Menú Buscar
Ojo con presbicia / PIXABAY

La presbicia, esa gran desconocida para los catalanes

Un estudio desvela que apenas el 19% de los catalanes mayores de 45 años es capaz de describir correctamente este problema de visión

5 min

A partir de los 40-45 años de edad es habitual que muchas personas comiencen a sufrir presbicia, uno de los principales problemas relacionados con la visión. Sin embargo, a pesar de ser bastante común en la sociedad no todo el mundo la conoce. Así se refleja en el Estudio sobre el Conocimiento de la Presbicia en España 2019 elaborado por Clínica Baviera, donde se desvela que la mitad de los catalanes piensa que la presbicia es sinónimo de “no ver bien de cerca”.

Apenas un 19 % de los encuestados de Cataluña fue capaz de especificar concretamente que se trata de un defecto que afecta a la disminución de la capacidad para enfocar objetos. Mientras que el 27% reconoció abiertamente que no sabe con exactitud cuál es su significado. Por otra parte, el 51 % de los catalanes mayores de 40 años aseguró tener vista cansada frente al 56 % de la media nacional. Además, un 54 % de los encuestados supo que se suele sufrir a partir de los 40 o 45 años.

Síntomas que alertan de la aparición de la vista cansada

Según explican desde Clínica Baviera, la aparición de este proceso se debe sobre todo “al deterioro que sufre con la edad la lente natural que tenemos en nuestros ojos (cristalino), que hace que se vuelva más rígida y vaya perdiendo progresivamente su capacidad de enfoque”.

En la encuesta, realizada por la consultora Ipsos y en la que han participado mil personas de más de 40 años procedentes de todo el país, se ha puesto de manifiesto que del total de los catalanes que tienen este problema de visión, un 47 % sintió los primeros indicadores de esta dolencia a partir de los 40-45 años. Entre los primeros síntomas que apreciaron, un 87 % señaló la dificultad para leer letras pequeñas como primer indicador de su dolencia, seguido por la necesidad de alejar los objetos para verlos mejor (43 %), y la visión borrosa (20 %).

Pérdida de la capacidad de enfocar objetos

“Los primeros indicios de la presbicia suelen comenzar a partir de los 40 años y se van agudizando con el paso del tiempo”, ha explicado el doctor Fernando Llovet, director médico de Clínica Baviera. “Primero comienza con la necesidad de ir alejando los objetos para poder verlos, pero la capacidad de enfoque se va perdiendo de forma progresiva hasta aproximadamente los 65 años de edad, donde se pierde totalmente”.

Hombre revisándose la vista / PIXABAY

Hombre revisándose la vista / PIXABAY

La aparición de la vista cansada no se puede prevenir, ya que forma parte del proceso natural de envejecimiento del cuerpo humano. Aunque existen varias medidas que se pueden tomar para mejorar la visión, como el uso de gafas o lentillas, que además es el método más popular entre los catalanes (88 %).

Una intervención quirúrgica para acabar con la presbicia

Operarse es otra alternativa para eliminar el problema (1 %). Sin embargo, el 10 % de los encuestados de Cataluña afirmó continuar con su vida sin utilizar ninguna de estas opciones pese a sufrir presbicia. ¿Por qué? Los catalanes aluden al factor emocional para argumentar que prefieren no someterse a esta intervención: el 46 % asegura sentir incertidumbre y un 31 % no lo hace por miedo.

Las revisiones periódicas se antojan imprescindibles para detectar la presbicia. “La revisión de la vista es un tema con el que la mayoría de la población está sensibilizada. No obstante, hay que destacar la importancia de realizarse no sólo revisiones visuales, sino oftalmológicas de manera periódica”, señala Llovet, que recuerda que la recomendación para las personas entre 18 y 49 años que no tengan problemas visuales, ni antecedentes familiares de patología visual es acudir una vez cada dos años al oftalmólogo. “Se recomienda también realizar una revisión oftalmológica anual a los niños, a los mayores de 50 años, a las personas con diabetes, con miopía elevada y a aquellos que sufran actualmente o que tengan antecedentes familiares de patología visual”.