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Un menor juega con un móvil / PIXABAY

Primer móvil: consejos para que los menores hagan un uso responsable de él

La generación nativa digital pide su primer teléfono antes de entrar siquiera en la adolescencia, pero esto tiene riesgos asociados

8 min

La relación de los niños con la tecnología empieza cada vez más pronto. Es fácil ver a niños bien pequeños gestionar con desparpajo el móvil de sus padres mientras estos intentan comer en un restaurante o disfrutan de una charla entre amigos. No es de extrañar, por tanto, que, siendo una generación nativa digital, pidan su primer teléfono antes de entrar siquiera en la adolescencia. Un estudio reciente de UNICEF muestra que la edad media en la que los menores reciben su primer teléfono se sitúa por debajo de los 11 años. Además, el 69% de los niños españoles de entre 10 y 15 años contaron con un móvil durante 2021, según Statista. Poner puertas al campo es complicado, garantizar como padres un uso responsable del primer dispositivo móvil por parte de los hijos, un reto. 

¿Hay una edad recomendable?

La primera pregunta que suelen hacerse muchos progenitores ante la insistente demanda de sus hijos preadolescentes tiene que ver con la edad ideal para recibir el primer móvil. O, dicho de otro modo: ¿hasta qué edad no es recomendable tener teléfono móvil?

“Esta es una cuestión que se repite muchísimo, y para la cual no creo que exista una respuesta 100% correcta. La edad es un número, es algo cuantitativo, y no debería ser un punto de referencia para tomar una decisión. Lo más importante, desde mi punto de vista, es conocer a nuestros hijos y entender sus necesidades particulares y grado de madurez. Cada niño crece y se desarrolla a un ritmo diferente, por lo que su edad no puede ser estrictamente lo que determine si un hijo o una hija es lo suficientemente maduro como para disponer de un teléfono móvil”, responde Eduardo Cruz, CEO de Qustodio, aplicación líder mundial en seguridad y bienestar digital para familias. 

Consejos para garantizar un uso responsable del móvil

Antes de dar el paso y poner en manos de los hijos un dispositivo que le acompañará el resto de su vida, desde esta empresa tecnológica recomiendan a los progenitores:

  1. Aprender sobre los riesgos de Internet. “El primer paso es conocer los riesgos que conlleva el uso de la tecnología, una responsabilidad que recae sobre los padres. Si bien las ventajas son más que evidentes, el ámbito online es bastante desconocido para muchos padres y madres, más analógicos que digitales, e introducir a los menores en él a ciegas puede ser peligroso. El ciberbullying es uno de los principales peligros de la red, algo que según nuestro último estudio sólo preocupa al 2% de las familias, a pesar del aumento reflejado desde la pandemia”, advierte Eduardo Cruz.

  2. Consensuar su uso. La madurez de los hijos es algo importante a la hora de decidir si es el momento perfecto para ofrecerles un teléfono móvil. Saber si los menores están o no preparados para tener un móvil empieza por una comunicación abierta en la que se llegue a un acuerdo sobre su uso. No es ésta una cuestión menor. Según datos facilitados por Qustodio, los menores pasan una media de 711 horas y 45 minutos al año frente a una pantalla.  

  3. Establecer límites horarios. El uso de la tecnología tiene importantes efectos negativos sobre el sueño, más si las pantallas se utilizan justo antes de dormir. Para asegurar el descanso es fundamental evitar que el teléfono móvil esté en el dormitorio. Además, desde Qustodio aconsejan evitar el uso de pantallas una hora antes de acostarse. 

  4. Asegurar la privacidad de las cuentas. Si bien las redes sociales tienes una edad mínima de acceso, siendo los hijos menores es fundamental comprobar la privacidad de las plataformas en las que tienen actividad para saber si las publicaciones son visibles para todo el público o simplemente para familiares y amigos. Los expertos recomiendan limitar el acceso y optar por un perfil privado

  5. Utilizar sistemas de control parental. Una de las formas más sencillas y efectivas de evitar que los menores accedan a contenidos inadecuados o abusen del móvil durante el día es configurar una aplicación que te permita tener cierto grado de control sobre su dispositivo. Esto puede evitar discusiones y malentendidos y asegura a las familias su bienestar digital. “La tecnología e internet son herramientas muy útiles que pueden facilitarnos la vida, pero hacer un mal uso de ellas o no tener los conocimientos suficientes sobre cómo utilizarlas de manera correcta puede exponernos a muchos riesgos. Los adultos podemos ser víctimas fáciles de los peligros de la red, así que los niños, cuya madurez es menor, son más vulnerables y tienen una menor capacidad para gestionar cualquier problema que les pueda surgir. Entre los riesgos más comunes se encuentran el ciberbullyinggrooming, acceso a contenido inapropiado, uso excesivo de las pantallas, adicción, sedentarismo o aislamiento. Por ello, dejarle un teléfono a un menor que no cuente con una herramienta de control parental es introducirle a ciegas en el mundo digital”, sostiene el CEO de Qustodio. 

  6. Enseñar a valorar y cuidar. Es importante que los menores comprendan que el móvil es una herramienta y no un juguete y que su función principal es la de poder estar comunicados con ellos. Además, se trata de artículos caros, por lo que es necesario que entiendan que un móvil conlleva una serie de responsabilidades con las que tienen que cumplir.  

  7. Tu hijo sigue tu ejemplo, no tu consejo. Los padres son los referentes de los hijos en muchos aspectos y su espejo. Por ese motivo, nuestro comportamiento frente a las pantallas ha de ser tan saludable como el que se les exige a los menores. De acuerdo con el estudio Digital 2021 de Hootsuite y We Are Social, los españoles pasan una media de 6 horas y 11 minutos diarios utilizando el teléfono móvil, una cifra muy alta que puede influir en las rutinas digitales de los menores. 

“Nos guste o no, la realidad dominantemente tecnológica del mundo actual es inmutable, hoy en día una persona sin acceso a internet corre riesgo extremo de ser excluida de multitud de oportunidades socioculturales, educativas, laborales, y de desarrollo de su red de contactos. El hecho de que nuestros hijos han de poder llegar a disfrutar de un acceso a internet propio como parte de su desarrollo y crecimiento es prácticamente incuestionable”, concluyen desde Qustodio.