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Jean-Baptiste, el ciudadano francés apaleado en Barcelona para robarle un móvil y un reloj / CG

Jean-Baptiste, apaleado por un móvil: la cara de la inseguridad en Barcelona

Cinco desconocidos patean la cabeza a un ciudadano francés en la Ciudad Condal para quitarle un teléfono de 250 euros; la víctima explica que "temió perder la vida"

26.04.2019 20:03 h.
6 min

Es Jean-Baptiste, el ciudadano francés apaleado salvajemente por un móvil de 250 euros en Barcelona. El vecino de origen galo fue brutalmente agredido durante un robo cuando salía de trabajar el pasado 5 de abril de madrugada en la Ciudad Condal. Sus atacantes le sorprendieron en mitad de la calle y "le patearon la cabeza", según la víctima, quien "temió perder la vida" durante el ataque grupal.

Jean-Baptiste, a quien cinco ladrones patearon la cabeza en la calle en Barcelona para robarle el móvil / CG

Jean-Baptiste, a quien cinco ladrones patearon la cabeza en la calle en Barcelona para robarle el móvil / CG

En conversación con este medio, el agredido, de 31 años, explica cómo sucedió el incidente, el enésimo que se produce en la capital catalana en los últimos meses en pleno repunte de la inseguridad callejera. "Salía de trabajar de mi bar del centro de Barcelona. Preferiría no decir dónde está. Me dirigía a casa a pie cuando alguien me golpeó por la espalda", relata. Aquel trompazo fue el inicio de una salvaje agresión en grupo en el que participaron unas "cinco o seis personas jóvenes". Durante los interminables minutos, Jean-Baptiste pudo acurrucarse en el suelo para protegerse las zonas vitales, aunque lo peor estaba por llegar. "Ví como uno de ellos corría hacia mí como si se dispusiera a chutar un penalti. La única diferencia es que lo que pateó fue mi cabeza", recuerda aterrado.

"No sé como sobreviví"

La salvaje agresión a Jean-Baptiste se ha viralizado en las redes sociales, donde el vecino ha denunciado el caso. Antes de ello, el profesional de la coctelería de origen galo denunció el caso a los Mossos d'Esquadra, a los que acudió con un parte médico recabado en el Parc de Salut Mar de Barcelona (PSMAR). El informe del facultativo consigna, en efecto, una profunda herida en la frente que requiere de sutura, amén de hinchazón en ambos pómulos y ojos a consecuencia de la paliza. El coctelero, que lleva cinco años viviendo en Barcelona, asegura que no sabe cómo llegó al hospital.

Jean-Baptiste, el vecino de Barcelona que fue apaleado para robarle un móvil / CG

Jean-Baptiste, el vecino de Barcelona que fue apaleado para robarle un móvil / CG

"Tras el chute de penalti de mi cabeza, perdí el conocimiento. No sé quién me atendió ni cómo", explica. Al interponer denuncia ante la policía autonómica ha trascendido que un transeúnte se apiadó de él en la calle Ferran de la Ciudad Condal, a la altura del conocido pub irlandés Temple Bar. El vecino galo caminaba desorientado y cubierto de sangre. "Creo que fui yo mismo que, en algún momento, me levanté. Lo hice porque me dije a mi mismo que no podía quedarme dormido y morir en una calle de Barcelona --el espeluznante ataque ocurrió en la calle Avinyó, cercana a Ferran--", admite compungido.

"Que no le pase a nadie más"

El vecino de origen galo critica dos aspectos relacionados con su experiencia. "Tras interponer la denuncia, los Mossos me dijeron que no podían hacer nada con las cámaras de seguridad de la zona. Ello me sorprendió sobremanera. Por otro lado, desde que llegué a Barcelona cinco años atrás no había visto el nivel de violencia e inseguridad que hay en las calles. Es que no paran de contarme casos de gente a la que agreden salvajemente para robarle pequeños objetos: un móvil, sí, pero también un reloj o un bolso. Y se trata de hombres o mujeres, sin distinción", lamenta.

Jean-Baptiste, el vecino de origen francés al que patearon la cabeza por un móvil en Barcelona / CG

Jean-Baptiste, el vecino de origen francés al que patearon la cabeza por un móvil en Barcelona / CG

Con una cicatriz de considerables dimensiones en su frente, Jean-Baptiste también apunta al estamento político. "Alguien debería hacer algo. Creo que es hora de que los ciudadanos reaccionen y salgamos a la calle, exijamos que nuestros impuestos sirvan de algo. No es de recibo que impere esta atmosfera de impunidad en la vía pública en la ciudad. Yo, ahora, cuando salgo de trabajar cojo un taxi para volver a casa", reconoce. "Quiero que mi caso se haga público para que nadie más tenga que pasar por lo mismo. Y, si es preciso, repartiré pasquines para alertar a los extranjeros. No se pueden tolerar actos así", remacha.