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Muchos trabajadores no sufrirán el síndrome posvacacional, pero sí experimentarán cuadros de fatiga y estrés vinculados a la correcta inadaptación al trabajo / PIXABAY

El síndrome posvacacional es más intenso este año

El 37% de los trabajadores en España sufre o sufrirá el síndrome posvacacional al reincorporarse al trabajo tras el verano. El año pasado la cifra fue del 33%

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Muchos trabajadores padecen el síndrome posvacacional estos días. Se le llama así a la sensación de falta de energía, la desmotivación o la tristeza que sufren algunas personas al reincorporarse a su puesto de trabajo después de un período de vacaciones.

Esíndrome posvacacional es más intenso en 2018, ya que un reciente estudio de Adecco ha desvelado que el 37% de los españoles lo está sufriendo o lo sufrirá al reincorporarse tras sus vacaciones, una cifra superior al año pasado cuando se situó en el 33%.

Estrés después de las vacaciones

Aunque el 63% restante no padecerá esta depresión, una parte importante de ellos sí presentarán síntomas de fatiga o estrés. Estos cuadros que afectan a la salud no llegan a considerarse síndrome postvacacional, pero estará directamente vinculado a la incorrecta adaptación al orden y la rutina tras esos días en los que apenas se tienen responsabilidades.

La duración del síndrome postvacacional puede variar de unas personas a otras. Los casos más leves reflejan dificultades durante dos o tres días. Sin embargo, es habitual que los síntomas se alarguen hasta las dos semanas. Los casos más extremos podrían durar meses.

¿Cómo detectarlo?

Los síntomas son diversos y cada persona los experimenta de una manera diferente. Sin embargo, las señales más habituales del síndrome posvacacional son la apatía, el cansancio, la falta de energía y la dificultad para concentrarse en las tareas. Otros síntomas frecuentes en los trabajadores afectados por la vuelta al empleo son los trastornos del sueño, el nerviosismo, el estrés o la tristeza. Existen casos extremos en los que el trabajador puede experimentar ataques de ansiedad, dolor de cabeza o malestar general, aunque afectan a la minoría.

Con este amplio abanico de síntomas, parece difícil detectar esta dolencia, aunque en todos los casos existe un hilo común, que es el momento en que los síntomas comienzan a manifestarse: tras haber disfrutado de un período de descanso continuado.