso de la terapia con plasma --parte de la sangre que contiene anticuerpos, pero no glóbulos rojos-- de pacientes recuperados de Covid-19 que ha impulsado el profesor universitario y presidente del Departamento de Microbiología Molecular e Inmunología de la Universidad Johns Hopkins, que lleva trabajando en ella desde principios de año. 

De momento, esta aprobación permite su uso compasivo --en pacientes muy enfermos--; para el profiláctico y para el tratamiento temprano todavía están esperando su visto bueno. Su idea es utilizar la terapia para que la infección no progrese y evitar el uso de respiradores, aunque también van a probarlo en personas críticas. "No estamos seguros de qué tan bien funcionará en ellos porque, por lo general, cuando las personas están muy enfermas, administrar un anticuerpo puede no hacer nada".

El objetivo principal es prevenir

Casadevall busca usarlo para prevenir el contagio a personas que pueden estar expuestas al virus, como el personal médico, y, por otro lado, de manera "terapéutica" para tratar la infección. La idea es utilizar el plasma sanguíneo de los pacientes que se han recuperado para que sus anticuerpos ayuden a curar o evitar esta contagiosa enfermedad. Pero, hasta que la FDA no apruebe este uso, no tiene permiso para practicarlo en estos casos.

El experto en salud pública ha destacado que la terapia de suero convaleciente es la opción que está "disponible de inmediato", aunque aclara que en las próximas semanas puede haber otras alternativas. Casadevall también ha apuntado que funciona en conjunto con los medicamentos, asegurando que "no es lo uno o lo otro. A menudo, se obtienen mejores resultados cuando se usan juntos". 

Ya se ha probado en EEUU

Para tranquilizar a los más inseguros, ha destacado como un "precedente importante" la primera transfusión practicada, que se realizó el 28 de marzo en el Hospital Metodista de Houston (Texas), con muy buenos resultados. Pero Estados Unidos apenas acaba de iniciar las "primeras etapas" de la pandemia, por lo que se enfrenta al reto de recoger el plasma en personas recuperadas cuando "la mayoría de la población está hoy a mitad de enfermedad, por lo que aún no se han recuperado".

La clave es elegir a los sobrevivientes que tienen el mejor anticuerpo y después encontrar qué personas se pueden beneficiar mejor de éste. Un "buen donante", que va proveer del plasma para un máximo de dos personas, es aquel que haya tenido el virus, esté recuperado y tenga una buena salud. Los contagios por coronavirus en EEUU superan ya los 188.000 y el número de muertos es 3.882, solo por detrás de Italia y España.

Una terapia mundial y centenaria

Esta terapia no deja de ser un procedimiento centenario, que se remonta a la pandemia de la llamada gripe española que se inició en 1918 y mató a millones de personas. También se han utilizado en la lucha contra las epidemias del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS1) de 2003, de gripe porcina de 2009 y el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS) de 2012 y la epidemia de ébola de África occidental de 2013.

Para el médico, los beneficios de esta terapia superan los riesgos, que son "pequeños". Los mismos de cualquier transfusión. Solo cabría una reacción contraria o un riesgo "teórico", que sería empeorar la enfermedad. El epidemiólogo subrayó que lo terrible de la pandemia de la Covid-19, que "no es tan diferente a una gripe grave", es la mortalidad, que "es mucho mayor".