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La montaña Montserrat en una imagen de archivo /Creative Commons

La leyenda más famosa de Montserrat

La historia en torno al origen de la Moreneta está rodeada de misticismo y es una de las más extendidas en el imaginario popular

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El 27 de abril se celebra el día de la Virgen de Montserrat, la patrona de Cataluña. Conocida también como la Moreneta, su imagen se encuentra en el monasterio de la montaña de Montserrat, un enclave simbólico para catalanes, peregrinos y turistas. A lo largo de la historia, este lugar ha albergado diversas leyendas alimentadas por el carácter espiritual del mismo. No obstante, hay una historia que es la más famosa de todas: la que narra el origen y aparición de la peculiar imagen de la Virgen de Montserrat.

La leyenda de la Moreneta

El Santuario de Montserrat se caracteriza no sólo por la ubicación geográfica en la que se encuentra, sino por la imagen de la Moreneta, una representación única de la Virgen, la cual apareció de una manera misteriosa, según cuenta la leyenda.

Imagen de la Virgen de Montserrat  /CC BY-SA 3.0/José Luiz Bernardes Ribeiro

Imagen de la Virgen de Montserrat  /CC BY-SA 3.0/José Luiz Bernardes Ribeiro

El relato más conocido en el imaginario colectivo asegura que en el siglo IX, concretamente en un sábado del año 880, unos pastores que habitaban en la montaña vieron una extraña luz en el cielo que descendía y desaparecía en el monte. Junto a esta luz, pudieron escuchar una melodía que llamó su atención. En los sábados venideros, los hechos se repitieron.

Ante este extraño acontecimiento, los pastores decidieron avisar al obispo de Olesa de Montserrat, quien decidió acompañarles para dar constancia de esta visión. Recorrieron toda la montaña, buscando el lugar donde cesaba la extraña luz. Fue entonces cuando encontraron la Santa Cueva en la que se hallaba la imagen de la Moreneta. El obispo quiso entonces moverla y trasladarla a Manresa. Según la leyenda, cuando intentaron desplazarla, la imagen eran tan pesada que no podrían llevársela de aquel enclave. El  obispo entendió entonces que el deseo de la Virgen era quedarse allí. Así, ordenó que se construyera una capilla en este lugar, que posteriormente se convirtió en un centro de peregrinación.