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Manifestación feminista en Sevilla, en expresión de los distintos feminismos / EP

8M, un 'plácido domingo' para abordar todos los 'feminismos'

Hay un coro feminista que se expresa al unísono contra la violencia sexual, pero el movimiento presenta muchas voces y no ha resuelto "problemas básicos"

Carmen Alcaraz del Blanco
9 min

Cien días habían transcurrido cuando Plácido Domingo concedió su primera entrevista a un medio español después de las acusaciones por acoso sexual. Releer aquellas declaraciones ahora que el tenor ha aceptado lo que tanto negó, permiten una mordaz lectura entre líneas. "Verdi ha sido un gran aliado a lo largo de toda mi carrera (...) y no puedo dejar de mencionar a Macbeth, que es quizás el único villano (o víctima) 'verdiano' que he interpretado". Sin complejo alguno, Domingo identificaba al codicioso rey de Escocia como víctima. Una ironía velada es que Verdi transformó a las tres brujas de Shakespeare en un gran coro de mujeres. Sobre el escenario, ya no eran solo tres, sino una turba femenina cantando al unísono. Ellas le advirtieron de su final y él las ignoró. Se creyó invulnerable.

Cien días después de aquella entrevista, cien justo como si fuera un vaticinio, el 8M cae en un plácido domingo y las calles serán ocupadas para dejar patente que ya nadie es invulnerable. O quizá no tan plácido, porque en dos años y medio el coro feminista que entonó al unísono el hartazgo del silencio ante la violencia sexual se ha transformado en una coral de voces muy diferentes entre sí que reclaman su propia agenda, tal y como se ha reflejado durante toda esta semana en innumerables asambleas, mesas redondas y actos.

Feminismo canónico

En la sede central del Instituto Cervantes en Madrid, por ejemplo, las filósofas Amelia Valcárcel y Alicia Miyares, la abogada Paula Fraga Arias y la periodista Montserrat Boix defendían el discurso del feminismo hegemónico y su blindaje de la teoría feminista ante las "agendas sobrevenidas" de las corrientes postmodernas, sobre todo de la teoría queer, que perjudica, según manifestaron, la agenda primaria.

Sin embargo en Barcelona, en una mesa redonda organizada por la Universitat Pompeu Fabra, se desarticulaba el feminismo canónico a favor del interseccional. Sus protagonistas fueron la comunicadora y activista afrofeminista Desirée Bela-Lobedde, la comunicadora y portavoz de la Fundación Ibn Battuta Míriam Hatibi y la abogada y activista Jessica Sala, de la Asociación Guineocatalana Bisila.

¿Qué agenda prevalece?

Las tres coincidieron en definir el feminismo como concepto cambiante y heterogéneo, y en la imperativa necesidad de incluir las voces de los márgenes para evitar, entre otros peligros, el paternalismo, la instrumentalización y la marginación que sufren las mujeres que se encuentran en ellos. También pidieron que las que siempre se han ubicado en primera fila sepan dar un paso atrás para que se puedan leer otras agendas.

¿Acaso alguna agenda prevalece sobre otras? Montserrat Boix, pionera del ciberfeminismo y presente tanto en el Cervantes como en la Semana de la Igualdad de la UPF, recuerda los puntos marcados en la Marcha Mundial de Mujeres del año 2000. "Lo cierto es que a estas alturas seguimos sin haber avanzado en lo básico: las mujeres siguen siendo más pobres que los hombres en todo el planeta, no estamos en los puestos de decisión aunque hay que reconocer que hemos avanzado un poco y la violencia (las múltiples violencias) contra las mujeres y las niñas siguen siendo un problema estructural básico en el que en muchos países, diría que en todos, sigue siendo para las mujeres la diferencia entre la vida y la muerte simplemente por el hecho de ser mujeres".

Un movimiento más "táctico"

La escritora y directora del Observatori Cultural de Gènere, Mª Ángeles Cabré --que  además presentó el viernes su nuevo libro El llarg viatge de les dones. Feminisme a Catalunya (Edicions 62)— defiende que el debate es siempre fructífero. "No hay que buscar la unidad sino el consenso. Empecemos haciendo un acuerdo de mínimos y construiremos un movimiento feminista fuerte, evidentemente liberado de debates estériles y nada feministas".

Cabré no olvida la autocrítica: "el feminismo necesita ser infinitamente más táctico de lo que es. Es evidente que urge acabar con la violencia de género, pero no acabaremos con ella si no transformamos la educación y con ella los referentes culturales, aún tan masculinizados".

Voces para quien no tiene voz

Desde Sevilla, la fotógrafa Lara Santaella sospecha que existe una estrategia externa para potenciar el 'divide y vencerás' y defiende que "la solución más eficaz es la visibilidad, especialmente en el caso de las personas trans. La única forma de derrotar las mentiras del movimiento transexcluyente —por hablar de algo que me toca de cerca— es poniendo la cara, dejando que nos conozcan y haciendo que vean que simplemente somos mujeres intentando sobrevivir en un mundo que nos es doblemente hostil, por mujeres y por trans."

Precisamente poner caras es lo que hace Lara Santaella, una de las mayores retratistas del 8M en España. Quizá por ello aboga también por la interseccionalidad, "sería necesario entrar en las necesidades de ciertos grupos de mujeres aún más discriminados: las empleadas de hogar, las racializadas, las cuidadorasCreo firmemente que las feministas estamos para apoyarnos entre nosotras, para levantar a quien lo necesite y sobre todo para otorgar voces a las que nunca las han tenido".

Alba López Suárez, consultora de proyectos humanitarios en países en conflicto, reflexiona sobre las disparidad de las voces feministas: "es una realidad que cuando un tanto por ciento de la sociedad gana derechos otra pierde privilegios y esto siempre crea disconformidad".

Testigos de la cuarta ola

Para ella debe darse prioridad a las políticas que potencian la independencia económica de las familias de los países donde trabaja. "Es una cuestión de otorgar dignidad, ya que nadie quiere vivir de la caridad, y los proyectos tienen éxito porque las mujeres administran el dinero". López Suárez cree en el beneficio de contar con portavoces del feminismo, "sobre todo en países donde alzar la voz es poner en riesgo tu vida. La unidad de las voces en una sola persona creo que hace que la conversación sea más fructífera".

A pesar de las diferencias o precisamente por ellas, ¿es posible que estemos siendo testigos de la Cuarta Ola? Santaella declara con humildad que no lo sabe, Boix considera que serán las teóricas del feminismo quienes deberán discernir, para Mª Ángeles Cabré ya estamos viviéndola de pleno y Alba López Suárez se pregunta si no será éste el punto álgido y la puesta en práctica de todas las anteriores teorías feministas. El tiempo confirmará el momento que hoy vivimos, lo que es seguro es que todas ellas formarán parte de este plácido domingo.